Foto: Wikimedia Commons

En la d√©cada de los 50, el empresario italiano Marcel Bich compr√≥ a los hermanos h√ļngaros L√°szlo y Gy√∂rgy B√≠r√≥ la patente del primer bol√≠grafo de la era moderna y cre√≥ el primer modelo de algo llamado ‚ÄėBol√≠grafo Bic Cristal‚Äô. Desde entonces, su dise√Īo ha permanecido pr√°cticamente inalterado salvo por dos elementos cuya utilidad no siempre es evidente: los agujeros.

Los bol√≠grafos BIC tienen dos agujeros, uno muy peque√Īo en la parte central de poliestireno transparente, y otro en la punta de la tapa. El primero sirve para igualar la presi√≥n del aire dentro del bol√≠grafo con la presi√≥n exterior. EL bol√≠grafo BIC fue el primero que no necesit√≥ presurizar sus cartuchos gracias a una mezcla de tinta m√°s espesa.

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Eso los hacía mucho más fáciles de fabricar, pero también creaba un problema adicional. Si la presión del interior del bolígrafo no era la misma que la exterior, la tinta podía no fluir adecuadamente y, en casos extremos, rebosar por la parte superior del tubo que la aloja. Su uso, de hecho, es equivalente al del mítico agujero en el panel interior de las ventanillas de los aviones. Además de para regular la presión, el agujero de los bolígrafos evita en cierta medida la condensación.

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El segundo agujero en los BIC es un cambio de dise√Īo m√°s reciente, y responde a cuestiones de seguridad. En 1991, la compa√Ī√≠a creadora del m√≠tico bol√≠grafo recort√≥ la tapa de poliropileno de manera que quedara un agujero en su punta. Si alguien ingiere la tapa y esta queda atascada en alguna parte del tubo digestivo, el agujero deja pasar el suficiente caudal de aire como para que la persona no muera de asfixia hasta que puedan extraerle la tapa.

Contrariamente a lo que pueda parecer, este tipo de accidentes son relativamente habituales, y ni siquiera el agujero en la tapa es garant√≠a de salvarse ya que puede bloquearse r√°pidamente con fluidos. Esta desgraciada eventualidad es la que le ocurri√≥ a un ni√Īo brit√°nico en 2007.

Nunca es buena idea tragarse un objeto peque√Īo de pl√°stico, pero por lo dem√°s, el boli BIC sigue siendo un objeto casi perfecto en lo tocante a escribir por un m√≥dico precio. El corte hexagonal, copiado a los l√°pices, permite ahorrar material y hacerlo m√°s f√°cil de sujetar. Su dise√Īo forma parte de la colecci√≥n del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

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