Las ultimas noticias en tecnología, ciencia y cultura digital.
Las ultimas noticias en tecnología, ciencia y cultura digital.
Probé una impresora 3D, imprimí un huevo de <i>Juego de Tronos</i> y ahora no puedo parar: mi experiencia como <i>Maker</i>

Probé una impresora 3D, imprimí un huevo de Juego de Tronos y ahora no puedo parar: mi experiencia como Maker

Siempre he sentido una curiosidad malsana por la impresión 3D. Tras años mirando de reojo las increíbles creaciones de diferentes artistas por fin me decidí a entrar en ese mundo y me hice con una impresora. A continuación voy a tratar de resumir todo lo que aprendí en una guía pensada para principiantes.

No soy, ni de lejos, un experto en impresión 3D (solo llevo dos meses en esto), pero metros y metros de filamento gastado e incontables errores de novato tienen su valor pedagógico. Lo que pretendo con esta guía es resumir lo más básico que alguien querría saber antes de dar el paso que di yo y comprar una impresora 3D. Pero antes de adentrarnos el terreno de lo técnico es imprescindible ponernos un poco filosóficos (lo justo, lo prometo) y hacernos una gran pregunta existencial.


Primera parte: ¿Qué quieres imprimir?

En mi experiencia, uno entra en la impresión 3D con un proyecto en la cabeza, y normalmente acaba haciendo algo completamente distinto. Yo entré con la idea de imprimir casitas para el Catán. Me encanta este popular juego de mesa, pero no me gustan sus figuras. Me parecen demasiado pequeñas y no especialmente bonitas. Durante incontables partidas me distraía pensando en una versión épica con torreones y hexágonos de terreno en tres dimensiones con bosques, montañas y ovejas que parecieran de verdad. El día que vi la edición de coleccionista del juego (una preciosidad que cuesta alrededor de 600 euros) pensé: –Esto tiene que poder hacerse con una impresora 3D.–

Y se podía, por supuesto que sí. pero antes siquiera de que pudiera imprimir la primera figura del juego descubrí que había subestimado completamente el potencial de la impresión 3D. Descubrí que se pueden imprimir réplicas de objetos de películas o videojuegos. ¿Quién carajo quiere una casita del Catán cuando puede tener el Ojo de Agamotto de Dr. Strange, la configuración del lamento de Hellraiser, la calavera de un troll de Skyrim o el Martillo de Thor? ¡El Martillo de Thor!

Mi locura personal es el coleccionismo de objetos (réplicas, no figuras) relacionadas con el cine y los videojuegos, pero quizá descubras que la tuya es imprimir macetas para cactus, fundas para el móvil, figuras de rol, waifus, penesaurios, o fabricar tus propios engranajes para una máquina del tiempo. A continuación he recopilado una galería de objetos impresos en 3D (con los enlaces a su correspondiente modelo) para que te hagas una idea de hasta dónde puedes llegar si realmente te apasiona este mundillo. Si quieres más inspiración solo tienes que darte un paseo por bibliotecas de objetos 3D como Thingiverse, Pinshape, Cults3D, MyMiniFactory o Youmagine.

¿Ha despertado esta galería tu interés? ¿Estás ya mirando impresoras 3D? Ok, ok, frena un poco. Ahora es cuando viene la bofetada de realidad. Poco o nada de eso que has visto estará a tu alcance cuando empieces. El modelo 3D estará ahí para que lo imprimas, por supuesto. Te sorprenderá la cantidad de objetos 3D gratuitos que circulan por Internet. El problema es que probablemente no tengas ni la experiencia ni las herramientas para lograr esos resultados hasta pasados muchos meses.

Al principio todos pensamos que imprimir algo en 3D es solo darle a un botón y dejar que la impresora haga su magia. La realidad es que lograr buenos resultados requiere de muchas horas de trabajo. Pocos mencionan que una vez imprimes el modelo hay que limpiar el resultado para eliminar plástico sobrante, pegar las piezas si es un objeto grande, pulir (lo que normalmente significa lijar), dar una capa de imprimación, y finalmente pintar. Sí, me temo que la impresión 3D es solo la punta del iceberg.

