Existen muchos tipo de clubs en el mundo, gratuitos, de pago, o incluso en algunos solo puedes ser miembro si tienes una recomendación de alguien de dentro. Sin embargo, solo existe un club en el mundo donde para formar parte debes haber estado muy cerca de morir como requisito indispensable.

Se trata del Club Caterpillar, y lo ‚Äú√ļnico‚ÄĚ que debes hacer para formar parte del mismo de forma autom√°tica es, literalmente, haberte lanzado por una salida de emergencias de un avi√≥n que est√° a punto de tener un accidente, abrir un paraca√≠das y aterrizar sano y salvo en tierra. Casi nada.

Advertisement

Entonces puedes obtener una insignia muy especial, una especie de oruga o gusano dorado que te acredita como miembro del prestigioso y desconcertante club donde no hay pagos ni cuotas para unirse, ser miembro es un acto involuntario.

Image: Wikimedia Commons

El club no tiene ninguna organizaci√≥n formal, pero ha estado presente desde 1922. El 20 de octubre de ese a√Īo, Harold Harris, un piloto de pruebas del ej√©rcito, particip√≥ en unos pr√°cticas de combate en un avi√≥n sobre Ohio. Harris perdi√≥ el control del avi√≥n, se desliz√≥ por la parte superior del fuselaje y despleg√≥ un paraca√≠das que jam√°s hab√≠a usado antes. Aterriz√≥ con vida.

Advertisement

Ocurre que antes de aquel incidente había cierto escepticismo entre los aviadores sobre la capacidad que tenían para pensar y actuar lo suficientemente rápido como para liberarse de un avión que está cayendo y abrir un paracaídas antes de perder demasiada altitud.

Harris fue la prueba de que los paracaídas podían salvar vidas. En las semanas posteriores, varios periodistas se inspiraron para fundar el Club Caterpillar, llamándolo así porque los paracaídas eran de seda. 

Image: Wikimedia Commons

Advertisement

¬ŅQu√© ocurri√≥? Que los fabricantes de paraca√≠das vieron el fil√≥n del club para promocionarse. Irvin Air Chute Co., que hab√≠a estado en el negocio de los paraca√≠das desde 1919, emiti√≥ tarjetas de miembros y alfileres de oro a cualquier persona cuya vida se hubiera salvado a trav√©s de uno de sus productos.

En 1928, hab√≠a 87 miembros vivos del Club Caterpillar en Estados Unidos. Entre ellos estaba Charles Lindbergh, quien era ‚Äúmiembro del Club Caterpillar gracias a no menos de cuatro saltos de emergencia, dos de ellos por la noche mientras volaba‚ÄĚ. En 1925 lleg√≥ la primera mujer al club, Irene McFarland.

La Segunda Guerra Mundial vio un aumento exponencial en los miembros. Un recuento de 1977 realizado por Irvin Aerospace, el sucesor de Irvin Air Chute Co., descubrió que a algo más de 11.000 hombres y 12 mujeres se les había enviado un alfiler de oro y una tarjeta de miembros después de que se hubiera verificado el uso de un paracaídas de emergencias.

Advertisement

Dicho esto, si alguna vez has sufrido un accidente de avi√≥n y en el √ļltimo momento te lanzaste en paraca√≠das salvando la vida, todav√≠a puedes ponerte en contacto con Airborne Systems (antes Irvin Air Chute Co.). La compa√Ī√≠a sigue enviando tarjetas e insignias a sus miembros. [Wikipedia, MilitarHistory]