A cinco años después del inicio de la pandemia de COVID-19, persiste el riesgo de otro brote viral de rápida propagación. El jueves se dio inicio a un nuevo programa con base en la Universidad de Cambridge para ayudar al mundo a estar preparado.
Si bien los orígenes del COVID no se determinaron de manera definitiva, el Programa de Gestión de Riesgos de Pandemias de Laboratorio, iniciado ahora, surgió de la creencia de que una pandemia futura podría ser resultado de trabajo humano deliberado. Sus investigaciones se centrarán en parte en la prevención de esa clase de brotes, y también en el desarrollo de planes de contingencia para el Reino Unido en caso de que suceda lo peor. Aunque el programa se instauró el año pasado, su lanzamiento formal fue el jueves. El personal incluye a expertos de renombre mundial en temas que incluyen la inmunología, las políticas de la ciencia, y la biotecnología.
La Peste Negra
Durante miles de años se ha utilizado la guerra biológica y hay precedentes de que (posiblemente) haya sido causa de una pandemia. Hay académicos que creen que la Horda de Oro de Mongolia fue la que dio inicio a la Peste Negra en Europa, arrojando cuerpos infectados con la bacteria causante de la enfermedad en el Sitio de Caffa, en 1346. El comité dijo en un comunicado de prensa que el riesgo moderno no tiene precedentes debido a los avances en inteligencia artificial y manipulación genética.
“Tenemos la gran oportunidad de formar equipos interdisciplinarios para enfrentar los riesgos de pandemias creadas”, afirmó Clare Bryant, profesora del Departamento de Medicina de Cambridge y co presidente del programa. “Necesitamos agencias y expertos de todos los campos, que trabajen juntos para desarrollar más conocimiento sobre qué o quiénes podrían impulsar esa clase de sucesos y cuál sería el impacto probable. Necesitamos políticas informadas en la evidencia, y redes que puedan ayudarnos a responder – y mejor aún, a prevenir – en caso de que ocurriera algo como eso”.
Investigar a los sospechosos
Además de las investigaciones de los actores más probables que pudieran estar trabajando para modificar patógenos dañinos (o liberar alguno accidentalmente), el programa también estudiará las estrategias para enfrentar una crisis de ese tipo si ocurriera. En el inicio de la pandemia de COVID-19 los hospitales del mundo debieron lidiar con escasez de equipos de protección personal como las mascarillas N95. Los expertos del panel trabajarán en modelos que ayuden a predecir qué productos e infraestructuras podrían requerirse en caso de que surgiera otra pandemia, y cómo deben organizarse las redes de provisión para asegurar que no haya escasez de insumos. Eso incluye también asegurar que haya cantidad suficiente de vacunas en caso de que existan.
Hablando de vacunas, el grupo reconoció que la desconfianza hacia la ciencia y la propagación de información equivocada, tendrán un importante rol en caso de un brote. No se sabe cuándo se publicará o dará a conocer el trabajo de este programa. Dado que esta semana se descubrió un nuevo coronavirus que podría infectar a los humanos, y que desde hace años los expertos advierten que es probable que haya otra pandemia en este siglo, creemos expresar el buen deseo de todos al decir que esperamos que el programa sea exitoso.