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Ciencia

No solo se derriten, que ya es un gran problema: Lo que esconden los glaciares podría ser mucho peor

El deshielo acelerado de los glaciares ya no solo preocupa por el aumento del nivel del mar. Lo más alarmante es lo que está saliendo a la luz desde sus entrañas: microbios atrapados durante milenios que podrían representar un nuevo riesgo ambiental y sanitario. El peligro ya no es el agua, sino lo que viene con ella.
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Durante años, el deshielo de los glaciares ha sido uno de los símbolos más evidentes del cambio climático. Las alertas se centraban en el aumento del nivel del mar y sus consecuencias ecológicas. Pero hoy, la comunidad científica está empezando a enfocar la mirada en un problema aún más inquietante: lo que se libera desde el interior de estos gigantes helados al fundirse. Y no es agua lo único que está emergiendo.

El deshielo ya no es solo un problema de inundaciones

No solo se derriten: lo que esconden los glaciares podría ser mucho peor
© Unsplash – Vince Gx.

Hasta hace poco, el impacto más temido del retroceso glaciar era el incremento del nivel del mar, que provoca inundaciones, desplazamiento de especies y desequilibrio ecológico. Sin embargo, estudios recientes están revelando una amenaza más silenciosa pero potencialmente devastadora: el deshielo está liberando bacterias y microorganismos que permanecieron atrapados durante siglos o incluso milenios.

Investigadores alertan que estas bacterias, en su mayoría desconocidas, están siendo arrastradas al mar a medida que el hielo se derrite. Lo inquietante es que no se sabe si están vivas, en estado latente o muertas… ni qué efectos podrían tener si entran en contacto con otros ecosistemas o incluso con los humanos.

Una pérdida sin precedentes y un nuevo riesgo emergente

No solo se derriten: lo que esconden los glaciares podría ser mucho peor
© Unsplash – Sophia Simoes.

Entre 2022 y 2024, los glaciares perdieron más masa que en cualquier otro periodo registrado. Solo en el último año, el deshielo alcanzó 450.000 millones de toneladas. Desde 1975, más de 9 billones de toneladas de hielo han ido a parar al océano. Lo que parecía ser solo un fenómeno físico ahora se convierte también en biológico.

Según Arwyn Edwards, investigador de la Universidad de Aberystwyth, lo que preocupa no es solo el volumen de agua, sino las toneladas de microbios que ya están escapando de estas cárceles naturales. Y no hay manera de anticipar las consecuencias de esta liberación biológica sin precedentes.

Decenas de miles de microbios en una sola gota

No solo se derriten: lo que esconden los glaciares podría ser mucho peor
© Unsplash – Jeremy Bishop.

Para dimensionar el fenómeno, los científicos han analizado muestras microbianas en zonas erosionadas de 10 glaciares del hemisferio norte, incluyendo Groenlandia, los Alpes europeos, el Ártico canadiense y Svalbard. Los resultados fueron impactantes: en un solo mililitro de agua se detectaron decenas de miles de microorganismos.

A partir de esos datos, se estima que en las próximas ocho décadas se liberarán más de 100.000 toneladas de bacterias a medida que continúe el deshielo. Esa cifra podría escalar dramáticamente si no se detiene el avance del calentamiento global.

¿Una amenaza invisible flotando en el agua?

Aunque aún no se puede confirmar si estos microbios suponen un peligro directo, la incertidumbre es motivo suficiente para encender las alarmas. Podrían ser inofensivos, pero también podrían contener genes de resistencia a antibióticos o comportamientos patógenos que afecten a la fauna marina o, en escenarios más extremos, a los humanos.

La ciencia ha documentado cómo bacterias antiguas pueden sobrevivir largos periodos en condiciones extremas. Con su liberación en aguas más cálidas y dinámicas, el riesgo de que entren en contacto con otros organismos vivos es real. Y eso podría tener consecuencias ecológicas, epidemiológicas y sociales que hoy aún no imaginamos.

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