Incluso aunque solo quieras el objeto por su función descubrirás que hay que adecentarlo mínimamente. De hecho imprimir objetos para proyectos de ingeniería, mecánica o electrónica es aún más difícil y laborioso porque hay que ser mucho más preciso que con el arte. Todo esto se resume en una sola frase que me gustaría, si me lo permites, poner en grande.

No entres en el mundo de la impresión 3D porque has pensado que te ahorrarás dinero imprimiendo tus propias herramientas. Vas a salir escaldado. No entres si crees que puedes crear objetos terminados solo con darle a un botón. No va a ocurrir. La impresión 3D es una afición igual que la alfarería, el bricolaje, o hacer maquetas de aviones. Consume toneladas de tiempo, bastante dinero más allá de la impresora 3D, y requiere de un aprendizaje largo del que yo solo puedo mostrarte el comienzo. ¿Puedes hacer dinero con la impresión 3D? Sin duda. Páginas de artesanos como Etsy están llenas de pequeñas maravillas impresas en 3D a precios escandalosos, pero cada uno de esos objetos que venden llevan muchísimo trabajo y experiencia detrás. Por otra parte la impresión 3D está pensada para piezas únicas, prototipos, o tiradas muy cortas, no para producir en masa.

A continuación tenéis una galería que puede daros una idea del trabajo que da imprimir en 3D algo tan simple como un huevo y lograr que parezca algo más que un pedazo de plástico lleno de líneas. Se trata de mi primer proyecto serio, un huevo de dragón como los de Juego de Tronos que hice a petición de mi hija.

–Pues vaya trabajón ¿no? Entonces ¿Para qué quiero una impresora 3D?– Sólo tú puedes responder a esa pregunta. En mi caso la respuesta es poder fabricar objetos que me gustan y, sobre todo, disfrutar con el proceso de crearlos.

Mi único consejo antes de seguir es que te relajes. Tómatelo con paciencia, disfrútalo, aprende a pintar figuras (yo ya sabía algo de cuándo jugaba al rol, pero estoy oxidadísimo). Investiga en Internet; descubre nuevos productos y mejores técnicas. Si te gusta crear cosas, la impresión 3D es una afición que te hará extraordinariamente feliz y puede (solo puede) que se convierta en un modo de vida si es eso lo que quieres.

El huevo terminado. Tiene muchísimos fallos (arañazos en el pulido, pintura empastada, ¡pelos!...), pero es un comienzo del que estoy orgulloso.
Gif: Carlos Zahumenszky (Gizmodo)

Segunda parte: Elegir impresora

Cuando una tecnología llega a su madurez, los precios de sus equipos bajan. Las impresoras 3D no son una excepción. Hace unos años costaban miles de dólares. Ahora puedes comprar una impresora más que decente para empezar por apenas 200. A poco que hayas investigado sabrás que hay dos tipos de impresoras: de resina y de filamento.

Las impresoras de resina o SLA imprimen mediante estereolitografía. En esencia la impresora funciona sumergiendo un cabezal de impresión en un tanque de resina líquida fotosensitiva. Un láser ultravioleta bombardea la resina en los puntos en los que quiere construir, endureciéndola capa a capa hasta crear un objeto tridimensional. Su principal ventaja es que producen modelos de una altísima calidad. El problema es que son equipos caros, su volumen de impresión es pequeño, y la resina que utilizan es también más cara que el filamento.

Las impresoras más comunes para uso doméstico son las de filamento o FFF (Fused Filament Fabrication). Funcionan mediante un cabezal caliente llamado extrusor que funde un hilo (normalmente de plástico) y lo deposita en capas sucesivas hasta formar un objeto tridimensional. Varios pequeños motores van cargando el hilo en el extrusor a partir de bobinas, y moviendo el cabezal a la posición donde sea necesario depositar el hilo. En esta guía me voy a centrar en este tipo de impresoras. Para empezar porque son las que conozco, y para continuar porque creo que son las ideales para iniciarse en la impresión 3D.

