El café es parte esencial de la rutina diaria para millones de personas, pero un nuevo estudio sugiere que el momento en que lo tomamos puede importar más de lo que creemos. Utilizando moscas como modelo, un equipo científico descubrió que la cafeína consumida de noche no solo desvela… también vuelve más impulsivos nuestros reflejos ante estímulos incómodos.
Café y comportamiento: una relación que depende del reloj

La investigación, publicada en iScience por biólogos de la Universidad de Texas en El Paso, analizó cómo la cafeína influye en el comportamiento según el horario. El modelo experimental fue inesperado: moscas de la fruta alimentadas con cafeína y luego expuestas a ráfagas de aire, un estímulo que normalmente frena su movimiento.
El resultado fue claro. Las que consumieron cafeína de noche se comportaron de forma impulsiva y sin inhibición, ignorando el malestar del estímulo. Sin embargo, este mismo patrón no se observó cuando el consumo ocurría durante el día. La diferencia apunta al ciclo circadiano como factor clave en la forma en que el cuerpo procesa la sustancia.
#Nighttime #Caffeine intake increases #ImpulsiveBehavior, with a stronger effect observed in females. These findings highlight potential risks for those who consume coffee late in the day. @utepnews @cellpressnews https://t.co/dCASIFqQZm https://t.co/2r5RLUGq2A
— Medical Xpress (@medical_xpress) August 5, 2025
Según la neurobióloga Kyung-An Han, este comportamiento alterado sugiere que el reloj biológico podría modular el impacto de la cafeína en la toma de decisiones. Y aunque el estudio se realizó con insectos, los mecanismos implicados podrían ofrecer pistas útiles para los humanos.
Las hembras reaccionan más: un dato que abre preguntas

Una de las sorpresas del estudio fue la diferencia entre machos y hembras. Aunque los niveles de cafeína eran idénticos, las hembras mostraron una impulsividad mucho mayor. El equipo descarta causas hormonales humanas, ya que estos insectos no poseen estrógeno ni similares, lo que sugiere una base genética o neurológica que aún no se comprende del todo.
Para Paul Sabandal, coautor del estudio, esto podría tener implicaciones importantes para quienes dependen del café en turnos nocturnos o enfrentan trastornos del sueño. “Queríamos saber si el horario marca una diferencia, y claramente lo hace”, explicó.
El hallazgo invita a reconsiderar el café como simple aliado contra el cansancio nocturno. En determinadas circunstancias, podría estar jugando un papel menos inocente en la forma en que actuamos… sin que lo notemos.