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Tecnología

¿Nvidia explotó la burbuja de la IA? Esto es lo que dice el mercado

Resultados tibios del gigante de la inteligencia artificial Nvidia han hecho que todo el mercado se pregunte si el auge de la IA está llegando a su fin.
Por Riley Gutiérrez McDermid Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Los flojos resultados del segundo trimestre de Nvidia (NVDA), presentados el miércoles, generaron todo tipo de reacciones entre Wall Street y los analistas que la siguen de cerca.

Como la empresa más grande del mundo por valoración, con más de un billón de dólares en capitalización, Nvidia ha sido durante años un termómetro clave de cómo el mercado percibe a la inteligencia artificial, capaz de mover índices completos, no solo al sector tecnológico.

En las últimas dos semanas, las expectativas por lo que Nvidia revelaría en sus resultados del 27 de agosto llegaron a un punto crítico.

La versión resumida: números sólidos habrían significado un respaldo para la continuidad del auge de la IA; cifras débiles, en cambio, indicarían que el gasto casi descontrolado en esta tecnología podría estar frenándose.

Con inversores como el gobierno de Estados Unidos, Meta, Google y gran parte del mercado privado inyectando miles de millones en IA, siempre resulta prudente detenerse un momento y revisar qué proyectan los resultados en el corto plazo.

¿Qué significan las ganancias de Nvidia para el gasto en IA?

La respuesta depende, como siempre en Wall Street, de a quién se le pregunte.

En general, Nvidia superó el consenso del mercado con ingresos trimestrales de 46.740 millones de dólares, un aumento del 56% respecto al año anterior. La cifra superó ligeramente las expectativas de 46.230 millones. Sin embargo, dentro de ese total, 41.100 millones provinieron de su negocio de centros de datos, por debajo de los 41.290 millones esperados.

Para algunos observadores, esa diferencia —pequeña en otros sectores— bastó para encender las alarmas de que podría avecinarse una “Edad de Hielo” en el gasto.
“El gasto de los operadores de centros de datos podría ajustarse en los márgenes si los retornos a corto plazo de las aplicaciones de IA siguen siendo difíciles de cuantificar”, advirtió Jacob Bourne, analista de Emarketer.

Para otros, los resultados fueron más bien una señal tranquilizadora: el gasto en IA y sus principales financiadores —bancos, fondos de capital de riesgo y grandes tecnológicas— no tienen de qué preocuparse en el corto plazo.

“No me importa lo alta que parezca la capitalización de estas acciones. Estoy tratando de valorar a una compañía que produce lo necesario para convertirse en un jugador serio en la IA”, dijo Jim Cramer, de CNBC.

“Aprendí hace tiempo a no cuestionar a Amazon, Microsoft, Google, Meta o incluso Tesla, los grandes clientes. Ellos saben más que yo… y estoy agradecido de poder acompañar la tendencia”, agregó.

¿Y el resto del mercado?

El debate sobre si existe o no una burbuja no tardó en explotar en redes sociales, con defensores y detractores publicando desde largos análisis hasta memes sobre lo cerca que estamos de una crisis o de la calma.

 

La conclusión más equilibrada: conviene cubrirse. La IA difícilmente será un motor de crecimiento infinito.

Con las cifras publicadas, han crecido los temores de que la ola de inversiones actuales no pueda sostenerse a largo plazo. Muchos analistas comenzarán a cuestionar si las valoraciones actuales se justifican con los ingresos reales, sobre todo en un contexto económico incierto.

El factor China

El panorama de Nvidia en China también fue clave en su guía del segundo trimestre, revelando dos obstáculos de peso: cifras decepcionantes en esa región y la incertidumbre sobre las políticas de Estados Unidos.

Aun cuando la administración Trump flexibilizó recientemente ciertas restricciones a la exportación de chips de IA hacia Pekín, este cambio aún no se traduce en una recuperación significativa de ingresos.

Las dificultades persistentes en el mercado chino siguen nublando las perspectivas de crecimiento de Nvidia y muestran cómo las tensiones geopolíticas continúan siendo un desafío de gran magnitud para el gigante de los semiconductores.

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