Tipos de filamento

Decíamos arriba que las impresoras 3D imprimen casi siempre en plástico, pero no es el único material, y además hay plástico de diferentes tipos. A menos que tengas la imperiosa necesidad de imprimir en madera o metal, lo normal es que comiences imprimiendo en un tipo de plástico llamado PLA. Es barato, es biodegradable, no produce olores, y prácticamente todas las impresoras 3D lo soportan. A continuación, y solo a título de referencia, te dejo una lista de los tipos de filamento más comunes que puedes comprar y usar para impresión 3D doméstica.

  • ABS: El ABS es un plástico fuerte, duro, relativamente flexible y muy resistente a intemperie. Es el plástico con el que se fabricaban las figuras de Lego (hasta que la compañía pasó a un material más sostenible). Es ideal para muchos usos pero no el más adecuado para empezar porque necesita una temperatura de entre 210 y 215 grados para fundirse, y no todas las impresoras baratas alcanzan esa temperatura. Además genera un fuerte olor que puede irritar a algunas personas, por lo que debe usarse en lugares bien ventilados.
  • PLA: Se trata de un plástico orgánico hecho a partir de maíz y caña de azúcar. Es biodegradable y se funde a una temperatura más baja. Entre sus problemas está que es más quebradizo, menos resistente a intemperie y más proclive a degradarse en las altas temperaturas. Como el ABS, está disponible en un montón de colores.
  • TPE: El TPE es un tipo de polímero flexible y elástico que permite imprimir objetos en los que la elasticidad sea un factor necesario. Se usa, por ejemplo, en fundas para el móvil o juguetes infantiles.
Diferentes colores de filamento PLA para impresión 3D.
Diferentes colores de filamento PLA para impresión 3D.
Foto: Maurizio Pesce / Flickr (CC BY 2.0)
  • PET: Es el mismo material que el de las botellas de agua y lo es por una razón: está aprobado por la FDA para su uso alimentario. Por desgracia, y como apunta TFD en los comentarios, haría falta una impresora certificada, bobina certificada y boquilla de acero inoxidable para poder imprimir plásticos que estuvieran en contacto con la comida. Además, es algo más caro que el PLA y más difícil de trabajar.
  • Madera: Suena raro pero sí. Se puede imprimir madera. En esencia el filamento de madera está compuesto de un fino polvo de madera y un polímero que endurece el hilo al salir del extrusor. Tiene el tacto y hasta el olor de la madera. Su única desventaja es que es tan frágil y sensible a la humedad como la madera de verdad.
  • Metal: El filamento de metal en realidad es PLA mezclado con partículas de diferentes metales (cobre, aluminio, hierro, bronce...) No es tan duro como el metal de verdad, pero ofrece una resistencia mucho mayor que el PLA, parece metal y hasta se oxida como el metal auténtico.

Hay muchos otros tipos de filamento, magnético, PLA conductor de la electricidad, nylon... Este fantástico post de 3D Insider cubre muchos más, pero los de arriba son los más habituales para empezar. La mayor parte de los modelos actuales de impresora trabajan con varios tipos de filamentos. Si vas a imprimir sobre algo que no sea PLA conviene que te asegures de que la impresora que vayas a comprar sea compatible.

Volumen de impresión

El tipo de material no es un problema al principio, y la resolución de impresión en realidad tampoco lo es a menos que quieras imprimir piezas pequeñas con un detalle brutal, en cuyo caso probablemente deberías mirar las impresoras de resina. Lo que sí es un factor importante a tener en cuenta es el tamaño. A mayor tamaño de impresora, mayor tamaño del área de impresión, y a mayor tamaño del área de impresión, piezas más grandes.

Vas a necesitar una impresora muy grande (y mucha experiencia) para algo como esto. Eso sin contar la electrónica para las luces
Vas a necesitar una impresora muy grande (y mucha experiencia) para algo como esto. Eso sin contar la electrónica para las luces
Foto: Ruiz Brothers (Adafruit)

Es algo en lo que no pensé cuando me hice con la Monoprice Mini Delta. Su volumen de impresión es del tamaño aproximado de un bote de conserva (110 x 110 x 120 mm). Es perfecta para imprimir cosas pequeñas, pero inútil si lo que pretendes es fabricar una réplica del martillo de Thor a tamaño real (otro sueño roto). Si vas a usar la impresora para fabricar un casco de cruzado o un rifle para Cosplay vas a necesitar un modelo grande. Si solo quieres imprimir engranajes, figuras de ajedrez o piezas para un dron te vale casi cualquiera.

