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Ciencia

Más de 36.000 tortuguitas llegaron al mar en Panamá: 10.000 nidos fueron vigilados noche tras noche para salvarlas

En playas de Los Santos, guardaparques y biólogos patrullan de 6 de la tarde a 6 de la mañana. Así logran que el 85% de los huevos rescatados eclosione
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Cuando cae el sol sobre la costa del Pacífico panameño, empieza el turno más importante del día. Guardaparques, biólogos y agentes de la Policía Ambiental recorren las playas con linternas de luz tenue, atentos a cada huella en la arena. Buscan nidos de tortugas marinas, y los protegen como si fueran tesoros. En cierto modo, lo son.

Durante la temporada de anidación de 2026, Panamá protegió más de 10.000 nidos de tortugas marinas en sus playas, según informó el Ministerio de Ambiente. El resultado ya se ve en el océano: más de 36.000 crías llegaron al mar este año, una de las mejores noticias para la conservación marina en Centroamérica.

Las playas donde nacen miles de tortugas

Tortugas En La Playa
© Marc-André Julien – Unsplash

El trabajo se concentra en el distrito de Tonosí, en la provincia de Los Santos, en el sur de la península de Azuero. Allí se encuentran dos de los sitios de anidación más importantes del país: el Refugio de Vida Silvestre Isla Cañas y la Zona de Reserva La Marinera.

En La Marinera se protegieron in situ, es decir, en el mismo lugar donde las hembras los depositaron, más de 800.000 huevos a lo largo de la playa. En Isla Cañas se resguardaron 419 nidos con cerca de 42.000 huevos. De ambos sitios salieron las crías de esta temporada: 27.910 desde La Marinera y 8.735 desde Isla Cañas.

La protagonista: la tortuga golfina

Tortuga Verde (chelonia Mydas)
© Por US National Oceanic and Atmospheric Administration – Gimp-Savvy.com, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=778925

La especie más abundante en estas playas es la tortuga golfina o lora (Lepidochelys olivacea), la más pequeña de las tortugas marinas y una de las más numerosas del mundo. Aun así, está clasificada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, y su supervivencia depende en gran parte de la protección de sus playas de anidación. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), la golfina es famosa por un comportamiento único: las arribadas.

Durante una arribada, miles de hembras llegan a la misma playa en pocos días para poner sus huevos, en uno de los espectáculos naturales más impresionantes de América. Isla Cañas es uno de los pocos lugares del continente donde ocurre este fenómeno. En esas costas también anida la tortuga verde (Chelonia mydas), otra especie amenazada.

Guardianes de 12 horas y un control de temperatura

La vigilancia es constante. Los equipos patrullan de 6 de la tarde a 6 de la mañana, el horario en que las hembras salen del mar para desovar y en que los saqueadores de huevos, uno de los grandes peligros para estas especies, suelen actuar. Los nidos se monitorean las 24 horas. “El equipo técnico trabaja día y noche para la conservación de los nidos”, explicó Maylin Rivera, bióloga marina del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP).

Cuando un nido está en riesgo, por la marea, la erosión o los depredadores, los huevos se trasladan a viveros protegidos. Allí incuban entre 45 y 60 días. El cuidado de la temperatura y la humedad es fundamental, y no solo para que las crías sobrevivan: en las tortugas marinas, la temperatura de la arena determina el sexo de los embriones. Los nidos más cálidos producen mayoría de hembras y los más frescos, mayoría de machos.

Los resultados respaldan el esfuerzo. Alrededor del 85% de los huevos rescatados llega a eclosionar, y en los viveros artificiales el éxito supera el 80%.

Un largo camino hasta la adultez

Que 36.000 crías lleguen al mar es una gran noticia, pero es solo el comienzo. Las tortugas recién nacidas enfrentan aves, peces y cangrejos, además de amenazas humanas como la contaminación por plásticos, la pesca incidental y el calentamiento de las playas. Se estima que apenas una pequeña fracción llegará a la edad adulta.

Por eso cada temporada cuenta. Las hembras que sobreviven regresan, años después, a desovar en las mismas playas donde nacieron. Si el trabajo de los guardaparques de Tonosí continúa, algunas de las tortuguitas que hoy se internaron en el Pacífico volverán a Panamá dentro de una década para cerrar el ciclo.

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