Los medicamentos analizados pertenecen al grupo de los agonistas del receptor GLP-1: liraglutida, dulaglutida, semaglutida y tirzepatida. En los últimos años se popularizaron por su eficacia para perder peso, pero se recomienda suspenderlos al planificar un embarazo debido a la falta de estudios sobre su impacto en el desarrollo fetal.
Ahora, investigadores de la Red de Hospitales Generales de Massachusetts, liderados por Jacqueline Maya y Camille Powe, evaluaron qué sucede cuando se interrumpe el tratamiento. El trabajo fue publicado en la prestigiosa revista JAMA.
Suspender el medicamento aumenta el riesgo de complicaciones
El estudio analizó a 1.792 mujeres embarazadas atendidas en el sistema Massachusetts General Brigham. Se comparó a quienes habían usado GLP-1 en los tres años previos o hasta 90 días después de concebir, con mujeres similares que nunca habían tomado estos fármacos.
Los resultados fueron contundentes:
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3,2 kilos más de aumento promedio durante el embarazo entre quienes suspendieron GLP-1.
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32% más riesgo de ganar más peso del recomendado.
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30% más riesgo de diabetes gestacional.
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29% más riesgo de hipertensión gestacional.
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34% más probabilidad de parto prematuro.
Las investigadoras señalaron que el análisis se ajustó por edad, peso previo, comorbilidades y otros factores, lo que permitió identificar que los efectos se vinculan directamente con la suspensión del tratamiento.

¿Y qué ocurre con el bebé?
El estudio encontró que, pese a los mayores riesgos maternos, no hubo diferencias significativas entre los grupos en cuanto a:
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peso del recién nacido,
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tamaño para la edad gestacional,
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frecuencia de cesáreas.
Los autores interpretaron que el impacto de suspender el GLP-1 afecta principalmente a la salud de la madre.
Por qué es un problema creciente
Los medicamentos basados en GLP-1 se volvieron muy populares para el manejo de la obesidad y la diabetes. Sin embargo, las mujeres en edad fértil deben interrumpirlos ante un embarazo planificado o inesperado. Hasta ahora no existían datos concretos sobre las consecuencias de esa interrupción.
La investigación deja un mensaje claro: las mujeres con obesidad pueden quedar particularmente vulnerables cuando abandonan estos medicamentos, lo que obliga a un seguimiento clínico más estricto durante la gestación.

Recomendaciones de los autores
El equipo científico señala que se necesitan:
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protocolos específicos para el cuidado del peso en embarazadas que dejan GLP-1;
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planes nutricionales y de actividad física adaptados;
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controles más frecuentes para detectar complicaciones tempranas;
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estudios que evalúen el equilibrio entre los beneficios del tratamiento previo y los riesgos de suspenderlo.
También advierten que los resultados se basan en datos de hospitales de Estados Unidos, por lo que pueden variar en otras poblaciones.
Un llamado a actualizar las guías clínicas
Aunque los GLP-1 no deben usarse durante el embarazo, esta investigación revela que su suspensión no es trivial para la salud materna. Los médicos enfrentan ahora la necesidad de anticipar estos riesgos y acompañar con estrategias seguras a quienes busquen concebir después de utilizarlos.
Como concluyen los autores, entender este equilibrio será clave para mejorar el cuidado de las mujeres en edad reproductiva que recurren a estos medicamentos para controlar su peso.
Fuente: Infobae.