Cuando se trata de perder peso con Ozempic y otras drogas similares no hay trucos. Un trabajo de investigación que se publicó esta semana encontró que quienes dejan la terapia con GLP-1 suelen tener una complicación que ya conoce cualquiera que haya abandonado su dieta.
En la Universidad de Oxford se analizaron decenas de estudios que hacían el seguimiento de personas que habían abandonado la medicación para tratar la obesidad. Los ex usuarios habían recuperado casi medio kilo por mes, y más rápidamente que quienes habían perdido peso únicamente con cambios en el estilo de vida. Lo más alarmante fue que la tasa de recuperación de peso fue mayor para quienes dejaron de usar las drogas GLP-1 más nuevas que hay en el mercado: semaglutida y tirzepatida.
“Estos hallazgos sugieren que hay que ser cautos en el uso a corto plazo de estas drogas, con un enfoque más integral para gestionar la pérdida de peso”, escriben los autores del trabajo publicado el miércoles en The BMJ.
No hay mantenimiento
Las drogas GLP-1 como la semaglutida (ingrediente activo de Ozempic y Wegovy) aumentaron en mucho la efectividad de los tratamientos para la obesidad en los últimos años. Los ensayos han demostrado siempre que son drogas más efectivas para bajar de peso en comparación con la dieta y el ejercicio solamente. Además pueden brindar beneficios como mejorar la salud cardiovascular en grupos de alto riesgo.
Sin embargo, desde el principio los médicos han advertido que la obesidad es una afección crónica que requiere de constante vigilancia. Al abandonar los hábitos que llevan a perder peso, las personas suelen recuperarlo, incluso con las GLP-1.
Muchos estudios ya demostraron que quienes logran reducir su peso suelen recuperarlo con el tiempo. Pero los autores del trabajo querían explorar de qué manera difiere la recuperación del peso perdido, comparando a quienes usan medicación con quienes solo siguen programas que modifican conductas como por ejemplo Weight Watchers. Analizaron datos de 37 estudios, que en total comprendían a unos 10.000 participantes.
En promedio, quienes dejaron de tomar medicación para la obesidad recuperaron casi 400 gramos cada mes, y los investigadores calcularon que volverían a su peso original al año y medio o dos años. El veredicto fue más severo para quienes usaban las nuevas drogas GLP-1: recuperaron casi 800 gramos cada mes, y a ese ritmo al año y medio ya pesarían lo mismo que al principio.
Lo notable fue que la tasa de recuperación de peso después de dejar la medicación era más acelerada que la de quienes habían abandonado sus programas para bajar de peso, ya que en este último caso recuperaban menos de 400 gramos por mes. Los marcadores de salud cardiometabólica como la tensión sanguínea también volvían a lo que eran en el principio, y su retroceso se completaría antes del año y medio.
“Estas medicinas están transformando el tratamiento de la obesidad y pueden lograr una buena reducción del peso pero nuestro análisis muestra que la gente suele recuperar peso rápidamente cuando abandona las medicinas, y más rápido de lo que se ve con quienes siguen programas conductuales”, dijo el autor principal Sam West, investigador de postdoctorado del Departamento de Ciencias de la Salud de Cuidados Primarios de Oxford, en declaraciones de la universidad.
Qué hacer
El fenómeno de la recuperación del peso perdido no es nada nuevo. Sin duda habrá quienes puedan mantenerse en el peso adecuado cuando dejan de usar una droga GLP-1 así como también hay personas que han perdido peso y se mantuvieron en línea antes de que aparecieran estas nuevas drogas.
Sin embargo, los hallazgos indican que muchos de los que quieren mantenerse más delgados tal vez deban seguir con estas medicaciones a largo plazo, y posiblemente durante toda la vida. Lamentablemente, es más fácil decirlo que hacerlo en el mundo real. Los estudios demostraron que casi el 50% de las personas que usan drogas GLP-1 dejan de usarlas antes del año por diversas razones que incluyen el alto precio de la droga o los efectos gastrointestinales comunes que estas drogas pueden producir.
Hace falta hacer más por quienes no pueden o no quieren continuar con las GLP-1 a largo plazo, indican los investigadores.
“Esto no significa que la medicina falle, sino que refleja la naturaleza de la obesidad, que es una afección crónica y con recaídas”, dijo West.