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Ciencia

Venus siempre fue considerado un infierno capaz de destruir cualquier nave espacial en pocas horas. Pero un nuevo estudio sugiere que varias sondas soviéticas podrían seguir intactas sobre su superficie después de más de 40 años

Investigadores analizaron cómo reaccionan distintos materiales bajo las condiciones extremas de Venus y llegaron a una conclusión inesperada: algunas reliquias del programa soviético Venera podrían haber sobrevivido mucho más tiempo de lo que se pensaba. El planeta más hostil del sistema solar quizá todavía conserve restos visibles de la carrera espacial de la URSS.
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Pocas cosas en el sistema solar parecen menos compatibles con la supervivencia tecnológica que Venus. La superficie del planeta alcanza temperaturas capaces de fundir plomo, su presión atmosférica aplasta cualquier estructura y su atmósfera está cargada de compuestos corrosivos. Durante décadas, los científicos asumieron que cualquier objeto humano enviado allí terminaría destruido rápidamente. Pero un nuevo estudio acaba de plantear algo bastante inesperado: Venus quizá conservó restos de antiguas misiones soviéticas mucho mejor de lo que imaginábamos.

La investigación, publicada en Geoarchaeology, analizó qué ocurrió realmente con las sondas del programa Venera, las históricas misiones soviéticas que consiguieron aterrizar en Venus entre 1965 y 1985. Y la conclusión resulta fascinante.

Al menos siete de aquellas naves podrían seguir todavía sobre la superficie venusiana en un estado parcialmente reconocible.

La Unión Soviética convirtió Venus en su gran obsesión espacial tras la carrera lunar

Venus siempre fue considerado un infierno capaz de destruir cualquier nave espacial en pocas horas. Pero un nuevo estudio sugiere que varias sondas soviéticas podrían seguir intactas sobre su superficie después de más de 40 años
© NASA.

Mientras Estados Unidos concentraba enormes recursos en llegar a la Luna, la URSS decidió apostar por otro objetivo muchísimo más extremo.

Venus.

El programa Venera terminó convirtiéndose en una de las mayores hazañas tecnológicas de la exploración planetaria del siglo XX. Las sondas soviéticas no solo lograron atravesar la atmósfera venusiana. Algunas consiguieron aterrizar, tomar imágenes y transmitir datos desde la superficie de un mundo considerado prácticamente imposible para cualquier máquina.

El problema era el tiempo. Incluso las misiones más exitosas apenas sobrevivían minutos u horas antes de dejar de funcionar. Las temperaturas extremas, la presión aplastante y el agotamiento energético terminaban destruyendo rápidamente los sistemas electrónicos. Eso alimentó durante décadas la idea de que hoy ya no quedaría prácticamente nada reconocible de aquellas naves.

Pero el nuevo estudio plantea justo lo contrario.

Venus es brutal para la tecnología… pero también es geológicamente muy estable

Aquí aparece una paradoja interesante. Aunque la atmósfera venusiana resulta devastadora para equipos electrónicos y materiales sensibles, el planeta posee algo que podría favorecer la conservación parcial de objetos grandes: una relativa estabilidad superficial.

No existen océanos, lluvias torrenciales, vegetación ni erosión rápida como en la Tierra. Eso significa que ciertos componentes metálicos podrían permanecer sobre la superficie durante muchísimo tiempo siempre que soporten las condiciones químicas y térmicas básicas del entorno.

Para comprobarlo, los investigadores utilizaron el laboratorio GEER de la NASA, diseñado específicamente para recrear las condiciones extremas de Venus. Allí estudiaron cómo reaccionaban distintos materiales similares a los utilizados en antiguas sondas espaciales. Y los resultados fueron sorprendentes.

Algunos materiales resistieron mucho mejor de lo esperado

El análisis mostró que estructuras fabricadas con titanio conservaban una resistencia notable incluso bajo temperaturas y presiones venusianas extremas. Varias piezas de aluminio también mantenían gran parte de su forma estructural.

En cambio, elementos más delicados como juntas, sellos o componentes internos se degradaban mucho más rápido debido a la exposición continuada. Eso cambia bastante la imagen clásica que solemos tener sobre Venus.

Las sondas probablemente dejaron de funcionar casi inmediatamente desde el punto de vista operativo, pero eso no significa que desaparecieran físicamente tan rápido como se creía. De hecho, algunas podrían seguir allí hoy mismo como auténticas reliquias de la carrera espacial soviética.

Uno de los casos más interesantes fue el de una pequeña sonda estadounidense que sobrevivió más de lo esperado

Venus siempre fue considerado un infierno capaz de destruir cualquier nave espacial en pocas horas. Pero un nuevo estudio sugiere que varias sondas soviéticas podrían seguir intactas sobre su superficie después de más de 40 años
© Pioneer Venus Orbiter Magellan Venera 15/16/CC BY-SA 4.0.

Los investigadores también analizaron el comportamiento de la Pioneer Venus Day Probe, una misión estadounidense lanzada en 1978. La pequeña nave logró algo inesperado: sobrevivir al impacto contra la superficie venusiana y seguir transmitiendo datos durante más de una hora. Concretamente, 67 minutos y 37 segundos.

Ese episodio ya había demostrado hace décadas que Venus no destruye instantáneamente toda estructura metálica al tocar el suelo. Ahora, las simulaciones sugieren que algunos restos físicos podrían haber permanecido relativamente estables muchísimo más tiempo después del fallo electrónico.

Las futuras misiones podrían terminar encontrando restos de la Guerra Fría sobre otro planeta

Hay algo especialmente fascinante en toda esta historia. La humanidad dejó objetos en Venus hace más de cuarenta años y luego prácticamente abandonó la exploración directa de su superficie. Desde entonces, nadie volvió a observar de cerca aquellos lugares de aterrizaje. Pero eso podría cambiar pronto.

Misiones futuras como DAVINCI y VERITAS planean estudiar Venus con mucho más detalle durante los próximos años. Y aunque no fueron diseñadas específicamente para buscar restos soviéticos, podrían terminar detectando estructuras asociadas a las antiguas Venera.

Sería algo parecido a encontrar ruinas arqueológicas… solo que sobre otro planeta. Y quizá eso sea lo más extraño de todo. Porque durante décadas imaginamos Venus como un lugar tan hostil que nada humano podía durar allí demasiado tiempo. Ahora empezamos a sospechar que el planeta más infernal del sistema solar quizá todavía conserva silenciosamente fragmentos metálicos de una carrera espacial que terminó hace mucho tiempo en la Tierra.

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