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¿Por qué el mar es salado si se alimenta de ríos dulces? La respuesta de los expertos te asombrará

El océano, una vasta extensión de agua salada, es el resultado de un proceso geológico y químico que lleva millones de años en marcha. Aunque parece contradictorio que el mar sea salado si recibe agua dulce de ríos, en realidad, el océano ha acumulado sales y minerales por una razón compleja. ¿Te has preguntado alguna vez cómo llega la sal al mar?

El agua del mar es salada debido a una serie de procesos naturales y geológicos que han ocurrido durante millones de años. Aunque los ríos que alimentan el océano son de agua dulce, el océano ha logrado acumular grandes cantidades de sal y minerales. A continuación, exploraremos cómo esto ocurre y por qué la salinidad del mar sigue siendo constante a pesar de la entrada de agua dulce.

El origen de las sales en el océano

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© Julia Volk

El agua que llega al océano no es completamente libre de sales y minerales. En su trayecto desde las montañas hasta el mar, el agua se encuentra con rocas y su composición cambia. Cuando llueve, el agua absorbe pequeñas cantidades de dióxido de carbono del aire, lo que la convierte en un ácido débil. Al caer sobre las rocas, este ácido disuelve pequeñas partículas de minerales y sales, que luego son transportadas por los ríos hasta el océano.

Aunque los ríos, arroyos y lagos están llenos de agua dulce, esta no está completamente libre de minerales. De hecho, el agua que fluye a través de estos cuerpos de agua lleva consigo partículas disueltas. Sin embargo, la concentración de sal es tan baja que no podemos saborear la sal en estos ríos o lagos. Esto se debe a que el agua dulce es constantemente renovada por la lluvia, diluyendo las cantidades de sales disueltas.

El papel de los respiraderos hidrotermales y los volcanes submarinos

Una de las fuentes clave de la sal en el océano proviene de los respiraderos hidrotermales ubicados en el fondo marino. Estos respiraderos son grietas en la corteza terrestre por donde el agua se filtra, se calienta y disuelve minerales de las rocas. El agua resultante es extremadamente caliente, alcanzando temperaturas de hasta 400 ºC, y su composición se enriquece con una variedad de sales y minerales que luego se liberan nuevamente en el océano.

Los volcanes submarinos también contribuyen a la salinidad del mar. Durante las erupciones, liberan gases y minerales disueltos que enriquecen el agua marina con diferentes iones, lo que aumenta aún más la cantidad de sales en el océano.

Composición de la sal en el océano

El cloruro de sodio (NaCl), o sal común, es el principal componente que hace que el agua del mar sea salada. Los iones de sodio (Na) y cloruro (Cl) constituyen aproximadamente el 85% de todas las sales disueltas en el océano. Esta combinación no solo es responsable de la salinidad del océano, sino que también regula propiedades importantes del agua, como su densidad y conductividad.

El mar contiene aproximadamente un 3,5% de sal, lo que significa que cada litro de agua marina tiene unos 35 gramos de sal. Sin embargo, la salinidad no es uniforme en todo el planeta. En áreas cercanas al ecuador y en los polos, la salinidad suele ser más baja debido a la mayor precipitación y al derretimiento de hielo. En cambio, en áreas de latitudes medias, donde la evaporación es mayor, la salinidad aumenta.

Lagos salados: un caso extremo

Darina Çiço
© Darina Çiço

Existen lagos salados que presentan una salinidad mucho mayor que la del océano. Ejemplos como el mar Caspio y el Mono en California son lugares donde la concentración de sal es mucho más alta debido a un aporte limitado de agua dulce y una gran evaporación. En estos lagos, la acumulación de sal es un proceso constante, lo que hace que los niveles de sal aumenten con el tiempo.

Un caso extremo de salinidad se encuentra en el mar Muerto, ubicado entre Jordania e Israel. Este lago tiene una concentración de sal de aproximadamente 340 gramos por litro, casi diez veces más que el océano.

El equilibrio dinámico del océano

A pesar de la constante entrada de sales y minerales, la salinidad del océano ha permanecido relativamente constante durante los últimos 200 millones de años. Esto se debe a que el océano ha alcanzado un equilibrio dinámico: la cantidad de sal que entra es igual a la cantidad que se retira. Parte de las sales se precipitan y se depositan como sedimentos en el fondo marino, y los organismos marinos también absorben minerales.

En conclusión, la salinidad del océano es el resultado de una interacción continua entre la atmósfera, la tierra y el mar. La próxima vez que te sumerjas en el océano, recuerda que estás experimentando el resultado de millones de años de procesos geológicos y químicos que han dado forma a nuestro planeta.

[Fuente: La Nación]

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