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Ciencia

Más de 6.000 tortugas llegaron a la misma playa la misma noche: es un fenómeno que solo ocurre en 13 lugares del mundo

No es que cada tortuga elija desovar por su cuenta y la casualidad las junte. Es una estrategia coordinada, perfeccionada durante millones de años, para maximizar las chances de que algunas crías sobrevivan
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Un total de 6.105 tortugas lora llegaron de forma sincronizada a la Zona de Reserva Playa La Marinera, en Tonosí, provincia de Los Santos, Panamá. Fue la segunda arribada registrada este año en esa playa y la mayor jornada de anidación divulgada recientemente por el Ministerio de Ambiente panameño en las costas del país, según Infobae.

Qué es una arribada y por qué es tan rara

Arribada Tortugas
© By Mark Sullivan, National Oceanic and Atmospheric Administration – https://sanctuaries.noaa.gov/about/history/ Time and Tide: A History of the National Marine Sanctuary System, p. 238, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=154303063

Una arribada es la salida masiva y sincronizada de miles de hembras desde el océano hacia la costa, durante varias noches seguidas, para desovar casi al mismo tiempo. Es un comportamiento característico de la tortuga lora o golfina (Lepidochelys olivacea), una de las especies más pequeñas entre las tortugas marinas y catalogada como vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En todo el planeta, este fenómeno ocurre en apenas unas 13 playas conocidas, y Panamá concentra dos de ellas: La Marinera e Isla Cañas, ambas en la provincia de Los Santos. La temporada de mayor actividad suele extenderse entre julio y diciembre, cuando guardaparques y organizaciones comunitarias refuerzan los patrullajes nocturnos.

La estrategia detrás del caos aparente

Que miles de hembras desoven casi al mismo tiempo no es un accidente evolutivo, sino una estrategia de supervivencia. Cada hembra deposita generalmente alrededor de un centenar de huevos por nido, y al hacerlo todas juntas en un lapso muy corto, saturan la capacidad de los depredadores locales de comerse la enorme cantidad de huevos y crías que resultan del evento, aumentando así las probabilidades de que al menos una parte llegue a nacer y alcanzar el mar.

Cómo encuentran el camino de vuelta

Arribada Tortugas Marinas
© suparna hazra – Shutterstock

Las hembras regresan a desovar cerca de la misma playa donde nacieron, un comportamiento conocido como fidelidad al sitio natal. Durante sus primeras etapas de vida registran señales del campo magnético terrestre propias de esa zona costera, que utilizan después como sistema de orientación para volver, a veces después de recorrer miles de kilómetros de océano. El regreso no es inmediato: según la especie, alcanzar la madurez reproductiva puede tomar entre 15 y 30 años, así que las tortugas que arriban hoy a una playa nacieron en esa misma costa hace varias décadas.

Lo que pasa bajo la arena

Después del desove, los huevos permanecen enterrados entre 45 y 70 días, según la especie, la temperatura, la humedad y las condiciones específicas de cada nido. La temperatura durante la incubación no solo determina cuánto tardan en nacer las crías, sino también su sexo: las temperaturas más elevadas producen una mayor proporción de hembras, mientras que las más bajas favorecen el nacimiento de machos, un mecanismo conocido como determinación sexual dependiente de la temperatura.

Las amenazas que persisten

Pese al éxito de esta arribada puntual, las tortugas marinas siguen enfrentando amenazas concretas. El saqueo de huevos sigue siendo uno de los principales riesgos, porque elimina una generación completa antes de que llegue a nacer, y su venta, posesión y consumo están prohibidos por la legislación panameña. Las luces artificiales de viviendas, comercios y vehículos representan otro peligro: pueden hacer que una hembra abandone el intento de anidación, y desorientan a las crías recién nacidas, que naturalmente buscan el reflejo del horizonte sobre el mar pero terminan dirigiéndose hacia zonas pobladas o carreteras. En paralelo a la arribada de La Marinera, equipos de MiAmbiente y organizaciones como la Fundación Tortuguias reubicaron cientos de huevos en riesgo en otras playas del país, como Punta Chame y El Arenal, para protegerlos de marejadas, erosión y depredadores.

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