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Ciencia

Rayos invisibles nos atraviesan desde el espacio profundo. La ciencia está a punto de descubrir qué (¿o quién?) los envía

Durante más de un siglo, los rayos cósmicos han bombardeado la Tierra desde regiones desconocidas del universo. Ahora, observatorios de partículas y telescopios espaciales comienzan a coincidir en algo sorprendente: su origen podría no ser aleatorio, sino el eco de fenómenos extremos en el corazón de galaxias lejanas.
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En el año 1912 se detectaron por primera vez unas partículas que, sin previo aviso, atraviesan nuestro planeta desde regiones lejanas del universo. Se trata de rayos cósmicos, una de las mayores incógnitas de la astrofísica moderna. Más de cien años después, un grupo de investigadores parece estar cerca de resolver el enigma.

El origen desconocido de un bombardeo constante

DiseRayos invisibles nos atraviesan desde el espacio profundo… y podríamos estar por descubrir quién los envía
© Unsplash – Mohamed Nohassi.

Los rayos cósmicos son partículas subatómicas —protones y electrones, en su mayoría— que viajan casi a la velocidad de la luz y alcanzan la Tierra constantemente. Su presencia ha sido documentada durante más de un siglo, pero el lugar exacto desde donde se originan continúa siendo un misterio.

Sin embargo, un equipo de científicos de la Universidad Estatal de Michigan ha conseguido un avance significativo. En una reciente presentación en la 246.ª reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense, revelaron nuevos datos que permiten acotar las posibles fuentes de estos emisores de energía extrema.

Gracias a observaciones del telescopio espacial XMM-Newton, se ha detectado una nebulosa de viento de púlsar que actúa como un PeVatron, una región del espacio capaz de acelerar partículas a niveles mucho más altos que cualquier tecnología creada por el ser humano.

Los PeVatrons, los verdaderos cañones del universo

Rayos invisibles nos atraviesan desde el espacio profundo… y podríamos estar por descubrir quién los envía
© Universidad Estatal de Michigan.

Los PeVatrons son estructuras astrofísicas muy extraordinarias: auténticos aceleradores cósmicos naturales que disparan partículas a velocidades extremas. La nebulosa identificada —alimentada por la energía rotacional de un púlsar cercano— representa uno de los pocos casos en que se ha logrado establecer con claridad la naturaleza de una de estas fuentes.

El análisis de esta región ofrece claves fundamentales para entender cómo se producen estos rayos cósmicos y qué los convierte en fenómenos tan energéticos. Paralelamente, un grupo de estudiantes universitarios utilizó el telescopio Swift de la NASA para estudiar otras posibles fuentes identificadas por el observatorio LHAASO. Aunque no encontraron señales concluyentes, sus resultados permiten delimitar mejor las zonas donde buscar.

Este hallazgo de Zhang y su equipo no resuelve por completo el misterio, pero acorta la distancia entre lo que intuimos y lo que podemos demostrar. Y cuando hablamos de partículas que han cruzado galaxias para llegar hasta nosotros, cualquier pista es una puerta abierta hacia lo desconocido.

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