Mi consejo aquí es que investigues. Lo mejor de la impresión 3D es que es un mundo con una comunidad enorme de personas con talento fabricando cosas y resolviendo problemas. Esas mismas personas pueden recomendarte una impresora 3D mejor que yo con mi limitada experiencia. Pese a todo, voy a tirarme a la piscina y a recomendar cuatro modelos para empezar (y las razones por que lo hago). Todos ellos tienen en común el ser muy baratos para que empezar no se te haga cuesta arriba en el bolsillo.

4 (+1) Impresoras para empezar

Ilustración para el artículo titulado

Monoprice Select Mini V2 (178 euros)

La Mini es muy similar a la Mini Delta que uso yo, pero con mayor volumen de impresión, un diseño más accesible y mejores posibilidades de modificación a largo plazo. Además, su base se autocalibra y es realmente sencilla de usar. Aparte de su precio, lo mejor que tiene la Mini es una comunidad de usuarios enorme. Raro será que te de un problema que otro no haya tenido ya. Por otra parte, Monoprice fabrica sus impresoras al estilo soviético en el sentido de que no hay nada que no puedas desmontar, cambiar, reparar o modificar por ti mismo. Más te vale, porque el servicio técnico tiene fama de regulero.

Ilustración para el artículo titulado

Flashforge Adventurer 3 (399 euros)

La Adventurer 3 es la segunda impresora de muchos usuarios que ya buscan prestaciones serias. No solo soporta múltiples tipos de filamento (incluido ABS) sino que su área de impresión es algo mayor (150 x 150 x 150 mm), tiene extrusor extraíble para facilitar la limpieza, y hasta cámara integrada para vigilar cómo va la pieza desde el móvil y controlar la impresión de forma remota. Esto es particularmente importante cuando hay piezas que tardan 12 horas y dejas la impresora trabajando mientras sales de casa. Su diseño cerrado es especialmente limpio e ideal para que los niños no metan mano en el área de impresión.

Ilustración para el artículo titulado

XYZ Printing DaVinci Junior A Pro (711 euros)

Hay un modelo de Da Vinci muy parecido a la Flashforge Adventurer por 510 euros, pero la A Pro es más interesante porque incluye algunas funciones poco habituales. La primera es un área de impresión mayor (200 x 200 x 200 mm) y la segunda es que tiene un accesorio opcional (150 euros) que permite convertir la impresora en un centro de grabado a láser.

Ilustración para el artículo titulado

Creality CR10 V2 (538 euros)

Creality tiene impresoras mucho mejores, pero la razón por la que incluyo esta, aparte de la facilidad de uso y de mantenimiento (es poco más que un armazón desnudo) es su área de impresión. Es capaz de imprimir objetos de 300 x 300 x 400 mm, algo muy poco habitual en este rango de precios. Trabaja en PLA, ABS, PET y madera. La cantidad de mejoras que se le pueden añadir hace que merezca la pena. Si aún necesitas más espacio, la Creality CR10 S5 soporta objetos de 500 x 500 x 500 por 809 dólares. Otro de los modelos más vendidos para empezar es la Creality Ender 3, que ya tiene un modelo Pro por 306 euros.

Ilustración para el artículo titulado

Prusa Mini (379 euros)

Añado esta impresora a petición expresa de la comunidad. No solo es barata, sino que además tiene un volumen de impresión muy respetable (180 x 180 x 180mm). Su plataforma de impresión también se autonivela y cuenta con una lámina magnética flexible para poder separar los modelos sin sufrir con la espátula. El creador de las Prusa es el inventor checo Joseph Prusa. En 2012 fundó la compañía Prusa Research. Hoy sus equipos se cuentan entre los más fiables y fáciles de usar del mercado.

Obviamente, me dejo multitud de equipos en el tintero. Cómo apuntaba arriba, acabo de aterrizar en este mundillo. Si conoces otro modelo de impresora que creas que merece la pena no dudes en apuntármelo en comentarios.

