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Ciencia

Misterio térmico en la Luna: la cara oculta es 100 grados más fría que la visible

El análisis de rocas recogidas por Apolo y Chang’e 6 reveló que el hemisferio oculto de la Luna se formó a temperaturas hasta 100 °C más bajas que la cara visible. El hallazgo confirma una asimetría profunda en su interior y plantea nuevas teorías sobre el origen y la evolución del satélite.
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Aunque siempre vemos la misma cara de la Luna, su hemisferio oculto sigue guardando secretos que transforman lo que creíamos saber. Un reciente estudio internacional confirmó que este lado es mucho más frío en su interior que el visible. La diferencia térmica, detectada en muestras recogidas por la misión china Chang’e 6 y contrastada con las del programa Apolo, revela que la asimetría lunar no es superficial: está grabada en su geología profunda.

Un satélite de dos caras

La Luna siempre muestra el mismo hemisferio a la Tierra debido a la rotación capturada. Desde los años 60, las sondas espaciales demostraron que el lado oculto es radicalmente distinto: mientras la cara visible exhibe mares de basalto formados por vulcanismo, el hemisferio lejano presenta una corteza más gruesa, montañosa y cubierta de cráteres.

El análisis de las muestras de Chang’e 6, tomadas de un cráter gigante del hemisferio oculto, confirma que la lava que originó esas rocas solidificó a unos 1.100 °C, frente a los 1.200 °C o más de la cara visible según las muestras Apolo. La diferencia ronda los 100 °C, y se mantiene como un registro profundo en la historia térmica lunar.

La clave química: calor radiactivo

El contraste parece deberse a la distribución desigual de elementos radiactivos como uranio, torio y potasio. Estos actúan como productores de calor al desintegrarse lentamente, liberando energía térmica.

Estudios previos ya habían sugerido que la cara visible es más rica en estos elementos, concentrados en el material KREEP, asociado también al fósforo y tierras raras. La escasez de KREEP en el hemisferio oculto explicaría su interior más frío y la ausencia de mares basálticos comparables a los de la cara visible.

Teorías sobre el origen del desequilibrio

Existen varias hipótesis para explicar esta asimetría:

  • Un gran impacto pudo redistribuir los materiales ricos en calor hacia la cara visible.

  • La Luna podría haberse formado por la fusión de dos cuerpos distintos, uno con más elementos radiactivos que el otro.

  • La gravedad terrestre pudo mantener más caliente el hemisferio cercano gracias a su atracción constante.

Sea cual fuere el escenario, los datos confirman que la diferencia no es superficial, sino que afecta a las capas internas desde hace miles de millones de años.

Un laboratorio para entender la Tierra

La investigación no solo ilumina la historia de la Luna. También aporta claves para comprender la evolución de la Tierra primitiva y de otros planetas rocosos. Si la distribución inicial de elementos radiactivos condiciona la actividad volcánica y la evolución térmica, los modelos de formación planetaria deberán considerar con más detalle estos desequilibrios.

Con este hallazgo, la Luna se reafirma como un archivo geológico único: un satélite que, con sus dos caras tan distintas, sigue revelando cómo se forjaron los mundos rocosos del sistema solar.

Fuente: Infobae.

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