¬ŅQu√© ocurre cuando una de las mentes m√°s brillantes de nuestro tiempo desaparece sin dejar rastro y sin motivo alguno? Que se organiza una de las b√ļsquedas m√°s √©picas y asombrosas de cuantas han existido. Un rescate legendario.

Hablamos de James Nicholas Gray, el hombre que ayud√≥ como pocos a resolver problemas, el cient√≠fico estadounidense que recibi√≥ el Premio Turing en el a√Īo 1998 por sus contribuciones a la base de datos y procesamiento de transacciones y a su liderazgo en la implementaci√≥n de sistemas.

Sin embargo, una ma√Īana del a√Īo 2007 todo cambi√≥. Su misteriosa desaparici√≥n propici√≥ una de las m√°s ambiciosas misiones de rescate de la historia. A la Guardia Costera se unir√≠an un equipo formado por cient√≠ficos, sat√©lites, aviones de la NASA, Microsoft, Oracle, Amazon, Google, Bill Gates, la Marina de los Estados Unidos con sus ocean√≥grafos e ingenieros, los astr√≥nomos de las principales universidades‚Ķ

Esta fue la historia.

Gray antes de partir

Jim Gray en el 2006. Wikimedia Commons

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Jim Gray nació en 1944 en San francisco, California. Fue el segundo hijo de una madre profesora, Ann, y padre del Ejército de los Estados Unidos, James. Al poco de nacer Jim los Grey se trasladan a vivir a Roma, espacio en el tiempo donde Grey pasó la mayor parte de su infancia. Allí aprendió italiano, además de inglés.

Poco despu√©s la familia regresa a Estados Unidos y se instala en Virginia, lugar donde los padres de Jim se divorcian y √©l regresa a la Bah√≠a de San Francisco con su madre. Mientras, su padre James pasa a convertirse en inventor, momento en el que hace una peque√Īa fortuna patentando una especie de cartucho de tinta pionero para las primeras m√°quinas de escribir.

Durante muchas de las visitas frecuentes al acuario y planetario en el Golden Gate Park, el joven Grey comienza a sentir fascinaci√≥n por la ciencia. El chico devoraba libros y se atrev√≠a a predecir que los ordenadores ser√≠an alg√ļn d√≠a lo suficientemente inteligentes como para jugar al ajedrez y enfrentarse a problemas sociales.

Paralelamente a la ciencia Jim tambi√©n mostr√≥ una inusitada pasi√≥n por los viajes. A menudo acud√≠a con su t√≠o a Yosemite, espacio donde aprendi√≥ a sobrevivir en el bosque con muy pocos recursos, una de las ‚Äúmisiones‚ÄĚ con las que su t√≠o le desafiaba. Sin embargo, el d√≠a que disfrut√≥ de su primer ba√Īo en el mar todo cambi√≥. A partir de entonces, Jim supo que un d√≠a llegar√≠a a tener un barco con el que emprender nuevas aventuras.

Cuartel general de IBM Research. Wikimedia Commons

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Ocurre que ese sue√Īo de joven no lleg√≥ a darse. A cambio, el Jim Gray capit√°n se convirti√≥ en doctor en inform√°tica por la Universidad de Berkely. Apasionado por los ordenadores, comenz√≥ su carrera en Bell Labs como joven programador. M√°s tarde pas√≥ a trabajar en IBM Research, espacio donde pas√≥ a formar parte de un equipo de I+D que estaba tratando de convertir los modelos de base de datos de los bancos en un software funcional. Su trabajo se centr√≥ en las transacciones, y sus soluciones ahora las podemos encontrar en todo el mundo, desde la mism√≠sima Amazon hasta la mayor√≠a de grandes empresas como la misma Microsoft.

Gray hab√≠a contribuido a varios de los principales sistemas de procesamiento de base de datos. Su equipo hab√≠a creado el System R de IBM, el precursor que sent√≥ las bases t√©cnicas de una nueva industria. M√°s tarde trabajar√≠a como investigador industrial y dise√Īador de software en varias compa√Ī√≠as como Tandem y DEC hasta que en 2006 pas√≥ a formar parte del equipo de Microsoft Research.

