Un breve encuentro entre Donald Trump y Pedro S√°nchez en la cumbre de la OTAN
Photo: Moncloa

Mucho antes de convertirse en presidente de Espa√Īa, Pedro S√°nchez era un usuario muy activo en Twitter. Son c√©lebres los tuits que la gente (especialmente la gente de otros partidos) le retuitea a√Īos despu√©s, como ‚Äúcomiendo una pizza cojonuda‚ÄĚ o ‚Äúser malos! buenas noches colegas‚ÄĚ.

Como cualquiera que se mueva habitualmente por Twitter, Pedro S√°nchez fue acumulado una lista de usuarios bloqueados con el paso del tiempo. Pero eso se ha terminado. Hoy el presidente espa√Īol ha anunciado que acaba de desbloquear a todos los usuarios que ten√≠a bloqueados en un ejercicio de ‚Äútransparencia, cercan√≠a y servicio a la ciudadan√≠a‚ÄĚ.

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Lo mismo ha hecho la cuenta oficial del Palacio de la Moncoa que gestiona Carolina González, antigua community manager de la policía (a quien critican por el exceso de emojis empleados en la cuenta institucional).

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La pregunta es: ¬Ņdeber√≠an hacer esto todos los representantes pol√≠ticos? En Estados Unidos llevan debati√©ndolo un tiempo. En marzo, una jueza federal dictamin√≥ que el presidente Trump no puede impedir que otros vean sus tuits, aunque sean los de su cuenta personal: es anticonstitucional.

Todo empezó con una demanda de siete usuarios de Twitter que fueron asistidos por el Instituto Knight First Amendment de la Universidad de Columbia. La jueza les dio la razón. La Primera Enmienda de la Constitución, que trata la libertad de expresión, es un impedimento:

ÔĽŅ‚ÄúEste caso requiere que consideremos si un funcionario p√ļblico puede, de acuerdo con la Primera Enmienda, ‚Äėbloquear‚Äô a una persona de su cuenta de Twitter en respuesta a las opiniones pol√≠ticas que esa persona ha expresado, y si el an√°lisis difiere porque ese funcionario p√ļblico sea el Presidente de los Estados Unidos‚ÄĚ, dec√≠a el fallo. ‚ÄúLa respuesta a ambas preguntas es no.‚ÄĚ

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Pero Trump no ha desbloqueado a todos los usuarios que hab√≠a bloqueado (ni siquiera a Stephen King). En lugar de eso, el Departamento de Justicia apel√≥ el caso y defendi√≥¬†la libertad del presidente para usar Twitter como quiera. Una reacci√≥n exagerada, teniendo en cuenta que Trump puede ‚Äúsilenciar‚ÄĚ a esos usuarios para dejar de leerlos sin quebrantar su libertad de expresi√≥n, seg√ļn la misma jueza que le prohibi√≥ bloquear a la gente.