Las estatuas de la Isla de Pascua, llamadas moais
Photo: Dale Simpson Jr.

Los indígenas de la Isla de Pascua experimentaron un colapso social poco después del siglo XVII porque acabaron con los recursos naturales de la isla. Esa es, al menos, la teoría más aceptada sobre el misterio de los Rapa Nui. Un nuevo análisis acaba de encontrar una pega importante a la teoría del colapso.

Un estudio exhaustivo de las herramientas utilizadas por los Rapa Nui para construir sus icónicas estatuas de piedra sugiere una conclusión muy diferente, que apunta a la presencia de una sociedad altamente organizada y cohesionada.

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Ubicada a 3.700 km al oeste de Chile, la Isla de Pascua es uno de los lugares más remotos de la Tierra. La isla de 170 kilómetros cuadrados fue habitada primero por un grupo de isleños del Pacífico hace entre 1.100 y 900 años. Estas personas formaron lo que sería la columna vertebral de una civilización que duraría cientos de años. La gente de Rapa Nui es famosa por las impresionantes estatuas con forma de cabeza humana conocidas como moai. Las más altas miden 33 pies (10 metros) de alto y pesan más de 81 toneladas.

En algún punto antes del 1700, sin embargo, la civilización colapsó. La teoría más extendida es que la gente de Rapa Nui limpió la isla de árboles, causando una erosión generalizada y provocando una escasez de alimentos, lo que a su vez creó conflictos civiles y violencia. Esto es lo que Thomas H. Maugh II escribió en el LA Times en 2012:

El antropólogo de la UCLA, Jared Diamond, describió el “ecocidio” (como el mismo bautizó) de Rapa Nui en su libro de 2005 “Collapse”. Cuando los polinesios se asentaron por primera vez alrededor del 800 d. C., tuvieron la mala suerte de elegir un sitio seco, frío y remoto, y además uno que estaba pobremente fertilizado por polvo que habría arrastrado el viento o por algo de ceniza volcánica. Cortaron los bosques para conseguir madera para la construcción y para mover los moai, y los árboles no volvieron a crecer. El paisaje desnudo permitió que los vientos se llevasen la capa superior del suelo y su fertilidad cayó bruscamente. Cuando los nativos ya no tenían madera para construir canoas de pesca, mataron y comieron todas las aves. Antes de que los holandeses llegasen a la isla aquel Domingo de Pascua de 1722, la población ya había sucumbido al canibalismo y la barbarie. Diamond lo llamó “el ejemplo más claro de una sociedad que se destruyó a sí misma mediante la sobreexplotación de sus propios recursos”.

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Una nueva investigación publicada hoy en el Journal of Pacific Archaeology ofrece una perspectiva diferente que muestra que la gente de Rapa Nui mantuvo una próspera industria de fabricación de herramientas durante el tiempo en el que presuntamente habían sucumbido a la “barbarie”.

Imagen: Dale Simpson Jr.

“La idea de la rivalidad y el colapso en la Isla de Pascua podría ser algo exagerada”, explica en un comunicado Dale Simpson, Jr., el autor principal del artículo y arqueólogo de la Universidad de Queensland. “Para mí, la industria que tenían sobre la escultura en piedra es una evidencia sólida de que hubo cooperación entre las familias y los grupos de artesanos”.

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Para llegar a esta conclusión, Simpson y sus colegas estudiaron las canteras de piedra de las cuales los Rapa Nui recolectaron sus materias primas, principalmente basalto volcánico, para construir herramientas como púas, cinceles y tokis, una herramienta similar a un hacha. Estas herramientas se utilizaron para esculpir las esculturas moai y tallar canoas, entre otras cosas. Los investigadores también analizaron 17 herramientas seleccionadas entre los 1.624 artículos recientemente excavados cerca de la ubicación de las estatuas moai.

Los investigadores estaban tratando de determinar de dónde provenían las materias primas utilizadas para fabricar los artefactos para ver si los Rapa Nui estaban extrayendo el material cerca de donde vivían. Los investigadores cortaron pedazos pequeños de piedra de los tokis usando láseres, y luego emplearon un espectrómetro de masas para analizar los diferentes químicos encontrados en estas muestras. Los elementos químicos de estas muestras de basalto se compararon con los materiales encontrados en otras canteras importantes en la isla.

Este análisis mostró que la mayoría de los tokis provienen de un sola zona de canteras conocida como Rano Raraku. Este hallazgo, según los investigadores, parece sugerir que todos en la isla usaban un tipo de piedra, y para ello habría sido imprescindible la colaboración. Así que en lugar de despedazarse unos a otros, como indica la noción popular, los Rapa Nui cooperaban y compartían información entre ellos. Como escriben los autores en su artículo:

Creemos que los tokis y picos -incluyendo los 1.624 especímenes recuperados en torno a las estatuas, no muestran un abandono súbito de la fabricación de los moais vinculado al supuesto “colapso” de la isla como se ha propuesto. En su lugar, refleja que los antiguos talladores de estatuas estaban bien organizados y pertrechados con una buena cantidad de materiales necesarios a mano y listos para usar, lo que convirtió a Rano Raraku en una cantera megalítica altamente productiva; de ahí la producción de aproximadamente 1000 moai.

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Simpson y sus colegas creen que es poco probable que la civilización Rapa Nui se quedase sin recursos y hubiesen peleado entre ellos hasta el punto de la extinción.

“Hay tanto misterio en la Isla de Pascua, porque es un lugar muy aislado, pero en la isla, la gente interactuaba —y todavía lo sigue haciendo— mucho”, dijo Simpson. Esta sociedad fue diezmada más tarde por los colonos y la esclavitud, pero la cultura Rapa Nui ha logrado sobrevivir. “Hoy hay miles de Rapa Nui con vida. Esta sociedad no ha desaparecido.”

Imagen: Pixabay

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En declaraciones a New Scientist, el arqueólogo Robert DiNapoli explica que esta teoría tiene sentido y que “ningún clan en particular parecía tener control o un acceso preferente a estos recursos, por lo que debían cooperar en su uso”. DiNapoli añade que es perfectamente posible que esta sociedad pasase de la cooperación al conflicto, pero que simplemente “no hay evidencia arqueológica de que hubiese habido un conflicto a gran escala entre los Rapa Nui”, y agregó que “casi todas las pruebas apuntan a que fue una sociedad relativamente pacífica durante la prehistoria”.

Sobra decir que se necesitan más pruebas arqueológicas para tener una imagen clara de esta civilización y las razones de su eventual desaparición. Los investigadores admiten que hay que proceder con cautela antes de hacer interpretaciones.

“El uso casi exclusivo de una cantera para producir estas 17 herramientas respalda la idea de que existía una especialización artesanal basada en el intercambio de información, pero no podemos saber de momento si la interacción era de colaboración”, dijo Jo Anne Van Tilburg, coautora del nuevo estudio e investigadora de la Universidad de California. “También puede haber sido coercitivo de alguna manera. El comportamiento humano es complejo. Este estudio fomenta que se siga rastreando el uso de la piedra, y nuestras excavaciones continúan arrojando nueva luz sobre la talla de los moai”. [Journal of Pacific Archaeology]