El software de impresión

Pongamos que ya has comprado tu primera impresora, la has sacado de la caja, has insertado el rollo de filamento y ya estás listo para empezar. Lo primero que necesitas es un archivo 3D. Por suerte, Internet está lleno de gente creativa y maravillosa que diseña todo tipo de objetos. Tan solo tienes que pasearte por alguna de las librerías que menciono arriba y descargar los archivos de lo que quieras imprimir. Los más complejos son de pago, pero hay miles de diseños gratuitos. Normalmente los archivos vienen en formato .STL, el formato típico de Autocad.

Para imprimir en 3D no necesitas Autocad, necesitas una aplicación que sea capaz de abrir el STL, prepararlo para impresión y exportarlo a un formato de archivo que tu impresora sí sea capaz de leer (la mía, por ejemplo, solo lee .GCODE). Normalmente cada fabricante recomienda un determinado software. Monoprice, por ejemplo, recomienda una aplicación gratuita llamada Cura 3D. Las Prusa usan Prusaslicer y las Makerbot usan Makerbot Print.


Ajustar los parámetros de impresión (Slicing)

El software de impresión no suele permitir editar en profundidad el modelo 3D más allá de algunas operaciones básicas como girarlo, ajustar su tamaño, o centrarlo en el área de impresión de tu impresora. Para editar archivos STL necesitas una aplicación como Autodesk Meshmixer. Las aplicaciones de impresión, sin embargo, permiten hacer algo que es mucho más importante de lo que parece: el Slicing.

El Slicing es el término que se usa en impresión 3D para generar el archivo de impresión. Puede hacer que gastes filamento como un desgraciado, o que tu figura quede burda y fea. Estos son los conceptos más importantes a tener en cuenta a la hora de hacer el slicing:

Resolución

Las impresoras 3D pueden ajustar el grosor del hilo. Es el equivalente a la resolución en una impresora convencional. Cuánto más fino sea este hilo, más nítida quedará la figura que imprimas, pero también tardará mucho más tiempo en imprimirse. Salvo en objetos muy pequeños en los que el detalle es crucial, en general es bueno mantenerse en un grosor que no eternice la impresión. La razón es sencilla: por cada hora que la impresora pasa trabajando, el dios de la impresión 3D tira dados y con menos de un 4 es fallo crítico.

A la izquierda, una pieza con la cama caliente aún pegada. A la derecha, la misma pieza limpia.
A la izquierda, una pieza con la cama caliente aún pegada. A la derecha, la misma pieza limpia.
Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo)

Cama caliente

Cada aplicación lo llama de una forma. Es una plataforma muy fina que la impresora 3D genera antes de imprimir el objeto en cuestión. Proporciona agarre a la figura que imprimas (algo bueno cuando se trata de figuras muy altas) y hace que separarla una vez esté completa sea más fácil.

En esta foto se aprecia muy bien la retícula de relleno entre las dos paredes de la figura. Abajo, la cama caliente.
En esta foto se aprecia muy bien la retícula de relleno entre las dos paredes de la figura. Abajo, la cama caliente.
Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo)

Relleno

Las figuras impresas en 3D no son macizas. Su interior suele ser un entramado de celdas que proporcionan solidez al conjunto sin tener que gastar decenas de metros de filamento. La cuestión es que las aplicaciones de impresión 3D te dejan elegir el porcentaje de relleno. Un 100% de relleno significa que el objeto es macizo. A menos que necesites una resistencia a prueba de balas (si por ejemplo estás imprimiendo un engranaje que va a estar sometido a torsión) lo normal es elegir el relleno más liviano posible. Se tarda menos en imprimir, gasta menos hilo y el aspecto externo es el mismo.

Ejemplo de material de soporte (las bandas en el hueco de la figura)
Ejemplo de material de soporte (las bandas en el hueco de la figura)
Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo)

Soporte

Este es el elemento clave que a veces supone la diferencia entre una impresión exitosa y un desastre. Las impresoras 3D no son capaces de imprimir sobre el aire. Necesitan que haya algo que soporte el filamento a medida que lo depositan. Esa es la razón por la que todas las impresoras comienzan por la base y van subiendo. El problema es que hay figuras que tienen partes que sobresalen en horizontal. Para que esas partes no se caigan, el software de slicing detecta las zonas que necesitan soporte y crea una serie de paredes bajo ellas a modo de andamios.