Un a√Īo despu√©s, en el 2007, Gray se podr√≠a decir que era un hombre feliz. Viv√≠a en San Francisco con su segunda esposa Donna Carnes. El cient√≠fico hab√≠a conocido a la profesora de historia en 1984. De ascendencia noruega, Donna tambi√©n era una experta marinera y excursionista. Ambos se hab√≠an convertido en u√Īa y carne desde entonces, navegando y viajando siempre que pod√≠an.

Los dos disfrutaban de la embarcaci√≥n que ten√≠a en Gashouse Cove, un peque√Īo puerto deportivo en la Bah√≠a. Se trataba de un crucero rojo de fibra de vidrio de unos 12 metros, una embarcaci√≥n llamada Tenacious.

Un viaje sin retorno

Jim en el Tenacious. Wikimedia Commons

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El 28 de enero del 2007 todo cambi√≥. Gray se hab√≠a despertado en el crucero. El programador de Microsoft ten√≠a 63 a√Īos y nada m√°s levantarse llama a su esposa, qui√©n estaba de vacaciones con sus amigos en Wisconsin. Gray le dice que se iba a dirigir a los Farallones, una serie de peque√Īas islas y pe√Īascos a unos 43 kil√≥metros al oeste de las costas de San Francisco.

Un refugio de vida silvestre donde Gray iba a esparcir las cenizas de su madre Ann, quien había muerto en el mes de octubre. Para ello, el hombre se dirige a través del Golden Gate hacia el mar abierto. Los registros de aquel día marcaban marea y viento a favor. Sobre las 10:30 vuelve a llamar a su esposa y le dice que se estaba acercando a una boya con marca a unos 25 kilómetros de distancia.

Carnes recuerda preguntarle si llevaba puesto el arnés. Gray le respondió que sí y antes de cortar le dijo que la volvería a llamar más tarde. Minutos después el programador deja un mensaje de lo más optimista para su hija Heather. El mensaje dice:

Heather, estoy llevando a la abuela a su √ļltimo lugar de descanso, estoy rodeado de delfines por esta zona, est√° un poco nublado, pero muy agradable, no hay ballenas s√≥lo muchos delfines muy bonitos. Besos, te quiero mucho, cu√≠date, adi√≥s.

Los Farallones. Wikimedia Commons

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A las 11:50 su smartphone se sincroniza con el servidor de correo electr√≥nico de Microsoft por √ļltima vez. Un par de horas m√°s tarde, en el sureste de los Farallones, un naturalista llamado Brett Hartl vio un velero con un casco rojizo a dos o tres kil√≥metros en alta mar, una embarcaci√≥n que se dirig√≠a al norte.

Y a partir de aqu√≠, Gray y su barco desaparecieron de la faz de la Tierra. La Guardia Costera no recibi√≥ ninguna llamada de Mayday y la EPIRB del barco de Gray, la radio de emergencia dise√Īada para transmitir una se√Īal si se hunde, hab√≠a permanecido en silencio. Ning√ļn marinero de la zona report√≥ haber visto un barco a la deriva, un chaleco salvavidas o si quiera trozos de escombros del barco.

Obviamente, la noticia de su desaparición sorprendió a la comunidad de Silicon Valley. Gray ya era una leyenda cuyo trabajo ayudó a hacer posible muchos de los pilares de la vida moderna, desde los cajeros automáticos hasta el comercio online o los sistemas de la todopoderosa Google.

Desde Sergey Brin, ferviente admirador de su trabajo, hasta la propia Microsoft, de la que actualmente formaba parte e incluso había convencido para que construyeran un centro de investigación en San Francisco para que él y su esposa no tuvieran que mudarse. Incluso su influencia iba mucho más allá de la codificación y los ordenadores, Gray se había labrado un círculo cercano donde había de todo, desde astrónomos hasta oceanógrafos, geólogos, genetistas…

Norte de los Farallones. Wikimedia Commons

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Cuando la b√ļsqueda se hizo p√ļblica a nivel nacional, la red comenz√≥ a lanzar todo tipo de teor√≠as sobre el hombre. Entre ellas la posibilidad de que Gray fuera el nuevo D.B. Cooper, aunque lo cierto tambi√©n, es que Gray no ten√≠a ning√ļn motivo para ello.

