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Ciencia

Misterioso hallazgo en Francia: Esqueletos galos enterrados en una postura imposible de explicar

Un enigma arqueológico ha surgido en Dijon, donde se encontraron 13 tumbas celtas con esqueletos en una postura jamás vista. Su extraña disposición sugiere un ritual funerario perdido en el tiempo. ¿Qué secretos ocultan estos entierros únicos?
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Francia es un país con una rica historia arqueológica, pero pocas excavaciones han causado tanto asombro como la reciente hallada en Dijon. En el jardín del antiguo convento de los Cordeliers, un equipo del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (INRAP) encontró trece tumbas galas con una disposición nunca antes documentada.

Los cuerpos, fechados en la segunda etapa de la Edad del Hierro, no fueron enterrados de manera tradicional. En lugar de estar en posición horizontal, los arqueólogos quedaron atónitos al descubrirlos sentados, con las piernas flexionadas y las manos junto a la pelvis.

Misterioso hallazgo en Francia: esqueletos galos enterrados en una postura imposible de explicar
© Institut national de recherches archéologiques préventives (Inrap).

Este hallazgo, reportado por National Geographic, ha generado múltiples interrogantes sobre las creencias funerarias de los galos y su posible significado dentro de la sociedad celta. ¿Se trataba de un rito especial? ¿Era una señal de castigo o de honor?

El enigma de los cuerpos sentados

Misterioso hallazgo en Francia: esqueletos galos enterrados en una postura imposible de explicar
© Institut national de recherches archéologiques préventives (Inrap).

Los arqueólogos han señalado que los entierros en Dijon presentan características inusuales. Mientras que en la mayoría de los cementerios celtas los cuerpos aparecen en posición horizontal, aquí fueron depositados en fosas circulares, orientadas al oeste.

Esta postura recuerda prácticas fúnebres documentadas en épocas mucho más antiguas, como el Mesolítico, lo que sugiere que los galos pudieron haber conservado rituales arcaicos en ciertas circunstancias.

Sin embargo, lo más desconcertante es la ausencia de ajuares funerarios. En casi todas las tumbas se hallaron cuerpos sin objetos personales, con una única excepción: un brazalete de roca negra, fechado entre el 300 y el 200 a. C.

Esto ha llevado a los expertos a preguntarse:

  • ¿Por qué solo algunos fueron enterrados de esta manera?
  • ¿Se trataba de un grupo selecto dentro de la comunidad gala?
  • ¿Refleja una creencia religiosa específica o una distinción social?

Hasta el momento, no existe ninguna evidencia clara que explique el motivo de esta extraña disposición.

Un cementerio de bebés en la misma zona

Misterioso hallazgo en Francia: esqueletos galos enterrados en una postura imposible de explicar
© Institut national de recherches archéologiques préventives (Inrap).

Además de los inquietantes entierros galos, los arqueólogos encontraron una necrópolis infantil del siglo I, correspondiente al periodo galorromano.

En ella se descubrieron al menos veinte tumbas de niños menores de un año, enterrados en ataúdes de madera, cuyos restos se identificaron gracias a la presencia de clavos y estructuras de piedra.

A diferencia de los cuerpos galos en posición sedente, los bebés sí fueron enterrados con ajuares funerarios:

  • Monedas.
  • Piezas de cerámica.

Estos objetos podrían estar relacionados con rituales de tránsito hacia el más allá, lo que sugiere que las creencias sobre la muerte cambiaron radicalmente con la llegada de los romanos.

Evidencias de cultivos y comercio en el sitio

Misterioso hallazgo en Francia: esqueletos galos enterrados en una postura imposible de explicar
© Institut national de recherches archéologiques préventives (Inrap).

El análisis del terreno reveló que, tras su uso como necrópolis, el área fue reutilizada para actividades agrícolas durante la época romana.

Los arqueólogos encontraron estructuras en forma de «V», típicas de los cultivos organizados, lo que indica que el sitio pudo haber sido aprovechado para la producción de vid.

Pero la transformación no terminó ahí. Durante los siglos XVI y XVII, el área cambió de nuevo su función, esta vez convirtiéndose en un centro de procesamiento de carne.

En las capas más superficiales del sitio se encontraron fragmentos de cráneos de bovinos, lo que sugiere que allí se realizaban actividades de carnicería a gran escala.

Finalmente, en el siglo XIX, la construcción de una escuela destruyó parte de las estructuras antiguas, aunque también permitió exponer algunas edificaciones más recientes.

Un sitio en constante evolución y un misterio aún sin resolver

El hallazgo en Dijon es un ejemplo perfecto de cómo un espacio puede transformarse a lo largo de los siglos. Desde cementerio celta hasta necrópolis infantil, zona agrícola, centro comercial y finalmente una escuela, este sitio ha reflejado la evolución de las sociedades que lo habitaron.

Sin embargo, la gran incógnita sigue sin respuesta: ¿por qué estos cuerpos galos fueron enterrados en una postura jamás vista?

Hasta que la arqueología logre descifrarlo, este descubrimiento seguirá siendo uno de los mayores enigmas de la Edad del Hierro.

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