Vietnam ha dado un paso más en una de las disputas geopolíticas más sensibles de Asia. En plena competencia por el control del Mar de China Meridional, Hanói ha acelerado la construcción y ampliación de islas artificiales en el archipiélago de las Spratly, una zona clave para el comercio global y los recursos energéticos. La obra más visible es una nueva pista de aterrizaje en el arrecife Barque Canada, símbolo de un giro más decidido en su estrategia regional.
Un salto en la recuperación de tierras en las Spratly

Durante 2025, Vietnam inició trabajos de construcción y relleno en ocho formaciones que hasta ahora permanecían prácticamente intactas dentro de las Islas Spratly. Se trata de un cambio de escala: de pequeños puestos avanzados a instalaciones con puertos, dársenas, depósitos y pistas.
Según la Asia Maritime Transparency Initiative, para marzo de 2025 Vietnam ya había generado alrededor del 70 % del volumen de tierra artificial que China ha creado en las Spratly, un dato que ilustra la velocidad del esfuerzo vietnamita frente a la hegemonía china en la zona.
Las imágenes satelitales muestran cómo el arrecife Barque Canada Reef ha sido transformado con una pista de aterrizaje y nuevas infraestructuras. A esta obra se suman ampliaciones en arrecifes como Alison, Collins y Landsdowne, donde aparecen puertos y áreas logísticas de mayor complejidad.
Expertos subrayan que, pese a la expansión, Vietnam sigue por detrás de la capacidad de proyección militar china, que desde 2013 convirtió bajos arrecifes en auténticas bases con radares, misiles y aviación.
Un mar clave para el comercio y la energía

El Mar de China Meridional es una de las rutas marítimas más transitadas del mundo: por sus aguas circula una parte sustancial del comercio global y se estiman importantes reservas de petróleo y gas, además de ricos caladeros. Seis actores reclaman áreas del mar y de los archipiélagos: China, Vietnam, Filipinas, Taiwán, Malasia y Brunéi.
Para Vietnam, la ecuación es existencial. Más del 90 % de sus exportaciones transitan por estas aguas, lo que explica la urgencia por consolidar soberanía e infraestructura en un entorno cada vez más militarizado.
Aunque Pekín ha mantenido un perfil relativamente bajo ante los últimos avances vietnamitas, sus fuerzas navales y guardacostas continúan patrullando zonas disputadas y, en ocasiones, bloqueando embarcaciones vinculadas a Vietnam. La competencia no se limita a dos países: Filipinas también refuerza sus posiciones, mientras Estados Unidos y China miden influencia en el Indo-Pacífico.
Un equilibrio cada vez más frágil
La aceleración vietnamita no cambia por sí sola el balance de poder, pero sí eleva el pulso estratégico en una región donde cada pista, puerto o radar cuenta. En un tablero marcado por rutas comerciales críticas y rivalidades de largo plazo, el Mar de China Meridional se consolida como uno de los focos geopolíticos más volátiles del mundo.
[Fuente: Escenario Mundial]