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Ciencia

Otro misterio en Europa al que le cuesta encontrarle una explicación. Un túnel medieval excavado dentro de una tumba neolítica reabre uno de los mayores enigmas arqueológicos europeos

En Alemania, los arqueólogos acaban de encontrar algo que no encaja en una sola época: un sistema de túneles medievales excavado dentro de un monumento funerario de hace más de 5.000 años. El hallazgo conecta dos mundos separados por milenios y vuelve a poner sobre la mesa el misterio de los erdstall.
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Hay lugares que nunca dejan de usarse, aunque nadie recuerde exactamente por qué. En la llanura de Dornberg, cerca de Reinstedt, en el actual estado alemán de Sajonia-Anhalt, el subsuelo acaba de revelar uno de esos casos extremos: un túnel medieval excavado deliberadamente dentro de una tumba neolítica construida más de cinco mil años antes.

El hallazgo no solo superpone épocas. También vuelve a poner en primer plano uno de los fenómenos arqueológicos más desconcertantes de Europa: los erdstall, sistemas de galerías subterráneas cuya función sigue siendo, a día de hoy, una incógnita.

Un paisaje donde las épocas se pisan unas a otras

Otro misterio en Europa al que le cuesta encontrarle una explicación. Un túnel medieval excavado dentro de una tumba neolítica reabre uno de los mayores enigmas arqueológicos europeos
© Landesamt für Denkmalpflege und Archäologie Sachsen-Anhalt, Ulf Petzschmann.

Las excavaciones, realizadas a finales de 2025 por el Landesamt für Denkmalpflege und Archäologie Sachsen-Anhalt, comenzaron como una intervención preventiva previa a la instalación de un parque eólico. Lo que apareció bajo tierra fue una secuencia casi didáctica de la historia europea.

Primero, un foso trapezoidal característico de la cultura Baalberg, fechado en el cuarto milenio a. C. Después, enterramientos del Neolítico final, restos de un posible túmulo de la Edad del Bronce… y finalmente, una anomalía que no encajaba con nada de lo anterior.

La falsa tumba que no era una tumba

En uno de los flancos del foso neolítico apareció una fosa alargada, cuidadosamente delimitada, con una gran losa de piedra en uno de sus extremos. Todo apuntaba a una sepultura más. Hasta que dejó de hacerlo.

El relleno no terminaba. Se inclinaba hacia el norte y continuaba perforando el loess compacto del subsuelo, adentrándose en el interior del monumento prehistórico. Los fragmentos cerámicos encontrados en su interior no dejaban lugar a dudas: Baja Edad Media. Aquello no era una tumba. Era una entrada.

Un erdstall en el lugar más improbable

Otro misterio en Europa al que le cuesta encontrarle una explicación. Un túnel medieval excavado dentro de una tumba neolítica reabre uno de los mayores enigmas arqueológicos europeos
© Landesamt für Denkmalpflege und Archäologie Sachsen-Anhalt, Ulf Petzschmann.

Los arqueólogos estaban ante un erdstall, un tipo de túnel excavado por el ser humano que aparece por miles en Europa Central y que, pese a más de un siglo de estudios, sigue sin una explicación definitiva.

El pasadizo documentado en Reinstedt es estrecho, bajo y curvado. Apenas entre un metro y 1,25 metros de altura, y poco más de medio metro de anchura. Avanzar por él obligaría a hacerlo encorvado, casi a rastras. En algunos tramos, el techo adopta una forma abovedada sorprendentemente cuidada.

Objetos, fuego y un acceso sellado

El interior del túnel no estaba vacío. En el sedimento acumulado aparecieron una herradura, el esqueleto completo de un zorro y restos óseos de pequeños mamíferos. Más abajo, una capa de carbón vegetal sin señales de combustión prolongada: una luz breve, no un fuego doméstico.

El detalle más inquietante está en la entrada. Allí, una acumulación intencionada de grandes piedras bloqueaba el acceso. No era un derrumbe. Era un sellado. Junto a él, un pequeño escalón tallado en la tierra y una hornacina excavada en la pared completan una escena que parece más ritual que funcional.

El gran enigma de los erdstall

Los erdstall aparecen desde Alemania y Austria hasta Polonia, Hungría, Francia e incluso zonas del Reino Unido y España. Reciben nombres distintos —Geheimgänge, Schratzlloch, Grufen— pero comparten un diseño casi idéntico: túneles extremadamente estrechos, rara vez de más de 50 metros, a menudo sin salida secundaria.

Las dataciones fiables los sitúan mayoritariamente entre los siglos X y XIII. Demasiado tardíos para ser prehistóricos. Demasiado incómodos para ser refugios prolongados. Demasiado elaborados para ser simples madrigueras humanas.

¿Escondite, ritual o territorio prohibido?

Otro misterio en Europa al que le cuesta encontrarle una explicación. Un túnel medieval excavado dentro de una tumba neolítica reabre uno de los mayores enigmas arqueológicos europeos
© Landesamt für Denkmalpflege und Archäologie Sachsen-Anhalt, Ulf Petzschmann.

Las hipótesis se acumulan desde el siglo XIX. Refugios temporales. Lugares de ocultamiento de bienes. Espacios rituales. Túneles simbólicos vinculados a creencias precristianas. Incluso “tumbas vacías” para las almas de los antepasados, como propuso el historiador Anton Haschner.

El erdstall de Reinstedt añade una capa nueva: la elección consciente de un lugar ya antiguo y cargado de significado. Para los habitantes medievales, aquella tumba neolítica no era un simple montículo. Era un punto singular del paisaje, quizá temido, quizá evitado. Justamente el tipo de sitio donde excavar algo que no debía ser visto.

Arquitecturas del margen

Que alguien excavara un túnel claustrofóbico dentro de una tumba milenaria sugiere algo más que utilidad práctica. Habla de espacios liminales: lugares fuera del mundo cotidiano, adecuados para el secreto, el ritual o la transgresión.

La investigación continúa, pero el hallazgo ya dice algo esencial. Bajo Europa no solo hay ruinas. Hay arquitecturas de la discreción, construidas para no ser entendidas del todo. Y quizá por eso, siglos después, siguen funcionando: no como respuestas, sino como preguntas abiertas.

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