“Por la noche es cuando más daño haces a tus dientes”: la ortodoncista Almudena Herraiz explica por qué ese cepillado es el más importante
La ortodoncista Almudena Herraiz advierte que el cepillado nocturno es el más importante del día: “Si no te cepillas antes de dormir, las bacterias se alimentan toda la noche de los restos de comida y producen ácidos que destruyen el esmalte”. Una rutina sencilla puede marcar la diferencia entre una boca sana y años de problemas.
Puede parecer una rutina menor, pero cepillarse los dientes antes de dormir es un gesto decisivo para la salud bucal. Así lo explica la ortodoncista Almudena Herraiz, quien se ha convertido en una de las voces más influyentes en redes sociales sobre salud dental. Su mensaje es claro: la higiene nocturna es la línea que separa la prevención de la enfermedad. Y los datos globales le dan la razón.
Una epidemia silenciosa: la falta de higiene bucodental
La Organización Mundial de la Salud estima que casi la mitad de la población mundial sufre algún problema bucodental. En España, uno de cada cuatro adultos no mantiene una rutina adecuada de cepillado, y en países latinoamericanos como México, la cifra llega al 90 %, siendo la caries la afección más frecuente.
Aunque factores como la genética o la dieta influyen, Herraiz subraya que la clave está en los hábitos:
“El foco de la mayoría de molestias dentales está en la falta de higiene. Si la higiene es buena, los resultados cambian radicalmente”.
Las bacterias que viven en la boca no son necesariamente malas, pero sin control se convierten en el origen de caries, inflamaciones y mal aliento.
Según la ortodoncista, el cepillado más importante del día no es el de la mañana, sino el de la noche, justo antes de dormir.
“Durante el día, tu boca acumula bacterias y restos de comida. Por la noche, al disminuir la cantidad de saliva, el ambiente se vuelve ideal para que esas bacterias se alimenten de los restos y produzcan ácidos que dañan el esmalte.”
Mientras dormimos, el cuerpo descansa, pero las bacterias trabajan. En ausencia de cepillado, las ocho horas de sueño se convierten en un banquete bacteriano. Al despertar, las consecuencias se hacen evidentes: halitosis, inflamación de encías y una erosión progresiva del esmalte dental.
El consejo de Herraiz es tajante:
“Si solo pudieras cepillarte una vez al día, que sea antes de dormir.”
Hábitos esenciales para prevenir caries y encías inflamadas
La especialista recomienda tres cepillados diarios (mañana, tarde y noche), hilo dental una vez al día y una reducción notable de azúcares y carbohidratos refinados. Además, aconseja incluir alimentos duros y fibrosos, como frutas y verduras crujientes, que ayudan a limpiar de forma natural la superficie dental.
También alerta sobre un error común en quienes ya sienten molestias: mover o presionar los dientes doloridos.
“Esa sensación de presión viene de la inflamación. Si aplicas fuerza, el hueso y los ligamentos sufren un efecto muelle y el proceso se agrava. Lo mejor es dejar los dientes tranquilos y no forzarlos.”
En fases más avanzadas, cuando aparecen caries profundas o movilidad dental, la higiene por sí sola no basta: es imprescindible acudir al odontólogo para detener el daño y evitar infecciones mayores.
Educación y prevención: la fórmula que funciona
Herraiz utiliza sus redes sociales como herramienta educativa, acercando información práctica sobre tratamientos, técnicas de cepillado y mitos dentales. Su enfoque es claro: la prevención es el tratamiento más barato y más eficaz.
Los expertos coinciden en que un cambio de hábitos desde la infancia puede revertir la tendencia global. Enseñar a los niños a cepillarse bien, controlar su consumo de azúcares y mantener revisiones periódicas puede reducir drásticamente las enfermedades bucodentales en adultos.
“Las bacterias no son invencibles. Con constancia, cepillo y un poco de conciencia, cualquier persona puede evitar la mayoría de los problemas dentales”, concluye Herraiz.
Dormir con la boca limpia, más que una rutina, se convierte así en un acto de salud a largo plazo.