A veces, el universo lanza señales que parecen desafiar todo lo que sabemos. Eso es lo que ocurrió recientemente cuando se detectó una extraña emisión de radio y rayos X que aparece con sorprendente regularidad cada 44 minutos. Lo más inquietante es que no encaja del todo con ningún fenómeno conocido. ¿Estamos ante un nuevo tipo de cuerpo celeste?
Una señal que no encaja en lo conocido
Desde hace décadas, los astrónomos detectan emisiones electromagnéticas provenientes de distintos rincones del cosmos. Algunas de ellas se presentan de forma periódica, como ocurre con las estrellas de neutrones o ciertos sistemas binarios. Su análisis permite inferir propiedades del objeto que las genera.

En 1967, la científica Jocelyn Bell sorprendió al mundo con una señal de radio tan regular que, en un principio, se pensó que podía proceder de una civilización alienígena. Sin embargo, resultó ser el primer púlsar: una estrella de neutrones que gira a gran velocidad. Desde entonces, muchos objetos periódicos se han clasificado, pero ahora hay uno nuevo que no encaja del todo.
Recientemente, un objeto situado a unos 16.000 años luz comenzó a emitir pulsos de radio y rayos X con una frecuencia constante de 44 minutos. Su naturaleza, por ahora, es un completo misterio.
Púlsares, sistemas binarios y otros emisores
Los púlsares son restos de estrellas colapsadas con campos magnéticos extremos, que giran emitiendo radiación como un faro cósmico. Son tan precisos que se utilizan incluso para estudiar la relatividad general. Pero no son los únicos en pulsar.
Sistemas binarios con estrellas de neutrones o agujeros negros también pueden emitir señales periódicas debido a la interacción de sus campos gravitatorios. Incluso regiones centrales de galaxias esconden emisores que lanzan pulsos a escalas de microsegundos. Sin embargo, nada de esto coincide con lo detectado en este nuevo caso.
LPT: señales lentas y poco comprendidas
Existe una clase aún enigmática de objetos conocida como transitorios de período largo (LPT), que emiten señales espaciadas por minutos u horas. A diferencia de los púlsares tradicionales, su origen es incierto y podrían representar un fenómeno completamente nuevo.
La particularidad de los LPT es que normalmente sólo emiten en frecuencias bajas, como las ondas de radio, y lo hacen de forma muy esporádica. Sin embargo, lo que se observó recientemente desafía esta norma.
El caso ASKAP J1832-0911: una anomalía prometedora

El radiotelescopio ASKAP en Australia captó una señal con un ritmo de 44 minutos exactos, lo que llevó a los astrónomos a etiquetarlo como un LPT. Pero al cruzar esos datos con el telescopio de rayos X Chandra, descubrieron algo inédito: la misma señal se repetía también en rayos X.
Esto no solo diferencia a este objeto de cualquier otro LPT conocido, sino que sugiere que podría pertenecer a una categoría completamente nueva. Los LPT, hasta ahora, nunca habían mostrado este tipo de energía. La dualidad en la emisión —radio y rayos X— plantea nuevas hipótesis y descarta muchas de las teorías existentes.
¿Un nuevo tipo de objeto celeste?
El hallazgo desafía todas las explicaciones actuales: ni magnetares, ni sistemas binarios ni enanas blancas pueden justificar este comportamiento dual. El ASKAP J1832-0911 podría ser la punta del iceberg de un fenómeno cósmico aún sin catalogar.
Los astrónomos ya se preparan para buscar señales similares con otros instrumentos. Tal vez, este objeto sea el primero de una nueva familia de cuerpos celestes que nos obligue a reescribir parte de lo que creemos saber sobre el universo.
Fuente: Meteored.