El soporte suele ser sencillo de quitar una vez la figura está completa. Las impresoras más profesionales hasta usan dos extrusores a la vez, uno para el material de la figura, y otro para el relleno en un material de menor calidad y diferente color.

Ajustar todos estos parámetros parece algo trivial, pero en algunos casos puede convertirse en toda una odisea. Bajo estas líneas desgrano mis aventuras y desventuras a la hora de imprimir mi segundo proyecto: la llave maestra de Nocturnal, un objeto del videojuego Skyrim que me dio muchísimos dolores de cabeza precisamente por errores en el Slicing.


Tercera parte: la postproducción

Decíamos arriba que imprimir algo en 3D a menudo solo es el comienzo de un largo proceso hasta que lo que quiera que has impreso esté realmente terminado. Ese proceso tiene varias fases:

Desbastar

Si el modelo que has impreso tiene mucho soporte vas a pasar un buen rato separando la figura del material que la sostuvo al imprimirse. Normalmente las impresoras 3D de PLA hacen el soporte imprimiendo paredes finas en zig-zag. Si aprietas suavemente la zona de soporte notarás que cruje y se va desprendiendo. No obstante hay zonas en las que el soporte está tan agarrado que vas a tener que ayudarte de unas tijeras fuertes y de punta muy fina.

Tus mejores amigos contra el material de relleno.
Tus mejores amigos contra el material de relleno.
Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo)

En casa tengo tijeras de cocina, de cortar el pelo, de papel e infantiles y ninguna me servía porque o tenían la punta demasiado gruesa o no podían ejercer la suficiente presión. Al final tuve que comprar unas específicas de bricolaje. Si no las encuentras o son muy caras las tijeras de manicura y los cortauñas van bastante bien.

Encolar

Por muy grande que sea tu impresora, llegará un momento en el que necesites imprimir algo en varias piezas, y eso significa que tendrás que pegarlas. Pongo esta segunda tarea justo antes de la de pulir, pero habrá veces en las que prefieras pulir y hasta pintar por separado las piezas antes de pegarlas. En otras ocasiones preferirás unirlas casi desde el principio. Sea cual sea el caso es importante que elijas el pegamento adecuado para el tipo de material. En el caso del PLA huye del cianocrilato (el famoso Super-Glue) como de la peste. No pega bien.

Los mejores resultados los he logrado con pegamentos específicos para plásticos. Elijas el que elijas, recomiendo que lo apliques sobre alguna pieza inservible (tranquilo. Vas a tener muchas de esas) antes de hacerlo sobre la buena para comprobar qué tal se lleva con el filamento. No es la primera vez que uso un pegamento que funde el PLA pero no lo pega.

Pulir

Este es el aspecto de una figura 3D impresa. Las líneas de filamento son perfectamente visibles.
Este es el aspecto de una figura 3D impresa. Las líneas de filamento son perfectamente visibles.
Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo)

Llegamos al momento de esta película en el que sale el monstruo de la impresión 3D. Por muy fino que sea el filamento y el extrusor que uses, por mucho que pongas la resolución a máxima calidad, todos los objetos en 3D tienen rayas. Las líneas que va dejando el filamento son visibles y apreciables al tacto. Si lo que buscas es un tacto suave y un aspecto realmente profesional vas a tener que pulir, y eso significa trabajar. Me temo que no hay una sola técnica que no tenga sus desventajas ni existen atajos mágicos. Estas son las técnicas más comunes:

