A pesar de lo que suele decirse sobre los felinos y el agua, los jaguares son potentes nadadores. Son depredadores que rara vez se alejan de los ríos o humedales de su hábitat selvático y que se zambullen sin problemas cuando quieren cazar una presa.
Por lo general, pasan poco tiempo en el agua. Pero se registró un jaguar que nadó 200 metros. Y ahora los científicos observaron a un jaguar en Brasil que rompió ese récord como si fuera un Michael Phelps felino porque nadó más de 2 km para cruzar un lago artificial. Es la primera vez que se ha visto a un jaguar nadando tal distancia. Y eso hace que surjan nuevas preguntas sobre la mejor forma de proteger a esta especie en riesgo.
Un viaje sin precedentes
En un trabajo preliminar que se subió el 10 de septiembre al servidor de prepublicaciones BioRxiv, los investigadores brasileños informaron que las cámaras ubicadas en Serra da Mesa, una reserva hidroeléctrica del centro de Brasil, habían captado imágenes de un jaguar macho adulto sobre la orilla norte del reservorio, en mayo de 2020. Más de cuatro años después de ese avistaje volvieron a verlo, esta vez gracias a una cámara ubicada en una pequeña isla que está en el reservorio.
El análisis de las manchas del jaguar indicó que se trataba del mismo animal que habían visto los investigadores en 2020. Para llegar a la isla, no tenía alternativa más que nadar. Los investigadores utilizaron el análisis geodésico para identificar dos rutas posibles: nadar directamente 2,48 km o 2,33 km parando a mitad de camino en un islote, antes de continuar hacia la isla.
Como no pudieron identificar el lugar preciso en que el jaguar ingresó al agua desde el continente, sus cálculos más conservadores se basaron en la distancia más corta posible recorrida por el agua, entre el islote y la isla, aproximadamente 1,27 km. Pero esa distancia igualmente es seis veces mayor que la más larga que se haya registrado, recorrida por un jaguar a nado.
Un hábitat cada vez más fragmentado
Se considera muy inusual que un animal carnívoro terrestre y de gran tamaño recorra tan larga distancia nadando, según los investigadores, por lo que este caso ofrece la infrecuente oportunidad de estudiar si los jaguares tienen capacidad para moverse hacia nuevos territorios atravesando cuerpos de agua. Eso es crucial para su conservación porque su hábitat se va fragmentando debido a la deforestación y a otras presiones de la actividad humana, por lo que entender las limitaciones en sus movimientos resulta importante.
Los expertos hace tiempo piensan que las reservas hidroeléctricas como la de Serra da Mesa serían una potencial barrera. El desarrollo hidroeléctrico ya ha inundado más de 25.400 km² del hábitat de los jaguares, transformando la selva tropical en archipiélagos, según los investigadores. Pero no se sabía hasta qué punto estos cambios habían restringido el hábitat de los jaguares.
Los hallazgos del equipo sugieren que la permeabilidad de estas barreras acuáticas construidas por los humanos depende de varios factores como la temperatura del agua, el tráfico de embarcaciones y la presencia de islotes. Se trata de un estudio preliminar todavía no revisado por pares, por lo que falta validar los resultados. Pero el contexto que brindarían estos datos resulta esencial para los esfuerzos de conservación de los jaguares, porque hasta ahora se han centrado principalmente en conectar porciones de hábitat adecuado para que los felinos puedan recorrerlos, promoviendo así el flujo genético entre poblaciones y asegurando la supervivencia de la especie a largo plazo.
“Estos datos tienen relevancia directa para la evaluación del impacto de las hidroeléctricas y la planificación de corredores, destacando que la retención estratégica de hábitat ribereño y la ubicación de islotes para descanso sostendrían la permeabilidad del paisaje para los carnívoros de largo recorrido”, concluyeron los investigadores.