Desde el momento que se inici√≥ la b√ļsqueda su esposa permaneci√≥ aislada sin hablar con la prensa. Aunque poco despu√©s accedi√≥ a hablar con el periodista S. Silberman para ofrecer pistas sobre la vida de Gray y el rescate que estaba a punto de comenzar. Seg√ļn le dijo a Silberman:

Estoy decidida a averiguar qu√© le pas√≥ a mi marido. Y tambi√©n estoy decidida a encontrar a Tenacious, porque el barco es la llave hacia Jim y hacia este extra√Īo, singular y doloroso misterio.

Una b√ļsqueda legendaria

Inicios de la b√ļsqueda. Getty

Como dec√≠amos al comienzo, la esposa de Gray se encontraba en Wisconsis esquiando con un grupo de amigos. Cuando lleg√≥ la noche y preocupada por no tener noticias de su esposo, llam√≥ al capit√°n del puerto, qui√©n le verific√≥ que el barco no hab√≠a regresado. El capit√°n llam√≥ a la Guardia Costera y el comandante adjunto David Swatland se har√≠a cargo de las labores de b√ļsqueda.

Lo primero que hizo el equipo de Swatland fue transmitir una descripción del velero a los marineros de la zona. Más tarde un barco patrulla salía del puerto en busca del científico. Al barco se unió durante la madrugada un helicóptero y un avión C-130 Hercules, ambos equipados con radar de imágenes térmicas, y avanzaron por toda la zona de los Farallones.

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A la ma√Īana siguiente (lunes) la Guardia Costera envi√≥ un comunicado est√°ndar a la prensa sobre un marinero desaparecido. Por aquel entonces Swatland no ten√≠a la menor idea de qui√©n era gray ni lo conocido que pod√≠a ser en algunos c√≠rculos. Sin embargo, en muy poco tiempo los medios locales conectaron su nombre con Microsoft. En ese momento las c√°maras de televisi√≥n se dirigieron a Yerba Buena y la noticia se difundi√≥ r√°pidamente entre los colegas y amigos de Jim.

Paula Hawthorn fue de las primeras en enterarse. La ex presidenta de Informix conoc√≠a a Gray desde hac√≠a m√°s de 35 a√Īos y decide buscar la manera de organizar una ayuda. La mujer piensa que, dado el gran n√ļmero de ilustres amigos del programador y las conexiones de estos en √°mbitos de todo tipo, podr√≠an ayudar al rescate.

C-130 Hercules. Wikimedia Commons

Paula decide enviar un correo electr√≥nico a un grupo central de personas con una idea simple. La mujer suger√≠a el uso de im√°genes satelitales para complementar el trabajo de los barcos y avi√≥n de la Guardia Costera. Un mensaje que finalizaba con un: ¬ŅCon qui√©n tenemos que hablar?

Una de las personas a las que le llegó el correo fue al mismísimo Sergey Brin, co-fundador de Google, quien prometió hablar con la empresa de satélites DigitalGlobe, el principal proveedor de imágenes de los de Mountain View. La lista de celebridades del sector tecnológico era enorme, y como Brin, la mayoría estaba dispuesto a colaborar en lo que fuera. Se había creado un grupo de trabajo para el rescate bajo el apodo de Los amigos de Jim.

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A mitad de semana Swatland ya hab√≠a asignado m√°s barcos, helic√≥pteros y personal para la b√ļsqueda. Tambi√©n se hab√≠an realizado simulaciones por ordenador para predecir por d√≥nde podr√≠a estar a la deriva el barco en el supuesto de que el hombre hubiera sufrido un percance que le haya dejado inm√≥vil.

Ese d√≠a se suma a las ayudas Joe Hellerstein, profesor de ciencias de la computaci√≥n de la Universidad de Berkeley y ex-alumno de Gray. Hellerstein se encarg√≥ de lanzar una web para coordinar esfuerzos online. Por su parte Microsoft, la empresa actual de Gray, trabaj√≥ junto a la Guardia Costera para aportar recursos t√©cnicos a la b√ļsqueda.