  • Lijar: tal cual. Si has trabajado alguna vez con madera ya sabes a lo que me refiero, y no es agradable. Lijar logra eliminar bastante la huella del filamento. Normalmente hay que empezar con una lija fina y continuar con otra aún más fina hasta dar con el acabado deseado. La lija es útil para superficies grandes o curvas, pero probablemente acabes necesitando un juego de limas para acceder a los lugares difíciles. Si no quieres gastarte mucho dinero, las limas de uñas de cartón son una excelente herramienta para lijar con precisión. Por cierto, aunque el PLA no suelta tanto polvo como la madera (puedes trabajar sobre un papel grande sin manchar mucho más) esnifar polvo de PLA puede dañar seriamente tus pulmones. Usa siempre un respirador y, si las tienes, gafas de protección.
Las limas de diferente perfil son útiles para los rincones, pero las limas de uñas son una opción barata y muy práctica.
Las limas de diferente perfil son útiles para los rincones, pero las limas de uñas son una opción barata y muy práctica.
Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo)
  • Baño de vapor de acetona: No he probado personalmente está técnica, pero ya te adelanto que solo funciona con filamento ABS. Además genera un montón de vapores tóxicos que pueden ser perjudiciales para los ojos y los pulmones. En esencia, la técnica consiste en meter la figura en una cámara cerrada con acetona y dejar que una fina niebla del solvente funda poco a poco las capas superficiales del objeto.
  • 3D Gloop: Hay un producto bastante nuevo que es el equivalente a la acetona, pero para PLA. Se llama 3D Gloop, se aplica con pincel, y no es excesivamente contaminante, pero vas a necesitar mascarilla igual para aplicarlo. Tampoco lo he probado personalmente, pero los que sí lo han hecho hablan milagros de él.
  • Planchar: Descubrí esta técnica en un vídeo muy ilustrativo de Potent Printables, y debo confesar que se ha convertido en mi favorita. En esencia se trata de borrar las líneas de impresión con la ayuda de un soldador de estaño. El secreto de esta técnica es la temperatura. Debe ser lo bastante alta como para reblandecer un poco el PLA, pero no tanta como para fundirlo. Mi punto mágico son los 180 grados, pero hay gente que trabaja con más o menos. Otra de las ventajas de planchar es que los soldadores de estaño son muy baratos. Vale cualquiera. Tan solo hay que elegir uno en el que se pueda regular la temperatura. Los kits que se usan para marcar madera suelen ser ideales porque vienen con decenas de puntas diferentes para planchar en los lugares más inaccesibles. La mayor desventaja del planchado es que requiere algo de práctica y consume mucho tiempo, pero yo lo encuentro muy relajante. Es ideal para pulir detalles muy pequeños.
Para planchar PLA necesitas un soldador de estaño como los que se usan para marcar madera.
Para planchar PLA necesitas un soldador de estaño como los que se usan para marcar madera.
Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo)
  • Pistola de calor: El principio es el mismo que el del baño de acetona, pero rociando la figura con aire caliente con ayuda de una pistola de las que se usan para retirar pintura en lugar de usar acetona. Hay gente que habla maravillas de está técnica. Personalmente no la he probado, pero si tienes una de estas pistolas en casa lo peor que puede pasar es que derritas la figura y tengas que imprimirla otra vez.
  • Enmasillar: No es una mala opción para borrar las líneas de impresión más gruesas. Además tiene la ventaja de que oculta daños e imperfecciones. La gente usa un pulimento para carrocerías llamado Bondex para el ABS. En el caso del PLA, lo mejor es usar una masilla reparadora para madera. Es ligera, fácil de lijar y se adhiere bien al plástico.
Las masillas de madera son las que mejor se llevan con el PLA.
Las masillas de madera son las que mejor se llevan con el PLA.
Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo)
  • Imprimar: básicamente hablamos de pintar la pieza con una pintura (generalmente en spray) que tiene la capacidad de rellenar hasta cierto punto las imperfecciones. No obra el milagro de eliminar las líneas del filamento si antes no has trabajado la superficie de otra forma.

Ninguna de las técnicas expuestas aquí arriba es perfecta por sí sola. Normalmente hay que usar una combinación de varias. A mí me funciona especialmente bien lijar, planchar, volver a lijar e imprimar, pero hay otras combinaciones según el gusto y el equipamiento de cada usuario.

Pintar

Una vez hemos preparado nuestro modelo para pintar, toca echar mano al aerógrafo o a los pinceles. Si nunca jamás has pintado una figura, este mundo puede ser tan intimidante como la impresión en sí. Tómatelo con calma.

Mi recomendación es que acudas a una tienda de modelismo o a una de Games Workshop (Warhammer tiene una colección fantástica de pinturas solubles en agua llamadas Citadel). Una vez allí, pregunta. A veces las mismas tiendas enseñan los básicos de pintar figuras. Si no tienes acceso a una tienda, YouTube también es una fuente de tutoriales inagotable. No te vengas abajo si tu primer objeto no queda bien pintado. La práctica es clave aquí, y cada modelo siempre quedará mejor que el siguiente. Además tienes la ventaja de que si lo destrozas siempre puedes volverlo a pintar o a imprimir.

