Si ya has visto la noticia, te habrás quedado como nosotros al principio: sin palabras. Menos de dos años después de comprar Motorola por 12.500 millones de dólares (la mayor adquisición de la historia de Google), el buscador ha decidido malvenderla a Lenovo por 2.910 millones. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué pasa ahora con Android? ¿Y con Samsung? ¿Y nosotros, los usuarios? Ahí van algunas razones que explican la operación más desastrosa de Google desde su fundación.

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Vayamos por partes...

¿Por qué Google compró Motorola en primer lugar?

Eso ocurrió en Mayo de 2012, bajo la batuta de Larry Page. En aquel momento, pese al desorbitado precio, parecía una buena idea. De un plumazo Google lo tenía todo: Android, el sistema operativo para smartphones más usado del mundo, y terminales que podía moldear y transformar a su antojo. Y no solo eso. Compró también la abultada cartera de patentes de Motorola y su negocio de receptores de televisión por cable (set-top boxes), algo que le permitiría colarse en el salón y en el televisor. Un sueño húmedo para hacer realidad por fin Gootle TV. Visto así, Motorola era todo un caramelo.

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El caramelo resultó ser puro veneno

Con el paso de los meses, Google se dio cuenta que en lugar de un dulce, Motorola era en realidad una amarga pesadilla. La compañía sangraba dinero (más de 2.000 millones de pérdidas hasta finales de 2013) y sus terminales eran feos e inservibles para los estándares de Google. Uno de sus directivos lo admitió en público sin reparos: "Los productos de Motorola que heredamos no estaban realmente a la altura, no son innovadores". Además, la cuota de mercado del fabricante comenzaba a ser irrelevante en EE.UU., su principal mercado. Enderezar el rumbo de Motorola iba a costar mucho tiempo, despidos y dinero. Bueno, al menos tenían las patentes, pensaría Larry Page. Ni eso.

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No, las patentes no son la explicación

Fue el hierro ardiendo al que se agarraron en Mountain View para justificar la compra. "Nos ayudará a proteger Android de amenazas anti-competitivas de Microsoft", dijo Google. Error.

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Las patentes de Motorola solo le han servido a Google para perder numerosos contenciosos judiciales frente a Microsoft. El pasado Septiembre, por ejemplo, un juez ordenó a Motorola pagar 14,5 millones de dólares en daños a Microsoft por una disputa de patentes. En los pocos casos que Motorola ganó, las indemnizaciones acordadas por los jueces fueron calderilla.

Tras la venta a Lenovo, Google se queda con la mayoría de las patentes de Motorola. Es imposible saber cuánto valen, pero se estima que al inicio su valor era de unos 5.500 millones de dólares. Al inicio. El problema es que tras las bofetadas judiciales que ha recibido Google en ese frente, ese precio se ha derrumbado.

Cabrear a Samsung era la tumba de Android

Es uno de los puntos clave que explica la venta de Motorola a Lenovo. Con el Moto X y el Moto G, Motorola había resucitado. Y eso había creado aún más tensión entre Google y el gigante que ha hecho de Android el éxito que es ahora: Samsung. Por supuesto, al resto de fabricantes tampoco les hacía gracia que Google favoreciera a Motorola, pero si cabreas a Samsung, que fabrica el 33% de los móviles vendidos en todo el mundo, casi todos Android, tienes un problema.

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Seguir apostando por Motorola hubiera supuesto el distanciamiento de Samsung respecto a Android. La coreana habría apostado por Tizen e incluso lanzado su propio fork de Android, como ha hecho Amazon. Era la tumba del sistema operativo. Algo que Google no podría dejar que ocurriera.

La venta de Motorola a Lenovo coincide curiosamente con el anuncio de Samsung y Google de compartir patentes durante los próximos 10 años. Incluso parece que ambos van a colaborar más que nunca en el interfaz de Android. Google renuncia a ser fabricante y Samsung sigue impulsando Android. Ambos ganan. Pierde Motorola.

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Google se lo puede permitir

La compra-venta de Motorola ha sido un tremendo desastre. Igual que Eric Schmidt reconoció que su mayor error fue no predecir el enorme impacto de las redes sociales, Larry Page debería algún día reconocer que la compra de Motorola ha sido una tremenda pifia desde el punto de vista estratégico.

Financieramente, sin embargo, no es tan grave como parece. Google recuperó 2.350 millones de dólares al vender el negocio de set-top boxes de Motorola. Y lo más importante: está sentado sobre una montaña de 60.000 millones de dólares en efectivo que hacen que los 6.000-7.000 millones que haya podido perder con Motorola sean casi insignificantes. Lo malo: el revés en imagen no tiene precio. Ahora todos nos hemos dado cuenta de que el buscador anda más perdido de lo que pensábamos en el mundo del móvil.

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¿Qué pasará con los móviles Nexus?

Es la gran incógnita ahora mismo. Con Motorola fuera de la ecuación, los fabricantes pueden descansar tranquilos. Pero, ¿qué pasa con los Nexus? Por aquí lo explicábamos hace un par de días antes de conocer la venta de Motorola: muy probablemente acaben desapareciendo.

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Samsung, HTC, Sony y compañía pueden lanzar smartphones Google Play Edition con el mejor hardware y Android Puro para quien los quiera. Google puede continuar impulsando Android. Pero el bajo precio de los Nexus y el hecho de que los fabricantes ganen menos colaborando con Google, es tal vez el obstáculo que aún queda pendiente para poner a todos por fin en su sitio. Quizás los Nexus continúen funcionando solo como terminales de marketing y promoción o desaparezcan del todo. Si tuviéramos que apostar, lo haríamos por lo segundo.

Sea como fuere, el affaire Google-Motorola ha acabado justo como Larry Page nunca pensó que lo haría: con la victoria de los fabricantes. Si a alguien beneficia este desenlace, además de a Lenovo, ese es a Samsung: vía libre para aplastar aún más a sus rivales en el mundo del móvil.

¿Y con los usuarios?

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Todo esto está muy bien, pero: ¿qué significa para nosotros, los usuarios, los que compramos (o no) móviles Android? Imposible decir a ciencia cierta, pero un escenario, como indica debajo neo3587, es desde luego que salimos perdiendo. ¿Por qué? Mayor control de Samsung, o Google y Android al servicio de Samsung, como quieras llamarlo, significa menos riesgo y competencia.

Hasta ahora Google hacía más bien lo que le venía en gana, con esa mentalidad irreverente de "disparos" a la Luna. Y eso era divertido y beneficioso para todos, resultaba en nuevas ideas, innovación y propuestas frescas. Los Nexus son en buena medida producto de esa filosofía: pocos smartphones Android tienen mejor relación-calidad precio. Ahora, con Samsung en mayor control del destino de Android y los Nexus quizás en vías de desaparición, el mundo de los smartphones corre el riesgo de ser mucho más predecible y conservador. Mucho más corporativo. Ojalá nos equivoquemos.

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