La cadena McDonald’s en Japón lanzó recientemente una campaña especial en sus menús infantiles —conocidos allí como Happy Sets— que incluía un juguete y una carta de Pokémon. La iniciativa, dirigida principalmente a niños, despertó rápidamente el interés de coleccionistas y revendedores, quienes acudieron en masa a los restaurantes para conseguir el producto.
El resultado fue una venta fulminante: las unidades disponibles se agotaron en un solo día. Pero lo que podría haber sido un éxito comercial terminó convirtiéndose en un problema de imagen para la compañía. Según medios japoneses, alrededor de varios locales aparecieron montones de comida tirada, resultado de compradores que se deshacían de los alimentos para quedarse únicamente con la carta coleccionable.
La reacción de la empresa

Ante la situación, McDonald’s Japón decidió cancelar la campaña y emitió un comunicado pidiendo disculpas. “No creemos en abandonar y tirar la comida. Esta situación va en contra de nuestra filosofía de ofrecer una experiencia gastronómica divertida para niños y familias. Reconocemos sinceramente que nuestros preparativos no fueron adecuados”, expresó la compañía.
La marca anunció que trabaja en medidas para prevenir que un caso así se repita. Entre ellas, limitar el número de menús que una persona puede comprar, eliminar pedidos online durante promociones especiales y la posibilidad de negar el servicio a quienes no respeten las normas.
El atractivo de las cartas Pokémon
Las cartas de Pokémon llevan décadas generando pasión entre coleccionistas de todas las edades. Algunas pueden alcanzar precios desorbitados en el mercado de segunda mano: desde cientos de dólares hasta más de mil, dependiendo de la rareza y el estado de la carta.
Durante esta campaña en Japón, las cartas promocionales se revendían por decenas de miles de yenes (equivalentes a cientos de dólares) en plataformas online, lo que incentivó aún más la compra masiva por parte de revendedores. Este tipo de fenómenos no es nuevo, pero pocas veces provoca un impacto tan visible en la operación de una cadena de comida rápida.
La Cajita Feliz, o Happy Set en Japón, lleva más de 40 años siendo parte del menú de McDonald’s. Normalmente incluye una hamburguesa o nuggets, patatas fritas o fruta, bebida y un juguete temático. En el país asiático, su precio ronda los 510 yenes (unos 3,40 dólares), lo que convierte a estas promociones en una opción asequible y muy atractiva para las familias.
En este caso, la combinación de dos elementos de la cultura popular japonesa —Pokémon y McDonald’s— fue tan potente que desbordó la capacidad de planificación de la compañía. La situación dejó en evidencia el reto de manejar promociones masivas en un mercado donde el coleccionismo es un fenómeno cultural profundamente arraigado.
El compromiso de “volver a lo esencial”
En su comunicado, la empresa concluyó con un mensaje que busca recuperar la confianza de los consumidores: “Prometemos volver a los fundamentos del Happy Set, que consisten en ayudar a llevar sonrisas a las familias para contribuir al desarrollo saludable de los corazones y cuerpos de los niños, que son nuestro futuro”.
Aunque no se han anunciado fechas para una nueva campaña, es probable que McDonald’s Japón mantenga la cautela y ajuste sus estrategias para evitar que el frenesí por un objeto coleccionable eclipse el propósito principal de sus menús infantiles.
[Fuente: AP]