El turismo masivo se ha convertido en un desafío para destinos emblemáticos de todo el mundo. Ahora, un famoso enclave holandés se suma a la lista de lugares que planean cobrar entrada para proteger su entorno. La medida, que podría entrar en vigor en pocos años, ya despierta debates y divisiones entre autoridades, vecinos y turistas.
El icono holandés que atrae a millones
Zaanse Schans, situado en Zaanstad, Holanda Septentrional, es un museo al aire libre famoso por sus molinos de viento, arquitectura tradicional y museos históricos. A tan solo unos minutos de Ámsterdam, recibe unos 2,6 millones de visitantes al año, una cifra que podría superar los tres millones en breve. La afluencia masiva genera problemas de seguridad, conservación y convivencia para los residentes.

La propuesta: entrada de 17,5 euros
El Ayuntamiento estudia implantar una tarifa de 17,5 € para turistas, mientras que los residentes locales y ciertos grupos tendrían acceso gratuito. Además, planean restringir carreteras y senderos para controlar el flujo de visitantes. Aunque la medida podría aplicarse en la temporada 2026, no descartan retrasos, ya que aún está en fase preliminar.
El objetivo: frenar la masificación y financiar la conservación
Las autoridades afirman que el turismo descontrolado amenaza tanto la habitabilidad como el patrimonio. Los ingresos generados se destinarían a mantener los edificios históricos, mejorar la seguridad y preservar el espacio público. Según estimaciones oficiales, no actuar podría llevar a un deterioro irreversible en apenas cinco a siete años.

Un debate global
La propuesta de Zaanstad se suma a una tendencia internacional. Ciudades como Venecia ya cobran entrada, y en otros lugares como Japón, Roma o Nueva Zelanda se han impuesto o planteado tasas para acceder a sus iconos naturales o culturales. Incluso en España y en regiones como Tenerife se debate la implementación de ecotasas para proteger entornos naturales.
Entre el apoyo y la crítica
Para algunos, la medida es necesaria para garantizar la sostenibilidad del destino. Para otros, el nuevo cobro podría ahuyentar a los turistas y dañar la economía local. Lo que está claro es que el modelo de “turismo ilimitado” está siendo cuestionado, y los molinos de Zaanse Schans se han convertido en símbolo de este cambio de rumbo.
Fuente: Xataka.