Swatland durante una de las ruedas de prensa. Getty

Curiosamente, entre la propia comunidad tecnol√≥gica la desaparici√≥n del cient√≠fico sonaba a deja v√ļ. Meses antes, en noviembre del 2006, el editor de la web CNET, James Kim y su familia, hab√≠an desaparecido en las monta√Īas de Oreg√≥n. La esposa e hijos de Kim se salvaron porque dos ingenieros de Edge Wireless investigaron los registros telef√≥nicos, lo que ayud√≥ a un piloto de rescate a localizarlos justo a tiempo. Kim en cambio fue encontrado muerto dos d√≠as despu√©s.

Cingular (AT&T actualmente) acept√≥ la petici√≥n de Swatland sobre los registros completos del tel√©fono de Gray para poder triangular su √ļltimo punto de contacto. Hab√≠a esperanza de que Gray se mantuviera con vida. Adem√°s, el tiempo estaba cooperando, el cielo estaba cristalino y el mar tranquilo.

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Poco a poco el √°rea de b√ļsqueda se fue ampliando, pero mientras eso ocurr√≠a, la Guardia Costera deb√≠a empezar a considerar otras posibilidades, opciones como que el propio Gray no quisiera ser encontrado. Pero lo cierto es que no hab√≠a un patr√≥n para creerlo. Gray no ten√≠a problemas financieros y parec√≠a un tipo tremendamente feliz y enamorado de su esposa.

Quiz√° hab√≠a un punto a considerar. Carnes le cont√≥ a Silberman que tras la muerte de la madre del programador en octubre, falleci√≥ el padre de ella. Gray estuvo afectado en los √ļltimos meses de vida de su madre mientras la ve√≠a perder su capacidad para andar. Tras el fallecimiento le lleg√≥ a confiar a su esposa que hab√≠a visto su futuro y que no era nada bueno. Pero incluso triste, nadie cre√≠a que el cient√≠fico hubiera decidido abandonarse a la suerte en el mar. Era un escenario improbable.

Werner Vogels. Wikimedia Commons

Otra de las personas que se encontraban en la larga lista de los amigos de Jim era Werner Vogels, CTO y vicepresidente de Amazon.com en Seattle. Y es que Gray también fue profesor de prometedores principiantes como el propio Vogels, quién llegó a pedirle consejo tras la llamada de Jeff Bezos para contratarle en Amazon.

Rick Rashid, VP de Microsoft, tambi√©n estaba en esa nutrida lista. √Čl fue qui√©n reclut√≥ a Gray en Microsoft (1995) en un momento donde las grandes firmas estaban detr√°s del hombre. O el astr√≥nomo Alex Szalay, de la Universidad Johns Hopkins, con qui√©n particip√≥ en un proyecto masivo de cartograf√≠a estelar a la web (Sloan Digital Sky Survey) de forma que los datos fueran accesibles para los astr√≥nomos profesionales y estudiantes.

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El resultado fue SkyServer, probablemente, el recurso astronómico más utilizado en el mundo y actor principal para el descubrimientos en materia de galaxias enanas o materia oscura desencadenadas por el Big Bang. Así que en general, cuando el mundo académico y científico cuyas carreras habían florecido bajo su influencia se enteró de que Gray se había perdido en el mar, se organizaron para ayudar sin dudarlo ni un instante.

Desgraciadamente, a los tres días de su desaparición Swatland celebró una conferencia de prensa para explicar lo siguiente:

Hemos peinado kil√≥metros de oc√©ano. No podemos buscar indefinidamente y siempre es dif√≠cil decidir cuando debes parar. La Guardia Costera no ha encontrado nada. El 1 de febrero se cancela la b√ļsqueda oficialmente.¬†

Alex Szalay. Wikimedia Commons

Pero los amigos de Jim no iban a parar. De repente, en la web comenz√≥ a rondar la posibilidad de buscar a Gray con las mismas herramientas que √©l mismo hab√≠a ayudado a inventar. En el fatal evento ocurrido con el editor de CNET ya se hab√≠a sugerido el uso del crowdsourcing como un esfuerzo de rescate y ayuda online. ¬ŅQu√© hicieron?

