Según esta investigación, la fragmentación del supercontinente Pangea durante el periodo Triásico provocó una intensa actividad volcánica, liberando grandes cantidades de dióxido de azufre a la atmósfera. Este gas, al combinarse con vapor de agua, formó ácido sulfúrico que bloqueó la luz solar, generando un enfriamiento global drástico conocido como “invierno volcánico”.
¿Qué es el “invierno volcánico” y cómo afectó la biodiversidad?

El “invierno volcánico” fue un periodo de enfriamiento extremo que duró casi un siglo. Los aerosoles de sulfato en la atmósfera bloquearon los rayos del sol, disminuyendo las temperaturas globales y causando una crisis climática. Este fenómeno redujo la biodiversidad de manera significativa: aproximadamente el 25% de las especies terrestres y el 50% de las especies marinas desaparecieron. Para los dinosaurios y otras formas de vida, el cambio en las temperaturas y la falta de luz crearon condiciones insostenibles.
Una extinción causada por eventos múltiples

El estudio sugiere que la extinción de los dinosaurios fue resultado de una cadena de eventos en distintas eras. Durante el Triásico, el “invierno volcánico” generó una disminución importante de especies, lo que marcó un primer declive. Posteriormente, en el Cretácico, el impacto de un asteroide dio el golpe final a muchas especies. Esta teoría de eventos múltiples muestra cómo la vida en la Tierra ha sido moldeada por una serie de cambios ambientales catastróficos, permitiendo el surgimiento de nuevas especies y el reordenamiento de los ecosistemas del planeta.
Reflexiones finales
La teoría del “invierno volcánico” amplía la comprensión de la extinción de los dinosaurios, destacando la influencia de factores climáticos y volcánicos previos al impacto del asteroide. Este enfoque sugiere que la extinción fue un proceso complejo y prolongado, con múltiples causas que reconfiguraron la vida en la Tierra.