Algo ocurrió en la Tierra hace millones de años, y los científicos aún no logran descifrar qué fue. En lo más profundo del océano Pacífico, investigadores han encontrado una anomalía radiactiva que no tiene explicación clara. Se trata de altas concentraciones de berilio-10, un isótopo que solo se forma cuando la radiación cósmica impacta la atmósfera.
¿Cómo llegó hasta allí? ¿Fue un fenómeno terrestre o la consecuencia de un evento astrofísico? Lo que han descubierto hasta ahora plantea más preguntas que respuestas.
Un rastro inesperado en las profundidades del Pacífico

El estudio, publicado en Nature Communications y liderado por el físico Dominik Koll, ha analizado capas de corteza ferromanganesífera en distintas regiones del Pacífico Central y Norte. En ellas, los científicos detectaron una concentración inusualmente alta de berilio-10 en sedimentos que datan de hace entre 9 y 12 millones de años.
El berilio-10 se genera cuando los rayos cósmicos chocan contra la atmósfera terrestre. Su presencia en los océanos no es anómala en sí misma, ya que se deposita lentamente en los sedimentos marinos. Lo que sorprende a los investigadores es la cantidad de este isótopo hallada en una franja de tiempo específica, lo que sugiere que algo fuera de lo común ocurrió en ese período.
¿Un cambio en la Tierra o un evento cósmico?
Los científicos manejan dos hipótesis principales para explicar la anomalía:
- Un cambio en las corrientes oceánicas: La redistribución de los sedimentos marinos podría haber concentrado el berilio-10 en ciertos puntos, creando la falsa impresión de un aumento repentino en su presencia.
- Un evento astrofísico: Algo en el espacio pudo haber disparado una lluvia de radiación sobre la Tierra. Las posibilidades incluyen:
- El paso del sistema solar a través de una nube interestelar densa, lo que habría aumentado la exposición del planeta a los rayos cósmicos.
- La explosión de una supernova cercana, un evento capaz de generar una oleada de radiación lo suficientemente intensa como para afectar la atmósfera y dejar rastros en los sedimentos oceánicos.
Un registro geológico que guarda respuestas
— ScienceAlert (@ScienceAlert) February 14, 2025
Los océanos actúan como archivos naturales de la historia de la Tierra. Gracias a la vida media del berilio-10 (1,4 millones de años), los científicos pueden rastrear con precisión los eventos que ocurrieron en el pasado.
El análisis de la corteza ferromanganesífera sugiere que esta crece a un ritmo de 1,52 milímetros por millón de años, lo que permitió ubicar la anomalía en un período comprendido entre 10,5 y 11,8 millones de años atrás.
El misterio sigue abierto
El equipo de Dominik Koll planea profundizar la investigación para determinar si este fenómeno fue un caso aislado o si tuvo un impacto global. Para ello, se analizarán más muestras en otras partes del mundo y se compararán con registros geológicos en busca de patrones similares.
Si la causa es de origen cósmico, este descubrimiento podría cambiar nuestra comprensión de cómo los eventos astronómicos han influido en la evolución de la Tierra. ¿Hubo alguna extinción masiva relacionada con esta anomalía? ¿Podría volver a ocurrir algo similar en el futuro?
Por ahora, el enigma del berilio-10 en el Pacífico sigue sin resolverse. Pero una cosa es segura: lo que ocurrió en ese momento no fue obra de los humanos… y aún no sabemos qué lo provocó.