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One Piece finalmente se ha convertido en One Piece Z

El venerable manga ha introducido una serie de cambios radicales que llevaban años cociéndose.

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Imagen para el artículo titulado One Piece finalmente se ha convertido en One Piece Z
Imagen: Eiichiro Oda/SHUEISHA Inc

Eiichiro Oda juega a un juego muy largo. Todos los que conocen y aman One Piece saben esto. El popular manga lleva 25 años dejando caer pistas y plantando la semilla del cambio. Ese cambio ha llegado este fin de semana y es tan radical que ha provocado no poca división entre los fans.

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Imagen: Eiichiro Oda/SHUEISHA Inc

Si no estás familiarizado con One Piece, te resumiré en una línea lo que ha pasado: Luffy ha recibido su transformación de pelo. Su cabello, normalmente negro y liso, se ha convertido en una especie de masa a medio camino entre el humo y una especie de fluido. Cualquier aficionado al manga ya sabe lo que significa eso. El cambio es un antes y un después en el personaje y en la serie.

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Luffy, en el nuevo modo Joyboy o nivel 5 de poder (Capítulo 1044).
Luffy, en el nuevo modo Joyboy o nivel 5 de poder (Capítulo 1044).
Imagen: Eiichiro Oda/SHUEISHA Inc

El cambio de pelo es una especie de lugar común para el cómic japonés. El cambio cosmético más sonado fue, por supuesto, el de Goku. El paso de pelo negro a pelo amarillo y de punta no solo supuso su salto a la poderosa forma Super Sayan. Esto del cambio de pelo no es ni mucho menos exclusivo de Dragon Ball. Los protagonistas de Naruto, Bleach, Yu Yu Hakusho o Demon Slayer han pasado por alteraciones similares que representan su aumento de poder.

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Ya solo el hecho de que Monkey D. Luffy, el divertido protagonista de sombrero de paja que quiere convertirse en rey de los piratas, haya obtenido este cambio tras nada menos que 25 años es destacable de por sí. Pero no es ni mucho menos un cambio súbito. Oda tenía pensado esto al menos desde 2011 (probablemente más atrás) cuando mencionó por primera vez a un personaje llamado Joyboy. El detalle que ha dejado a algunos fans especialmente melodramáticos muy inquietos es el hecho de que, aunque Luffy ahora es más poderoso que nunca, también se ha vuelto mucho más bobo.

Podría estar escribiendo sobre One Pice eternamente, pero trataré de explicarlo brevemente. En el manga hay algo llamado las Frutas del Diablo. Si alguien se come una de estas frutas míticas, recibe poderes extraordinarios a cambio de una única maldición: no poder nadar. La fruta Moku-Moku, por ejemplo, permite a su consumidor controlar el humo o convertirse en humo. La fruta Neko-Neko No mi convierte a su consumidor en una especie de hombre leopardo con fuerza, agilidad y velocidad aumentadas. La fruta que Luffy se comió fue la Gum-Gum, y lo que hizo fue convertirle en un personaje elástico capaz de extender sus miembros hasta extremos ridículos o inflar partes de su cuerpo entre otras cosas. Las batallas épicas en las que Luffy ha participado no pueden ocultar el hecho de que es un poder visualmente ridículo.

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Luffy bebe una enorme cantidad de agua para enfrentarse a un enemigo de arena en el capítulo 122.
Luffy bebe una enorme cantidad de agua para enfrentarse a un enemigo de arena en el capítulo 122.
Imagen: Eiichiro Oda/SHUEISHA Inc

Lo que acaba de salir a la luz en el último capítulo publicado este mismo fin de semana (y debo recalcar que hablamos del capítulo 1.044 de la serie) es que Luffy no se comió una fruta Gum-Gum, sino un fruto aún más raro y legendario que lo convirtió en la encarnación de una figura mítica llamada Joyboy. El personaje, por cierto, está basado en una figura real, un monarca javanés (de la isla de Java) del siglo XII llamado Joyoboyo. No hace falta que sepas esto último. Lo importante es que se supone que Joyboy está llamado a traer alegría, risa y libertad a la humanidad, a menudo usando unos poderes que entran de lleno en el terreno de la comedia.

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Lo que Luffy y millones de lectores en todo el mundo pensaban que eran poderes de goma, en realidad son poderes de dibujo animado. Quizá una forma mejor de describirlo es poderes tipo Bugs Bunny. Como el venerable conejo de Warner Bros, Luffy puede literalmente modificar la realidad a su antojo siguiendo solo lo que su imaginación y su capacidad para divertirse le dicten.

El nuevo villano recurrente de la serie (una especie de dragón chino gigante llamado Kaido) dispara a Luffy un torrente de energía al más puro estilo Godzilla. Luffy, sin parar de reír en su nueva forma Joyboy (más conocida como el nivel 5 de poder) simplemente estira el suelo para crear una trinchera y bloquear el rayo igual que Bugs Bunny puede salirse de una viñeta o el Coyote mantenerse suspendido en el aire porque no sabe que el suelo ha cedido bajo sus pies.

