Esta es una escena cotidiana: entras al baño con el móvil, te sientas, abres tus redes y el tiempo simplemente desaparece. Lo que parece un momento de calma (una pausa de cinco minutos) puede convertirse en una sesión de 20. Pero mientras revisas memes o respondes mensajes, algo menos divertido está ocurriendo ahí abajo.
Un grupo de científicos descubrió que el uso del smartphone mientras se evacúan los intestinos prolonga el tiempo que pasamos en el inodoro y aumenta un 46% el riesgo de desarrollar hemorroides. El estudio, publicado en PLOS-One, sugiere que el problema no es el teléfono en sí, sino lo que provoca: perder la noción del tiempo y permanecer sentado más de lo que nuestro cuerpo tolera.
“Si bien se sabía que estar demasiado tiempo en el retrete podía ser perjudicial, ahora demostramos que el uso del smartphone agrava ese riesgo”, explican los autores del estudio. Lo que antes era solo un mal hábito, ahora tiene respaldo estadístico.
Qué pasa exactamente en el cuerpo

El recto y el ano están cubiertos por una red de vasos sanguíneos y tejido blando que actúan como un cojín natural. Pero cuando pasamos demasiado tiempo sentados, la presión que ejerce el peso corporal (sumada al esfuerzo por evacuar) dilata esas venas. Es entonces cuando aparecen las temidas hemorroides: inflamaciones que pueden causar picazón, sangrado y dolor.
Los investigadores encuestaron a 125 personas que acudieron a realizarse una colonoscopía de rutina. El 43% presentaba hemorroides. Entre ellos, dos tercios admitieron usar el teléfono mientras estaban en el baño, y fueron precisamente quienes reportaron pasar más de cinco minutos sentados, frente al 7 % de los que no lo usaban. No había grandes diferencias en dieta ni en estreñimiento: el factor decisivo era el tiempo.
Es decir, en otras palabras, lo que agrava el problema no es lo que ves en la pantalla, sino cuánto te quedas mirando.
El lado invisible de un hábito moderno

Los expertos señalan que, en promedio, los usuarios de smartphone pasan el doble de tiempo en el baño que quienes no lo usan allí. Y aunque muchos no lo noten, esa postura constante genera presión en una zona que evolutivamente no fue diseñada para soportarla tanto tiempo.
“El tiempo pasa más lento cuando estás mirando el teléfono, y la gente no se da cuenta de cuánto lleva allí”, explicó la doctora Trisha Pasricha, del hospital Beth Israel Deaconess. En otras palabras, mientras tú crees que estás aprovechando el momento, tu cuerpo está pidiendo auxilio.
Además, el estudio encontró otro patrón: quienes usan el teléfono en el baño tienden a ser más jóvenes y menos activos físicamente. Una combinación que puede derivar en estreñimiento, mala circulación y, con el tiempo, problemas anales más graves.
Cómo evitar el “scroll del inodoro”
Eso sí, hay una buena noticia: el remedio no requiere cirugía ni medicación, solo una dosis de autocontrol digital. Los gastroenterólogos recomiendan limitar el tiempo en el baño a menos de cinco minutos y, si es posible, dejar el móvil fuera. También aconsejan aumentar el consumo de fibra, hidratarse bien y moverse con frecuencia.
Pero si necesitas un recordatorio más contundente, puedes adoptar un aliado insospechado: un gato. Además de ser una excelente compañía, estos animales tienen la curiosa costumbre de invadir el baño cada vez que vas, lo que hace casi imposible relajarte con el móvil. Porque, seamos sinceros, ningún meme vale una hemorroide.