Después de casi dos décadas intentando formar una familia, una pareja logró un embarazo gracias a una tecnología pionera: el análisis de esperma con inteligencia artificial. El equipo médico de la Universidad de Columbia utilizó un sistema llamado STAR que escanea millones de imágenes de semen para localizar espermatozoides viables. El hito, publicado en The Lancet, marca un antes y un después en la lucha contra la infertilidad masculina y en los métodos de reproducción asistida.
Un avance histórico en fertilidad
El logro representa la primera vez que un embarazo se inicia con espermatozoides seleccionados íntegramente por un sistema de inteligencia artificial. El método STAR (Sperm Tracking and Retrieval) combina cámaras de alta resolución, algoritmos de aprendizaje automático y micro-robótica para detectar y aislar espermatozoides funcionales incluso en muestras donde parecen inexistentes.
El procedimiento fue desarrollado por un equipo liderado por el Dr. Zev Williams, director del Centro de Fertilidad de la Universidad de Columbia. “Una muestra puede parecer normal, pero al examinarla solo se observa un mar de restos celulares sin espermatozoides visibles”, explicó Williams. “La IA nos permite explorar a un nivel de detalle que el ojo humano no puede alcanzar”.
Cómo funciona la tecnología STAR
La técnica emplea microscopía digital de ultra alta potencia que genera hasta 8 millones de imágenes por hora. Los algoritmos de IA analizan cada una de esas imágenes para reconocer el patrón de movimiento y las características morfológicas propias de un espermatozoide viable.
Una vez identificadas las células, un brazo robótico micropreciso las captura sin dañarlas. De esta forma, se reemplaza el procedimiento manual tradicional —lento y agotador para los embriólogos— o la extracción quirúrgica de esperma directamente desde los testículos.

En el caso de este primer embarazo, la IA identificó dos espermatozoides funcionales en una muestra de 3,5 mililitros y 2,5 millones de imágenes. Con ellos se crearon dos embriones viables mediante fecundación in vitro (FIV).
Un rayo de esperanza para hombres con azoospermia
La azoospermia, una condición en la que la eyaculación contiene muy pocos o ningún espermatozoide, afecta al 15 % de los hombres infértiles. Hasta ahora, muchas parejas recibían el diagnóstico de imposibilidad biológica. Pero según Williams, el avance demuestra que “solo se necesita un espermatozoide sano para crear un embrión”.
La IA podría reducir la necesidad de cirugías invasivas y acortar los tiempos de búsqueda en laboratorio, abriendo una alternativa real para miles de pacientes con recuentos mínimos o muestras deterioradas.
De la observación manual a la precisión algorítmica
En los laboratorios convencionales, los técnicos analizan el semen manualmente bajo el microscopio, revisando miles de campos visuales durante horas. Con STAR, la identificación se completa en menos de dos horas, con una precisión superior y sin el sesgo o fatiga humana.

El sistema también puede registrar patrones de movilidad y energía celular imposibles de medir con la vista, permitiendo determinar la viabilidad sin destruir las células. Esto mejora las probabilidades de éxito en los tratamientos de fertilidad.
Ensayos clínicos y futuro de la IA en la reproducción asistida
El equipo de Columbia ya inició ensayos clínicos más amplios para comprobar la eficacia del método STAR en distintos tipos de infertilidad masculina. Si los resultados se confirman, la técnica podría integrarse en los protocolos de FIV de los principales centros de reproducción del mundo.
La inteligencia artificial ya ha demostrado su potencial en la selección de embriones, la evaluación del óvulo y la predicción de tasas de implantación. Con STAR, ahora también revoluciona el punto de partida del proceso: el esperma.
Fuente: Infobae.