Epílogo: del primer atasco hasta el infinito y más allá

Mientras escribía este artículo mi impresora 3D se atascó. Resulta que es un problema común en la MonoPrice 3D Mini Delta porque el ventilador que refrigera el cabezal de impresión no enfría lo suficiente y el hilo de plástico se reblandece a medida que baja, lo que puede acabar haciendo que se retuerza dentro del tubo formando una espiral y atascando la impresora. El problema tiene hasta un nombre: Heat Creep.

Esto es lo que le pasa al filamento cuando sufre Heat Creep. Se calienta y se retuerce dentro del tubo hasta hacer una espiral. Para sacarlo hay que desmontar el cabezal y calentarlo.
Esto es lo que le pasa al filamento cuando sufre Heat Creep. Se calienta y se retuerce dentro del tubo hasta hacer una espiral. Para sacarlo hay que desmontar el cabezal y calentarlo.
Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo)

Tras unos momentos de terror, decidí una vez más acudir a la comunidad. Este genial vídeo de Dave Wirth me enseñó a desmontar el cabezal para extraer el atasco de una forma mucho más clara y sencilla que los vídeos del propio fabricante. Tras media hora manipulando nerviosamente el filamento logré sacar el segmento retorcido y volver a montarlo con éxito. ¡Hurra! La impresora volvió a imprimir... Al menos lo hizo durante cinco minutos. Después se volvió a atascar... ¡Hummm!...

Tres astascos con sus correspondientes desatascos mas tarde me di cuenta del problema. El ventilador del cabezal de impresión no giraba, y por tanto el extrusor no tenía ninguna refrigeración. Decidido a hacer funcionar aquella máquina infernal, desmonté completamente el ventilador y lo probé dándole corriente con un cable USB pelado. La buena noticia es que estaba muerto (en lugar de la placa). La mala, que había que comprar otro.

Una semana después había cambiado el ventilador por uno nuevo, y ya puestos reemplacé el tubo de carga del filamento por uno de teflón marca Capricorn (que tienen fama de ser buenos). Además, le cambié el ventilador del compartimento de la placa base de seis pulgadas por uno de 8 más silencioso. Ni que decir tiene que para ello tuve que cortar el metal de la base para ampliar la abertura, hacer agujeros para los tornillos, añadir una rejilla antipolvo por la parte exterior...

Cuando terminé, la impresora funcionaba a las mil maravillas salvo por un detalle: las patas son unos bultitos de goma demasiado cortos y todo el peso reposaba en los tornillos del ventilador que sobresalían demasiado. Entonces fue cuando descubrí que en Thingiverse un usuario llamado Renwaffen tuvo el mismo problema. ¿Solución? Imprimir sus propias patas más altas. Ese ha sido mi último proyecto al término de este artículo, pero sé positivamente que no será el último. Por mis venas ahora corre PLA, y ya estoy pensando en comprar otra impresora con un área de impresión mayor para... una cosilla que puede o no tener que ver con réplicas de armas y armaduras.

La magia de la impresión 3D es que si necesitas una pieza específica para arreglar algo solo tienes que imprimirla. Mejorar una impresora 3D mediante piezas impresas por la misma impresora misma evoca una extraña poesía futurista. Es casi como un robot mejorándose a sí mismo.

En cierto modo las impresoras 3D son como los PC de gaming. El margen de mejora del hardware es enorme si tienes el suficiente interés por aprender. Soy consciente de que este artículo sacará una sonrisa a los expertos en impresión 3D. Sí, soy un absoluto novato, pero lo poco que se, lo he aprendido gracias a la fabulosa comunidad online que hay alrededor de la impresión 3D. Sería injusto no compartir parte de ese aprendizaje con otros novatos que quieran entrar en este fascinante mundo. Si te gusta fabricar cosas no lo dudes. La impresión 3D te va a encantar.

¡Victoria! ¡Por Talos!
Gif: Carlos Zahumenszky (Gizmodo)

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

Share This Story

Get our newsletter