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Esta increíble revelación que llevaba 25 años cociéndose ha molestado a muchos fans. Irónicamente, hay quien piensa que convertir a Luffy, el pirata con un poder divertido y absurdo que solo quiere ser el rey de los piratas en Luffy, el elegido para salvar el mundo, lo hace menos original. El tema del elegido profetizado es otro lugar común del anime (y de la fantasía en general), y One Piece sigue siendo un manga shonen en el que los enemigos siempre serán cada vez más poderosos, Luffy siempre salvará el mundo, y siempre le descubriremos nuevos poderes en el camino. En ese sentido One Piece sigue fiel a sí mismo y a toda la narrativa clásica del Shonen.

Luffy, en su tercer nivel de poder, que consiste en soplarse el dedo para llenar su cuerpo con aire y aumentar el tamaño de sus puños. (capítulo 200).
Luffy, en su tercer nivel de poder, que consiste en soplarse el dedo para llenar su cuerpo con aire y aumentar el tamaño de sus puños. (capítulo 200).
Imagen: Eiichiro Oda/SHUEISHA Inc
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Lo que tampoco ha gustado a muchos fans es el hecho de que los poderes de Luffy sean ahora mucho más cómicos, literal y figuradamente. One Piece es un mundo en el que ya hay superpoderes, gigantes, islas voladoras y cyborgs, pero convertir al protagonista en una especie de Roger Rabbit es percibido como una traición a la épica de la historia. Sospecho que parte de la queja es que el cambio parece inequívocamente inspirado en los cómics estadounidenses, no en el manga japonés.

El detalle que muchos de estos fans ignoran es que Eiichiro Oda siempre se ha dejado influenciar por la cultura occidental y nunca lo ha negado. De hecho no solo se ha inspirado en los cómics, sino en cosas tan peregrinas como los personajes de Disney. Compara Pesadilla antes de Navidad y La Sirenita con Thriller Bark y la saga Fishman Island y te harás una idea de hasta qué punto Oda abraza cualquier influencia conscientemente y con maestría.

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En cuanto a las licencias visuales de puro cartoon, Oda las ha usado siempre y nadie se había quejado hasta ahora. Los ojos de los personajes se abren hasta extremos imposibles cuando se asustan. Sus dientes se vuelven como colmillos para expresar enfado y no es raro que les crezcan chichones descomunales. Todo a mayor gloria de la comedia. Los nuevos poderes Joyboy de Luffy no son más que una extensión lógica de todo esto.

El otro detalle que muchos fans de One Piece no quieren ver es que los nuevos poderes de Luffy encajan perfectamente, tanto con el personaje como con la serie. La meta de Luffy siempre ha sido la de ser rey de los piratas porque el que ostenta ese título es la persona con mayor libertad del planeta. El personaje siempre ha disfrutado su viaje y hasta se ha reído incluso cuando estaban a punto de ejecutarlo. Durante todos estos años, sus batallas siempre han sido contra villanos que tratan de apresar, oprimir o esclavizar a la gente, y esas liberaciones siempre han terminado con fiestas en las que se ríe, se come y se bebe. La libertad, la felicidad y la alegría siempre han sido los valores que dan vida a Luffy, y Oda siempre lo ha mostrado como un héroe llamado a traer alegría al mundo liberando a sus habitantes de la tiranía de unos gobiernos opresores.

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Los trucos de dibujo animado propios de Mickey o de los Looney Toones pueden parecer un poco anticuados en 2022, pero es que están pensados precisamente para provocar sorpresa y risa. Bugs Bunny no es un personaje tan amado porque sea un conejo realista, sino porque es un buscalíos capaz de alterar la realidad solo para echar unas risas o darle su merecido al personaje gruñón de turno. ¿Qué es más libre que un personaje cuyo poder solo está limitado por su imaginación?

Luffy, en modo Joyboy, reacciona con cómica sorpresa al aliento de Kaido y tira del suelo para formar una barrera.
Luffy, en modo Joyboy, reacciona con cómica sorpresa al aliento de Kaido y tira del suelo para formar una barrera.
Imagen: Eiichiro Oda/SHUEISHA Inc
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Los que piensan que esto es el fin de la versión “seria” de One Piece se equivocan. La serie sigue siendo perfectamente capaz de hacer llorar por igual a niños o a adultos (yo mismo todavía no he superado la pérdida de su primer barco, y eso que fue en 2006). La comedia y el drama siempre han ido de la mano en One Piece, y solo porque los poderes de Luffy se hayan vuelto más ridículos no significa que el mundo en el que están lo sea. Sigue habiendo maldad. El archivillano Barbanegra sigue teniendo que mover ficha y hay otras fuerzas siniestras en juego. De hecho Luffy aún no ha derrotado a Kaido y es una pelea que ya ha perdido tres veces.

One Piece solo ha añadido una capa a su lado más absurdo, que ha sido parte fundamental de la saga desde su debut en 1997. Si eso acaba llevando una sonrisa a los personajes de la saga seguramente pueda llevar una sonrisa a sus lectores también.