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Ciencia

Perforaron casi dos kilómetros bajo el hielo de la Antártida. Lo que apareció allí abajo reescribe la historia del continente helado

Un equipo internacional ha logrado perforar la capa de hielo de la Antártida Occidental hasta alcanzar el lecho rocoso y recuperar un archivo geológico que cubre millones de años. El núcleo revela que donde hoy hay hielo macizo, en el pasado hubo océano abierto. Un dato clave para entender el futuro del nivel del mar.
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Bajo la superficie blanca y aparentemente inmóvil de la Antártida se esconde una historia que no se ve desde el satélite. Para acceder a ella, un grupo de científicos descendió más de un kilómetro y medio bajo el hielo y extrajo un cilindro de sedimentos que funciona como un diario del clima antiguo del planeta. Lo que encontraron no encaja del todo con la imagen de un continente eternamente congelado.

Un récord de perforación en el corazón del hielo antártico

La expedición consiguió atravesar primero cientos de metros de hielo utilizando agua caliente a presión y, después, desplegar un complejo sistema de tuberías para alcanzar el lecho rocoso bajo la plataforma de hielo. Allí, en una zona estratégica del borde de la Antártida Occidental, recuperaron un núcleo geológico de más de doscientos metros de longitud, el más profundo jamás extraído bajo una masa glaciar en esta región.

El lugar elegido no es casual. Se trata de un punto crítico para entender la estabilidad de la capa de hielo antártica, una de las grandes incógnitas del sistema climático actual. El núcleo extraído es, en la práctica, un archivo natural que conserva capas de sedimentos acumuladas durante millones de años, una especie de registro continuo de cómo el hielo avanzó y retrocedió en función del clima global.

Un archivo del clima de un planeta distinto

Perforaron casi dos kilómetros bajo el hielo de la Antártida. Lo que apareció allí abajo reescribe la historia del continente helado
© Huw Horgan/K862/VUW , CC BY-ND.

Cada tramo del núcleo funciona como una página del pasado. Los investigadores han identificado capas que corresponden a periodos en los que la temperatura media del planeta era notablemente más alta que la actual. En esos intervalos, el entorno antártico no se parecía al desierto helado que hoy conocemos.

El sedimento no solo habla de frío extremo. En algunas capas aparecen restos que apuntan a la presencia de agua líquida y a condiciones compatibles con un océano abierto. Eso implica que, en fases concretas del pasado geológico, la plataforma de hielo se retiró de manera significativa, dejando al descubierto áreas que hoy están sepultadas bajo cientos de metros de hielo.

Cuando la Antártida no estaba cubierta de hielo

Uno de los hallazgos más llamativos es la presencia de restos biológicos asociados a ambientes marinos que requieren luz. Son pequeñas pistas, pero poderosas: indican que, en determinados periodos, el hielo se retiró lo suficiente como para permitir la entrada de luz solar y el desarrollo de vida marina en zonas que hoy están completamente oscuras y congeladas.

Esta evidencia refuerza una idea incómoda para los modelos climáticos actuales: la capa de hielo de la Antártida Occidental no es tan estable como parece a escala geológica. Ha colapsado parcialmente en el pasado cuando el planeta era más cálido. Y lo ha hecho en condiciones que, en términos de temperatura global, no son tan distintas de las que la humanidad está empezando a alcanzar.

Lo que este núcleo dice sobre el nivel del mar

Perforaron casi dos kilómetros bajo el hielo de la Antártida. Lo que apareció allí abajo reescribe la historia del continente helado
© COLDEX.

La Antártida Occidental concentra suficiente hielo como para elevar el nivel del mar varios metros si llegara a perderse por completo. El problema no es solo cuánto hielo hay, sino cuán sensible es a pequeños aumentos de temperatura y a la intrusión de agua oceánica más cálida bajo las plataformas flotantes.

El núcleo extraído permite reconstruir episodios pasados en los que el océano avanzó bajo el hielo, favoreciendo su retirada. Entender esas dinámicas es clave para afinar las proyecciones actuales sobre cuánto y cuán rápido podría subir el nivel del mar en los próximos siglos. No es un ejercicio de arqueología climática: es una ventana directa al futuro.

Un “mundo oculto” que empieza a hablar

Hasta ahora, gran parte del conocimiento sobre la Antártida se basaba en observaciones indirectas: satélites, modelos y registros lejanos. Perforar bajo el hielo y extraer sedimentos del propio lecho del continente permite, por primera vez, escuchar la historia del sistema desde dentro.

Ese “mundo oculto” bajo la Antártida no es un ecosistema secreto en el sentido literal, sino un archivo geológico sellado durante millones de años. Al abrirlo, los científicos no solo han recuperado rocas. Han recuperado un relato incómodo: el de un continente que no siempre fue estable y que ya ha demostrado, en el pasado profundo, ser vulnerable a cambios relativamente modestos en la temperatura global.

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