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Ciencia

Ozempic: ¿cómo funciona? ¿qué misterio guarda?

Hay pocas medicaciones que se han vuelto tan populares y culturalmente relevantes como Ozempic.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 2 minutos

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¿Cómo afectan nuestro cuerpo estas drogas? ¿Qué nos falta aprender?

Ozempic, Wegovy, y otros de la misma familia se han vuelto los favoritos farmacéuticos en esta década de 2020. Son drogas que ayudan a perder bastante más peso que con dieta y ejercicio solamente, y hay estudios que empiezan a descubrir que sus beneficios podrían ir más allá. Pero ¿qué es, exactamente, lo que hace que funcionen? ¿Por qué parecen afectar tantos aspectos diferentes de nuestra salud? 

Siempre ha sido más complicado de lo que parece relacionar el sobrepeso con la mala salud. Pero se sabe que quienes viven con la obesidad se enfrentan a mayor riesgo de problemas de salud, y muchos quieren perder peso por razones comprensibles como poder caminar sin dolor de rodillas, o dormir mejor sin apnea. Lamentablemente, como lo confirmará cualquiera que haya intentado bajar de peso, es increíblemente difícil perder muchos kilos y mantener el nuevo peso a largo plazo. 

El advenimiento de Ozempic y otras drogas similares ha cambiado esa realidad significativamente. Pero a pesar de su efectividad, hay todavía misterios y conceptos errados acerca de cómo funcionan. 

Mímica potente

La semaglutida pertenece al grupo de drogas llamado GLP-1RA, por una de las hormonas que ayudan a regular nuestro metabolismo y apetito. La GLP-1 estimula la producción de insulina y retarda el vaciado del estómago, prolongando la sensación de saciedad. La ciencia descubrió que se podían activar los mismos receptores que activa la GLP-1 usando proteínas de laboratorio que actuarían durante más tiempo, tratando así la diabetes tipo 2. Luego se halló que también se podía tratar la obesidad. 

Hay estudios que sugieren que los obesos producen menos GLP-1 natural en respuesta a los alimentos, y por eso aumentan de peso. Con estas drogas, informan que sienten alivio porque ya no piensan constantemente en la comida. 

Otros estudios hallaron que la semaglutida puede reducir el riesgo de problemas cardíacos y renales en personas obesas, que son un grupo de riesgo. También podrían reducir el riesgo de cánceres relacionados con la obesidad, y ayudar a reducir el riesgo de depresión y posiblemente, demencia. Hay datos preliminares de que la semaglutida puede aplacar el antojo de vicios insalubres como el alcoholismo o las apuestas, un fenómeno inesperado tal vez relacionado con cómo funciona la GLP-1 en el cerebro. Se ha comenzado a investigar y conducir ensayos sobre la semaglutida para problemas de salud como el Alzheimer.  

 

El lado malo

No hay drogas sin riesgos, y las GLP-1RA no son la excepción. Los efectos adversos más comunes son las náuseas, los vómitos y la constipación. Más seria es la gastroparesia, o parálisis del estómago, o la obstrucción intestinal. 

La semaglutida y otras GLP-1RA han resultado ser más útiles de lo que se esperaba, y para estos medicamentos el futuro parece ser brillante. Pero hay algunos problemas de salud que ninguna droga, por milagrosa que parezca, podrá resolver por sí sola.

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