Las ultimas noticias en tecnología, ciencia y cultura digital.
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El terrible asesinato del periodista estadounidense James Foley a manos del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) ha vuelto a reabrir un eterno debate en Internet: el de la censura. Twitter, grandes portales y medios decidieron no difundir las fotos e imágenes pero Twitter fue más alla: eliminó cuentas de quien se hacía eco. Saltó el linchamiento: "Twitter debe ser neutral", "Twitter censura", "Twitter se dispara en el pie". ¿De veras? Pedir que Twitter (o Google, o Facebook) no censuren no solo es ingenuo y cansino. Sobre todo, es imposible.

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Ahora fue Twitter, pero hace solo unas semanas fue Facebook, que prohibió un vídeo de la decapitación de una mujer publicado en la red social. Lo hizo tras recibir fuertes críticas en todo el mundo por no haber reaccionado antes, incluida la del Primer Ministro británico, David Cameron.

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No hace falta irse a contenido violento: Facebook básicamente siempre ha hecho lo que ha querido prohibiendo (o no) fotos de pechos de mujeres o cualquier cosa que consideraba violaba sus términos de uso. ¿Por qué? La respuesta es obvia: es un negocio, una empresa privada, no un servicio público.

Twitter, Facebook o Google no son plataformas "neutras" - ni lo deben ser

En todo este debate hay un punto de partida erróneo y bastante ingenuo: la idea de que Twitter, Google o Facebook, como plataformas que son (y de alcance mundial), deben ser "neutras", "objetivas", "amorales". No. Twitter, Google, Facebook y el resto de grandes firmas de Internet son negocios. Y negocios que cotizan en Bolsa. Es decir, responden primero a los intereses de sus accionistas.

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Si fueran compañías financiadas al completo por los ciudadanos, el debate tal vez tendría más sentido. Aún así, siempre existe unos términos de uso y una persona al frente que toma las decisiones. En un sentido u otro. La Wikipedia es un buen ejemplo. ¿Es su contenido 100% libre de censura, imparcial y ausente de influencias? Varias investigaciones demuestran que no. Se puede hablar de grados de manipulación e intereses, pero cuando se trata de compañías privadas, pedirles que no intervengan en su propio negocio es de locos. Sobre todo porque ya sabe: son servicios gratis. Si no nos gustan, nos vamos.

Las reglas del juego cambian tan rápido como cambia Internet

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Parte del debate se centra también en el diferente rasero a la hora de censurar o bloquear contenidos. ¿Por qué Twitter ha intervenido en el caso Foley y no en otros? ¿Por qué Facebook lo ha hecho en el caso de la mujer asesinada y no en otros? ¿Por qué no censurar otros mensajes altamente ofensivos? Por visibilidad e interés.

Ambos casos, el de Foley y la mujer asesinada, generaron una enorme reacción de rechazo a nivel mundial, y eso es justo lo que Dick Costolo, el jefe de Twitter, (en la foto) o Mark Zuckerberg quieren evitar a toda costa. Si hay que censurar un vídeo se censura. Si hay que actualizar y cambiar las políticas de uso, se hace. Asegurar que Twitter pretende ser una plataforma 100% neutra es genial cuando eres una start-up hipster y quieres ganarte la atención de inversores, medios y usuarios. Fue lo que hicieron los fundadores de Twitter. Años después, con millones de usuarios y subiendo y bajando en el Nasdaq, las cosas cambian.

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Esos giros y decisiones hacen que las grandes compañías online no parezcan tener las cosas claras en sus políticas de uso. Las reglas del juego se van complicando. Es imposible predecir los problemas que te vas a encontrar como empresa. Y más en Internet y con millones de usuarios. Surgen y reaccionas. Tomas decisiones. ¿Improvisación? Sí. ¿Inevitable? También.

En un mundo ideal, ni Twitter, ni Facebook ni nadie debería bloquear el acceso a la información. Lamentablemente no vivimos en esa situación. Pero, por suerte, hoy en día ya hay muchas otras vías para acabar llegando a un contenido concreto si así lo deseamos. ¿Que una compañía privada lo haga por ti, incluso comprometiendo sus intereses? No va a pasar.

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Fotos: Getty Images

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