Durante décadas, la ciencia ha documentado las capacidades cognitivas de las ballenas, pero un reciente estudio plantea una cuestión inquietante: ¿pueden estas criaturas actuar movidas por empatía? A través de observaciones impactantes, investigadores han sido testigos de cómo ballenas jorobadas ayudan activamente a compañeras atrapadas en redes. Lo que parecía una excepción podría ser, en realidad, más común de lo imaginado.
Gestos de ayuda que desafían la lógica animal
Todo comenzó con una cría enredada en un sedal. Rachel Cartwright y su equipo observaron cómo la madre golpeaba con insistencia la cola contra el agua, como si intentara enseñarle algo. Poco después, la joven ballena imitó el gesto y logró liberarse.

Este no fue un caso aislado. En otra ocasión, una ballena adulta permaneció junto a una joven atrapada, colocándose a su lado y alejando tiburones con movimientos decididos de la cola. Incluso la levantó suavemente hacia la superficie, sin mostrar ninguna intención de apareamiento. ¿Instinto protector o algo más?
Lo más asombroso es que, en muchos casos, estas ballenas no estaban emparentadas. ¿Por qué arriesgarse por otra?
Una conducta que se repite con más frecuencia de la esperada
Tras revisar 414 casos de enredos registrados entre 2001 y 2023 en Hawái y Alaska, se comprobó que en 62 de ellos hubo una «ballena compañera» que intervino activamente. A menudo, no eran crías las que recibían la ayuda, sino adultos.
Investigadores como Olaf Meynecke han presenciado escenas similares en el Pacífico Sur: varias ballenas rodeando a otra en apuros, actuando de forma coordinada, incluso frente a su madre. Esta disposición a cooperar sugiere una forma de empatía aún poco comprendida.
¿Empatía, adaptación o ambos?
Los registros históricos de la caza de ballenas también revelan que estos animales ya mostraban comportamientos solidarios, aunque les costaran la vida. Con la prohibición de la caza en 1986, este tipo de conducta podría estar reapareciendo.
Según la especialista Anna Moscrop, se trataría de “empatía afectiva”: reconocer la angustia ajena sin experimentar el estímulo. Para Cartwright, también puede tratarse de una adaptación ante el creciente riesgo de enredo, una amenaza que afecta a más del 80 % de las ballenas durante su vida.

Qué podemos hacer para evitar estas tragedias
El enredo en redes de pesca sigue siendo una de las principales causas de muerte para estos cetáceos. Moscrop propone reducir el número de líneas sueltas en el agua como método efectivo. También los consumidores tienen un rol clave: elegir pescado capturado de forma sostenible puede marcar una gran diferencia.
¿Y tú? Después de leer esto, ¿volverás a ver a las ballenas de la misma manera?
Fuente: National Geographic.