Imagen: Pixabay

Hay una razón por la que el Departamento de Salud de EE. UU. clasifica a las tripulaciones de vuelo como trabajadores expuestos a la radiación. Cuando vuelas, te sometes a una dosis de radiación más alta de lo habitual por efecto de los rayos cósmicos, y se prevé que esta dosis aumente en la próxima década a medida que se reduzca la actividad solar.

Volar a varios kilómetros de la superficie de la Tierra puede ser el método más cómodo, rápido y en muchos sentidos seguro de viajar, pero también nos despoja parcialmente del escudo protector de la atmósfera, dejando a nuestras células más expuestas a la radiación del espacio exterior.

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Estamos hablando de los rayos c√≥smicos: part√≠culas subat√≥micas de alta energ√≠a que viajan por el cosmos a velocidades cercanas a la de la luz. No podemos verlas, pero a cada instante se estrellan contra la atm√≥sfera desde todas las direcciones. Provienen de eventos muy energ√©ticos como los agujeros negros o las colisiones de estrellas, y se consideran ionizantes porque en contacto con la atm√≥sfera producen un tipo de radiaci√≥n que puede extraer electrones de los √°tomos con los que interact√ļa, lo que tiene el potencial de causar da√Īos permanentes en nuestras c√©lulas y aumentar el riesgo de contraer un c√°ncer u otras enfermedades.

A pesar de esto, los rayos cósmicos no son peligrosos para los humanos en la superficie de la Tierra: la atmósfera y el campo magnético del planeta nos protegen. A nivel del suelo estamos más expuestos a la radiación terrestre, otra forma natural de radiación ionizante que proviene de los materiales radiactivos de la propia Tierra. Sin embargo, si volamos frecuentemente a altas latitudes, la radiación cósmica puede ser más peligrosa que la que produce un reactor nuclear o una máquina de rayos X.

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La radiaci√≥n se mide en milisieverts (mSv). Sabemos que una persona que vive a nivel del mar est√° expuesta a unos 0,2-0,4 mSv al a√Īo de radiaci√≥n c√≥smica, mientras que un tripulante de vuelo est√° expuesto a unos 3 mSv. Tan solo los astronautas de la Estaci√≥n Espacial Internacional quedan m√°s expuestos, con 4,3 mSv de irradiaci√≥n c√≥smica en la piel, y por eso la NASA no permite que pasen m√°s de un a√Īo en √≥rbita.

¬ŅTe afecta esto como viajero frecuente? Probablemente no. Se sabe que los niveles de radiaci√≥n aumentan cuanto m√°s te acercas a los polos, y disminuyen a medida que te acercas al ecuador. Un vuelo de 12 horas y media a altas latitudes equivale a un examen de rayos X, pero si vuelas a latitudes medias o bajas ‚ÄĒlo normal en vuelos transoce√°nicos‚ÄĒ tendr√≠as que pasar entre 25 y 100 horas en el aire para igualar esa dosis. (Puedes calcular a cu√°nta radiaci√≥n te expone un determinado vuelo con esta calculadora de la Administraci√≥n Federal de Aviaci√≥n‚Äč de EE. UU.).

La cosa cambia si eres piloto o auxiliar de vuelo. Seg√ļn el Consejo Nacional de Protecci√≥n contra la Radiaci√≥n de EE. UU., las tripulaciones a√©reas tienen, de media, la dosis de irradiaci√≥n anual m√°s alta de todos los trabajadores expuestos a la radiaci√≥n ionizante del pa√≠s. Eso significa que reciben m√°s radiaci√≥n que las personas que trabajan junto a los reactores nucleares (algo que no deber√≠a sorprendernos puesto que, hoy en d√≠a, las centrales nucleares son muy estrictas con sus procesos, y muchas de las tareas que podr√≠an provocar una exposici√≥n son realizadas por robots).

Paradójicamente, y aunque la NASA sea extremadamente cautelosa con la exposición a la que se enfrentan los astronautas, no existe un límite oficial que rija la exposición de los pilotos y auxiliares de vuelo. Esto es porque no se sabe con exactitud qué niveles de radiación cósmica son seguros: hay muy pocos estudios en humanos sobre el tema, y la mayoría ha examinado a supervivientes de bombas nucleares y personas sometidas a radioterapia.

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El asunto podr√≠a adquirir una mayor relevancia durante la pr√≥xima d√©cada, con el llamado ‚Äúciclo solar m√≠nimo‚ÄĚ en el que se reducir√° la actividad solar. Con el Sol menos activo, m√°s part√≠culas c√≥smicas llegar√°n a la Tierra sin ser desviadas por el viento solar, lo que dejar√° m√°s expuestos a los tripulantes de los aviones. Las circunstancias podr√≠an llevar a las aerol√≠neas a modificar algunas de sus rutas o cancelar vuelos en para evitar una sobreexposici√≥n de sus empleados a los peligros de la radiaci√≥n c√≥smica.