Nuevos tiempos, nuevos problemas. Suecia es el segundo país de Europa con mayor penetración de smartphones. El 63% de los adultos tiene un teléfono inteligente, y muchos de ellos también tienen un tablet. Tanto dispositivo móvil está empezando a interponerse entre padres e hijos. Eso es, al menos lo que dice una encuesta pediátrica celebrada recientemente en el país.

La encuesta ha interrogado por igual a padres e hijos sobre el uso de nuevas tecnologías. El resultado es que un tercio de los niños cree que sus padres pasan demasiado tiempo con el teléfono móvil. Igualmente, el 33% de los padres reconoce que el smatrphone se ha interpuesto a veces entre ellos y sus hijos. Para rematar el panorama, un 20% de los progenitores de Estocolmo reconoce haberse descuidado y perdido de vista a sus retoños por estar usando el móvil.

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Dejando a un lado los despistes, a veces comprensibles, de los padres, los especialistas no se ponen de acuerdo sobre si esta dependencia de los padres hacia los dispositivos electrónicos supone un problema o no de cara a su desarrollo. Para especialistas como Ronald Sennerstam, sin embargo, el problema no es tanto afectivo sino de educación. Al limitarse el tiempo que los adultos hablan con los niños, estos no escuchan tanta variedad de palabras, lo que afecta negativamente al desarrollo del lenguaje. [The Guardian]