Saltar al contenido
Ciencia

Noruega está construyendo el túnel submarino más largo y profundo del mundo: 27 kilómetros bajo un fiordo

El proyecto Rogfast atravesará el Boknafjord y conectará Randaberg, Bokn y Kvitsøy mediante una carretera submarina de casi 27 kilómetros. Alcanzará los 392 metros bajo el nivel del mar, eliminará la dependencia de ferris y se convertirá en una de las obras de ingeniería más ambiciosas de Europa.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Noruega quiere cruzar sus fiordos sin ferris

Noruega tiene una de las geografías más espectaculares del mundo, pero también una de las más difíciles para el transporte. Sus fiordos, montañas y brazos de mar obligan a depender de ferris, desvíos largos y trayectos que pueden cambiar por el clima.

Para resolver parte de ese problema, el país avanza con una obra gigantesca: el túnel submarino Rogfast, una infraestructura que atravesará el Boknafjord y permitirá conectar por carretera zonas que hoy dependen de cruces marítimos.

Cuando esté terminado, será el túnel vial submarino más largo y profundo del planeta. Tendrá casi 27 kilómetros de longitud y alcanzará los 392 metros bajo el nivel del mar.

Una pieza clave de la autopista E39

Rogfast forma parte de un plan mucho más amplio: la transformación de la autopista E39, una ruta estratégica que recorre la costa occidental noruega y conecta ciudades como Kristiansand, Stavanger, Haugesund y Bergen.

El objetivo es avanzar hacia una E39 sin ferris, capaz de unir regiones enteras mediante puentes, túneles y enlaces fijos. En un país donde el mar corta constantemente el territorio, eso no es solo una mejora vial: es un cambio económico y social.

La Administración Noruega de Carreteras estima que Rogfast reducirá en unos 40 minutos el tiempo de viaje entre Stavanger y Bergen. También mejorará la conexión para trabajadores, empresas, transporte de mercancías y servicios regionales.

El desafío de excavar bajo el mar

Construir un túnel de estas dimensiones ya sería difícil en tierra firme. Hacerlo bajo un fiordo, a casi 400 metros de profundidad, multiplica la complejidad.

Los equipos trabajan perforando y volando roca mediante detonaciones controladas. Bajo el Boknafjord aparecen masas geológicas muy variadas, con rocas resistentes, fracturas, fallas y zonas débiles que requieren refuerzos constantes.

Cada avance implica estudiar el terreno, perforar, colocar explosivos, ventilar, retirar material y asegurar la estructura antes de continuar. No se trata solo de abrir un agujero bajo el mar: se trata de construir una carretera que debe mantenerse segura durante décadas.

Dos tubos y salidas de emergencia

El diseño incluye dos túneles paralelos, con circulación separada por sentido. Esta configuración mejora la seguridad y permite evacuar a los usuarios hacia el otro tubo en caso de accidente, incendio o emergencia.

También habrá conexiones transversales de evacuación entre ambos tubos y sistemas avanzados de ventilación, iluminación, cámaras y control.

Uno de los elementos más sorprendentes estará bajo la isla de Kvitsøy. Allí se construirá un enlace subterráneo con rotondas y rampas a gran profundidad para conectar la isla con el túnel principal. Será una especie de nudo vial bajo el mar, una solución poco habitual incluso para los estándares noruegos.

Una obra cara, lenta y extrema

Rogfast no ha sido un proyecto sencillo. La obra comenzó en 2018, sufrió pausas y revisiones por costes, y luego se reanudó con nuevos contratos. Su escala obliga a dividir los trabajos en varias fases y frentes de excavación.

El coste se mide en decenas de miles de millones de coronas noruegas, y la fecha de apertura se ha desplazado con el tiempo. Las previsiones actuales apuntan a comienzos de la próxima década, con 2033 como horizonte mencionado por organismos técnicos.

Aun así, Noruega sigue adelante porque el beneficio esperado va más allá del récord. La obra busca reducir tiempos, eliminar ferris, mejorar la seguridad vial y fortalecer la economía de la costa occidental.

Un récord bajo el océano

Rogfast demuestra hasta dónde puede llegar la ingeniería cuando la geografía obliga a pensar distinto. En otros países, cruzar un fiordo de este tamaño podría resolverse con más ferris o con rutas alternativas. Noruega decidió excavar por debajo del mar.

El resultado será una autopista submarina de dimensiones inéditas, con túneles gemelos, enlaces internos y casi 400 metros de profundidad.

Cuando los primeros coches circulen por Rogfast, no estarán atravesando solo un túnel. Estarán recorriendo una de las respuestas más ambiciosas que un país haya dado a su propia geografía.

 

 

Fuente: Meteored.

Compartir esta historia

Artículos relacionados