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El primer paso fue viralizar su rescate en redes, que su imagen se hiciera omnipresente. YouTube, subir imágenes del científico en su embarcación, enlaces a la noticia desde todas las webs… Microsoft por su parte decidió que sus esfuerzos se mantendrían fuera de los focos de los medios, quizá para no entorpecer las labores. Rick Rashid hizo saber que el dinero no iba a ser un problema y que si la Guardia Costera abandonaba, buscarían fuerza aérea privada. Bill Gates salió a escena y también ofreció personalmente toda la ayuda necesaria. Junto a Microsoft se coordinaron esfuerzos con Google para obtener imágenes por satélite.

Y entonces ocurri√≥ algo inesperado. Quiz√°s por la presi√≥n medi√°tica, quiz√°s porque se arrepinti√≥, Swatland redobl√≥ esfuerzos y no abandon√≥ la b√ļsqueda. Se desplegaron dos aviones C-130, tres helic√≥pteros, tres patrullas y cuatro barcos para aventurarse en la mar en busca del cient√≠fico.

Despu√©s de hacer una lista de buques importantes que podr√≠an haber representado una amenaza para Gray y su embarcaci√≥n, la Guardia Costera envi√≥ a los investigadores a examinarlos y detectar si exist√≠an signos de colisi√≥n. Ninguna de ellos mostraba se√Īales o da√Īo alguno, raz√≥n por la que Swatland desech√≥ tal posibilidad.

El tiempo jugaba en contra del programador. Si segu√≠a vivo, ten√≠a muy pocos d√≠as de comida en el barco. Peor a√ļn, se avecinaba mal tiempo y una tormenta en los pr√≥ximos d√≠as.

Vista aérea de la Bahía de San Francisco. Wikimedia Commons

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A media que la Guardia Costera redoblaba esfuerzos de b√ļsqueda el trabajo de los amigos de Jim comenz√≥ a dar resultados. La Agencia Espacial Canadiense hab√≠a cedido el sat√©lite Radarsat-1, el cual inspeccionar√≠a el √°rea de b√ļsqueda con sensores t√©rmicos. Poco despu√©s se sumaba a las labores el sat√©lite QuickBird con una serie de pases de alta resoluci√≥n apoyados en GeoEye.

La NASA se sumó más tarde ofreciendo un piloto para un vuelo de entrenamiento en un ER-2, algo así como un equivalente civil de un avión espía, con la idea de cubrir la costa con una cámara de infrarrojo cercano. Llegó un momento con el discurrir de las horas, en el que el área del océano que salía desde Golden Gate se había convertido en uno de los lugares más documentados de todo el planeta.

La catarata de datos creó un nuevo conjunto de desafíos. Originalmente Microsoft y Amazon se habían ofrecido a utilizar un sofisticado software de procesamiento de datos para filtrar los millones de píxeles de cualquier cosa que parezca un barco a la deriva. Pero estos esquemas tenían un problema: las nubes que se movían por el Pacífico iban a enrarecer los algoritmos.

¬ŅQu√© se puede hacer cuando la tecnolog√≠a no alcanza? Volver al principio, volver al hombre. El ojo humano iba a ser el mejor recurso para escoger entre im√°genes borrosas y Amazon hab√≠a lanzado hac√≠a muy pocos meses el servicio Mechanical Turk que permit√≠a contratar trabajadores online para tareas a corto plazo que los equipos inform√°ticos no pueden hacer bien.

Golden Gate. Wikimedia Commons

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A las pocas horas Vogels public√≥ una solicitud de voluntarios en su blog bajo el t√≠tulo de ‚ÄúAyuda a encontrar a Jim Gray‚ÄĚ. Dicha solicitud se hizo viral en minutos, aterriz√≥ en la portada de Digg (el Reddit de antes) y sali√≥ un art√≠culo en el New York Times. Unas horas despu√©s hab√≠a 12 mil voluntarios inscritos.

