Un fenómeno biológico silencioso está empujando millones de microplásticos hacia las profundidades. Allí, donde casi nadie mira, se acumulan y cambian dinámicas esenciales del océano. Lo inquietante es que este proceso podría estar impactando directamente en el clima global.
Las observaciones de la misión JUICE revelan una expulsión masiva de vapor de agua y dióxido de carbono desde su núcleo. La actividad, mucho más intensa de lo esperado, equivale a unos 175 millones de litros diarios liberados al espacio. Y podría ofrecer una de las pistas más valiosas hasta ahora sobre cómo se forman los sistemas planetarios fuera del nuestro.
Un análisis de más de 15.000 genomas antiguos muestra que la biología humana cambió mucho más rápido de lo esperado. Los datos revelan cómo la agricultura, las enfermedades y la vida en sociedades complejas moldearon nuestro ADN reciente. Y lo más inquietante es que muchos de esos cambios siguen influyendo hoy en nuestra salud, comportamiento y adaptación.
Un pequeño pez de menos de cinco centímetros ha sido observado trepando una pared vertical durante casi 10 horas en condiciones extremas. El fenómeno, registrado en la República Democrática del Congo, muestra una estrategia de supervivencia tan inesperada como exigente. Y lo más inquietante es que podría no ser un caso aislado, sino solo el primer ejemplo de algo mucho más extendido.
El hallazgo de un pequeño cráneo en Nuevo México destapa una especie desconocida que vivió hace más de 200 millones de años y ofrece una nueva visión de los inicios de los dinosaurios.
El hallazgo no solo aporta una cantidad inusual de embriones en distintas fases, sino que incluye rastros orgánicos extremadamente raros para su antigüedad. Y eso cambia cómo entendemos tanto a los dinosaurios… como la propia fosilización.