Van en aumento los argumentos de que las drogas GLP-1 como el Ozempic podrían causar ceguera. Un nuevo trabajo que se dio a conocer esta semana describe varios casos de personas que sufrieron afecciones en la vista después de empezar a usar semaglutida y medicamentos similares.
Los oftalmólogos de la Universidad de Utah Health y otras más publicaron su investigación, que describe casos de complicaciones en la vista posiblemente vinculadas a estas drogas para tratar la obesidad y la diabetes. Los medicamentos se relacionaron con tres afecciones oculares diferentes, y todas pueden causar ceguera. Pero como advierten los médicos, esos casos por sí solo no prueban que las drogas GLP-1 puedan causar estos problemas, y hace falta investigar más para entender exactamente qué es lo que está sucediendo.
Otro estudio reciente sugirió que hay relación entre las drogas GLP-1 como la semaglutida (ingrediente activo de Ozempic y Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro y Zepbound), y un mayor riesgo de sufrir ciertos problemas oculares.
No es evidencia suficiente
El verano pasado, por ejemplo, los investigadores de un hospital especializado en oftalmología publicaron un trabajo en el que hallaron que los pacientes a los que se les prescribía semaglutida tenían más probabilidades de desarrollar neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NOIANA), una afección poco frecuente causada por pérdida de flujo sanguíneo en el nervio óptico. En diciembre los funcionarios de la salud en Dinamarca convocaron a la Unión Europea a investigar formalmente el vínculo potencial entre el uso de GLP-1 y la NOIANA, tras dos otros estudios de residentes daneses con hallazgos similares.
Este último trabajo, publicado el mes pasado en JAMA Ophtalmology, presenta una serie de nueve casos. Siete de ellos eran personas que sufrieron NOIANA tras comenzar a usar una droga GLP-1; una persona sufrió papilitis, inflamación del nervio óptico; otra tuvo maculopatía media aguda paracentral, un tipo de daño a los vasos sanguíneos en la mácula, área central de la retina que permite la visión nítida. En muchos casos, la pérdida de la vista se resolvió o dejó de empeorar cuando dejaron de usar la medicación, aunque algunos mantuvieron su terapia sin problemas perdurables.
Los investigadores destacan que estos casos individuales no son evidencia que demuestre que las drogas GLP-1 están causando estos problemas de la vista.
“En este estudio de la serie de casos no fue posible determinar si hay un vínculo causal entre estas drogas y las complicaciones oftálmicas informadas”, escribieron. Y si existe un vínculo causal, podría ser más complicado de lo que parece.
Relación con la glucosa en sangre
En todos los casos, con excepción de uno, las personas sufrían diabetes tipo 2, que se caracteriza por el elevado nivel de azúcar en sangre. Los investigadores notaron que algunos casos de papilitis tenían relación con la rápida caída en el nivel de glucosa en sangre, y especulan que lo mismo podría suceder con algunos de los casos de NOIANA. Es decir que las drogas GLP-1 podrían estar causando al menos algunas de estas afecciones de manera indirecta al reducir rápidamente el nivel de glucosa en sangre, en lugar de causar efectos tóxicos directos. Pero podría haber otros disparadores. Algunas células del nervio óptico tienen receptores de GLP-1, por ejemplo, lo que brinda otra forma en que estas drogas podrían perjudicar la función ocular.
A pesar de que la NOIANA es infrecuente, incluso un pequeño aumento en el riesgo podría afectar a muchas personas ya que estas drogas se han vuelto muy populares en todo el mundo. Si las afecciones están causadas por la rápida disminución del nivel de glucosa en sangre, como creen los investigadores, podrían prevenirse casos en el futuro simplemente ralentizando el tratamiento con GLP-1 en pacientes de alto riesgo (la terapia GLP-1 suele indicarse en dosis cada vez mayores a lo largo del tiempo). Los médicos también esperan que sus hallazgos promuevan la conciencia del vínculo potencial entre sus colegas.
“Hay que seguir estudiando para probar nuestra hipótesis. Pero se trata de un tema importante para los oftalmólogos, ya que monitoreamos el uso de estas drogas y tenemos que estar en comunicación con nuestros pacientes al respecto”, dijo Bradley Katz, neuro-oftalmólogo del Centro de Ojos John A. Moran de la Universidad de Utah, en declaraciones de la universidad.