Mientras, el astrónomo Alex Szalay organizó un equipo alternativo para analizar los mismos datos de imágenes entre la Johns Hopkins, la Universidad de Hawai y el Space Telescope Science Institute en Baltimore. A Szalay se unieron analistas experimentados de la Federation of Earth Science Information Partners, agencias federales… Todos trabajando en conjunto, todos bajo un increíble e innato sentido de la urgencia de los acontecimientos, todos, tratando de hacer posible lo imposible.

La transferencia de los cientos de gigabytes de p√≠xeles en un formato est√°ndar y en piezas m√°s peque√Īas para su distribuci√≥n ya fue dif√≠cil. Pero cuando el primer lote lleg√≥ a los servidores de Amazon aquello fue una decepci√≥n. Les tom√≥ horas y d√≠as cruciales eliminar y ‚Äúlimpiar‚ÄĚ cada imagen, una tarea tit√°nica que en la mayor√≠a de ocasiones era insensible a los ojos, imposible discernir si eran nubes, islotes o el barco de Gray.

Ocho d√≠as despu√©s de que Gray desapareciera, los voluntarios de Amazon hab√≠an escrutado miles de kil√≥metros de mar. Cerca de 20 im√°genes fueron etiquetadas como ‚Äúprobables‚ÄĚ y una fue etiquetada como ‚Äúmuy probable‚ÄĚ. Estas im√°genes fueron marcadas con comentarios y enviadas a un panel de expertos analistas de sat√©lites convocados por Szalay y gente de Darpa.

Había un nuevo problema antes de enviar aviones a las zonas. Debido a que habían pasado varios días desde la toma de las imágenes, muy probablemente estos objetos ya no estaban en esa ubicación. Los amigos de Jim necesitaban una manera de predecir hacia donde podría haberse desviado un velero de esas características dado el tiempo y las corrientes.

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Farallones. Wikimedia Commons

Aquí entró en escena el oceanógrafo Jim Bellingham, antiguo alumno de Gray. Necesitaba herramientas para construir simulaciones y trazar trayectorias de deriva, para ello ensambló un equipo de modeladores del océano de la marina, de la NASA y de la Universidad de Oregon. Para obtener los datos actualizados sobre las corrientes rastrearon las boyas de radio de la Guardia Costera y monitorearon las condiciones costeras. Luego publicaron animaciones en GIF en la web mostrando dónde se encontraría probablemente un objeto visto por un satélite dos días antes.

Pero cuando los aviones estaban preparados para salir en busca de los objetivos más prometedores, el clima volvió a intervenir. Lluvia y fuertes vientos retrasaron los vuelos. Cuando la meteorología dio tregua, los aviones acudieron a todos los lugares sin encontrar una pista que arrojara luz.

Esos d√≠as de m√°s antes de enviar los aviones hab√≠an desecho la labor de b√ļsqueda m√°s sofisticada y asombrosa de la historia. A pesar del potencial financiero y t√©cnico de los amigos de Jim, ya no quedaban opciones. Se hab√≠a perdido la esperanza de encontrarlo con vida, lo que imposibilitaba comenzar a crear nuevas herramientas que tardar√≠an d√≠as o semanas en encontrar posibles nuevas soluciones.

El 11 de febrero su esposa Carnes emprendi√≥ un viaje con rumbo a los Farallones. Hab√≠a alquilado un barco pesquero y a un experto en b√ļsqueda marina. Lo √ļnico que encontraron en su traves√≠a fueron cientos de troncos y madera en el agua, probablemente debido a las tormentas de d√≠as anteriores.

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Ni Google, ni Amazon, ni Microsoft, ni la NASA, ni el mayor conjunto de expertos cient√≠ficos pudieron dar con el paradero de una de las mentes m√°s brillantes de nuestro tiempo. En cambio, su desaparici√≥n proporcion√≥ una serie de m√©todos de b√ļsqueda y rescate inauditos en la red que pueden servir en el futuro para salvar otras vidas.

Parece poco probable mantener la esperanza, aunque tratándose del científico, nadie se atreve a verificar su muerte. Ni siquiera la propia Wikipedia, quien comienza su entrada con un escenario improbable, pero no imposible:

Jim Gray, presumiblemente muerto...