Si creyeras que sabes dónde está un disco duro que contiene más de U$ 700 millones en bitcoins ¿hasta dónde llegarías con tal de conseguirlo? James Howells, británico que trabaja en informática y que acumuló una considerable fortuna en criptomonedas, tiró por accidente el disco duro donde guardaba la clave de acceso. Ahora quiere comprar el terreno del basural donde sospecha que está enterrado el disco duro, para recuperarlo según informa The Guardian.
Si el nombre de James Howells te resulta conocido es porque ha estado detrás de su disco duro durante años. Llegó a los titulares en 2013 cuando reveló en público que había perdido el acceso a las 7.500 bitcoins que había acumulado en 2009 cuando prácticamente no valían nada. En ese momento su fortuna en bitcoins era de unos U$ 7 millones. Obviamente, con el tiempo han aumentado y eso hace que Howells también se desespere cada vez más por recuperar su disco duro.
Y su idea es que el disco duro está en un vertedero de basura. Cree que se encuentra en el que opera la ciudad de Newport en el sur de Gales. Basándose en la fecha en que lo perdió, supone que estaría en una sección en particular, donde hay más de 15.000 toneladas cúbicas de basura. Los funcionarios de la ciudad le han dicho a Howells que si su disco duro está allí, se encuentra “sepultado bajo 25.000 metros cúbicos de basura y tierra”. Ahora que el basural está a punto de agotar su capacidad, Howells quiere comprárselo a la ciudad para poder buscar su disco duro entre la basura enterrada.
Planes para recuperarlo
Desde que Howells comunicó su problema, cada tanto aparece con un nuevo y descabellado plan. En 2017 le rogó a la ciudad de Newport que le permitieran excavar en el basural. La ciudad se lo prohibió, por motivos de seguridad y el riesgo de que surgieran cazadores de tesoros que invadieran el terreno rellenado con basura. En 2021 Howells le ofreció a la ciudad el 25% de su fortuna si encontraba el disco duro, para lo que necesitaba permiso de excavación. La ciudad volvió a negarle esa autorización.
En 2022, Howells dijo que si no podía excavar él mismo, enviaría a los perros robóticos de Boston Dynamics para que excavaran por él. Era parte de un plan de negocios más grande, de U$ 11 millones, en que proponía pasar tres años excavando el basural para encontrar su disco duro al tiempo de convertir el lugar en instalaciones para minería. Pero Newport tampoco aceptó esa propuesta.
Ya que la ciudad dejó en claro que no le interesan los negocios de James Howells, el hombre adoptó una postura más opositora y amenazó con demandar al consejo de la ciudad de Newport para hacer valer su derecho de encontrar el disco duro. Pero este año un juez dictaminó que su caso “no tenía posibilidades reales de ser exitoso” en caso de avanzar.
Por eso, ahora su intención es directamente la de comprar el basural, tras el anuncio de que el sitio se cerrará de manera permanente. No hay evidencia que sugiera que Newport aceptaría su plan, porque los riesgos ecológicos de excavar un basural siguen existiendo por lo que es muy probable que vuelvan a darle una respuesta negativa.
Francamente, hay que felicitar a Howells por dedicarse tanto a esta causa, ya que no hay certezas de que encuentre el disco duro o que siquiera funcione su plan. Sin embargo, no hay regla que diga que la determinación está reñida con la posibilidad de que puedas convertirte en una molestia.