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Ciencia

Un enigma que derrite el hielo: ¿Qué está tiñendo de rosa la nieve en la Antártida?

Una extraña coloración rosa en la nieve antártica ha despertado la inquietud de científicos de todo el mundo. El fenómeno no solo altera el paisaje: también amenaza con acelerar el deshielo y modificar el equilibrio climático global. Descubre qué lo provoca y por qué podría ser más peligroso de lo que aparenta.
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Desde hace unos veranos, algo desconcertante está ocurriendo en el continente blanco. Lejos de la imagen de una Antártida impoluta, un matiz rosado ha comenzado a teñir su nieve. Aunque podría parecer inofensivo o incluso bello, lo que esconde este fenómeno preocupa cada vez más a los expertos. Y no se limita solo a la Antártida…

El misterioso color que despierta alertas científicas

Un enigma que derrite el hielo: ¿qué está tiñendo de rosa la nieve en la Antártida?
© X / @LaNacion.

En plena temporada de deshielo, la nieve antártica empieza a mostrar manchas rosadas. Lejos de tratarse de un simple cambio estético, la causa es biológica: una microalga llamada Chlamydomonas nivalis, conocida también como “nieve de sandía” o “sangre de los glaciares”. Esta alga, aunque naturalmente es de color verde, adquiere tonalidades rojizas cuando se ve expuesta a altos niveles de radiación ultravioleta.

Este fenómeno ha sido observado también en otras regiones frías del planeta. Pero en la Antártida, donde el deshielo estacional ya representa un problema mayúsculo, su aparición genera una alarma mayor. Las algas, al expandirse, alteran la capacidad de la nieve para reflejar la luz solar: un proceso conocido como disminución del albedo.

Cómo una simple alga puede acelerar el calentamiento global

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© X / @LaNacion.

El albedo es crucial para el equilibrio térmico del planeta. Cuando la nieve está limpia, refleja la mayor parte de la radiación solar. Sin embargo, con la presencia de estas algas, la superficie adquiere una tonalidad más oscura que absorbe más calor. ¿La consecuencia? El hielo se derrite más rápido.

Estudios recientes estiman que esta coloración podría reducir el albedo en un 13 % durante el verano antártico. Eso se traduce en millones de toneladas de nieve que desaparecen antes de lo esperado, contribuyendo a la subida del nivel del mar y potenciando el calentamiento global.

La comunidad científica advierte que si este proceso se intensifica, los efectos climáticos podrían extenderse mucho más allá de los polos, afectando patrones meteorológicos y ecosistemas a nivel planetario.

Un fenómeno que la humanidad observa desde hace milenios

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© X / @LaNacion.

Aunque parezca algo nuevo, la nieve de color no es un descubrimiento reciente. De hecho, el propio Aristóteles escribió sobre ella hace más de dos mil años. No obstante, recién en el siglo XIX se logró identificar a la Chlamydomonas nivalis como la responsable.

Hoy, la ciencia redobla sus esfuerzos para entender a fondo cómo y por qué estas algas proliferan con mayor intensidad. Su aparición no es solo una curiosidad científica: podría ser una advertencia silenciosa de los cambios profundos que ya están en marcha.

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