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Ciencia

Nunca se había llegado tan hondo para buscar minerales bajo el mar. Japón encuentra tierras raras a 6.000 metros y prueba algo que podría cambiar su suministro

A seis kilómetros bajo la superficie del océano, un barco japonés acaba de intentar algo que nunca se había hecho antes: extraer lodos con tierras raras desde el fondo marino. El experimento podría alterar la dependencia mundial de estos minerales críticos… y abrir una nueva frontera bajo el mar.
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A seis mil metros de profundidad no llega la luz, la presión es aplastante y el ser humano nunca ha puesto un pie. Es un territorio más hostil que la superficie de Marte y tan desconocido como el espacio profundo. Ahí es exactamente donde Japón ha decidido buscar su futuro mineral.

El protagonista es el Chikyu, uno de los buques científicos más avanzados del planeta, que acaba de iniciar una misión sin precedentes: bombear sedimentos con tierras raras desde el fondo del océano hasta la superficie, de forma continua y controlada. Si funciona, marcará un antes y un después en la carrera por los minerales estratégicos.

Un experimento que nadie había logrado antes

La operación se desarrolla cerca de Minamitori-shima, una pequeña isla japonesa situada a unos 1.900 kilómetros al sureste de Tokio, en una región del Pacífico donde estudios geológicos previos detectaron lodos especialmente ricos en elementos críticos.

El sistema instalado en el Chikyu permite succionar sedimentos desde profundidades cercanas a los 6.000 metros, una cota jamás utilizada para extracción mineral continua. Según datos oficiales, el buque podría elevar hasta 350 toneladas de lodo por día, aunque el funcionamiento exacto del mecanismo no ha sido revelado.

El objetivo no es comercializar todavía los minerales, sino comprobar algo mucho más básico: si el bombeo puede mantenerse de forma estable en uno de los entornos más extremos del planeta.

Por qué el mundo entero depende de las tierras raras

Nunca se había llegado tan hondo para buscar minerales bajo el mar. Japón encuentra tierras raras a 6.000 metros y prueba algo que podría cambiar su suministro
© JAMSTEC.

Las tierras raras son un grupo de 17 elementos fundamentales para la tecnología moderna. Sin ellas no existirían:

  • motores eléctricos
  • baterías de alto rendimiento
  • turbinas eólicas
  • radares y sistemas militares
  • pantallas, chips y electrónica avanzada

El problema es que China controla cerca del 70 % de la producción mundial y una parte aún mayor del refinado.

En 2025, Pekín limitó la exportación de doce elementos estratégicos, lo que volvió a encender las alarmas globales. Japón conoce bien esa vulnerabilidad: en 2010, casi el 90 % de sus importaciones de tierras raras procedían de China.

Aunque hoy esa dependencia se ha reducido al 60% gracias al reciclaje y a acuerdos internacionales, sigue siendo un punto crítico para su industria. Buscar minerales bajo el océano no es una extravagancia científica: es una decisión estratégica.

Lodos en lugar de minas

A diferencia de la minería submarina tradicional —centrada en nódulos metálicos—, el proyecto japonés apuesta por sedimentos blandos, una especie de barro marino acumulado durante millones de años. Estos lodos contienen concentraciones de tierras raras que, según estudios anteriores, podrían superar las de muchas minas terrestres.

La teoría es simple: aspirar el material, procesarlo en superficie y devolver los residuos al fondo. La práctica, sin embargo, roza lo imposible desde el punto de vista técnico. La presión a seis kilómetros de profundidad supera las 600 veces la presión atmosférica, suficiente para aplastar acero mal diseñado.

Un proyecto caro y lleno de incógnitas

Nunca se había llegado tan hondo para buscar minerales bajo el mar. Japón encuentra tierras raras a 6.000 metros y prueba algo que podría cambiar su suministro
© IGME-CSIC.

La minería en aguas profundas plantea enormes dudas ambientales. Se trata de ecosistemas apenas estudiados, donde cualquier alteración podría tener efectos irreversibles. También es extremadamente costosa.

Desde 2018, el Gobierno japonés ha invertido más de 200 millones de euros en el desarrollo del proyecto, sin revelar cuántas toneladas de tierras raras espera obtener ni qué concentración real contienen los lodos. Hasta ahora, el coste hacía inviable cualquier explotación comercial.

Pero el tablero global ha cambiado.

Cuando la geopolítica vuelve rentable lo imposible

Un analista de Mitsubishi UFJ ha señalado que el proyecto podría empezar a ser rentable si continúan las restricciones chinas y si los compradores aceptan precios más altos por asegurar el suministro. En ese escenario, el fondo del océano dejaría de ser un laboratorio experimental para convertirse en una nueva frontera industrial. Si las pruebas actuales son exitosas, Japón planea una extracción a gran escala en febrero de 2027.

Sería la primera operación comercial de minería profunda basada en sedimentos de la historia. Lo que ocurra en este mes de pruebas puede marcar el futuro de los minerales críticos.

Porque si el Chikyu demuestra que es posible extraer tierras raras desde el abismo marino de forma continua, el océano dejará de ser solo un límite natural. Podría convertirse, por primera vez, en una mina.

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