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Ciencia

¿Y si el Big Bang no fue el principio? Una nueva teoría sugiere que venimos de otro universo

Un reconocido científico propone que nuestro universo no nació de la nada, sino del interior de un agujero negro que colapsó en otro cosmos anterior. Esta hipótesis, basada en física cuántica y relatividad, desafía lo que creíamos saber sobre el origen del espacio, el tiempo y la materia.
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El modelo del Big Bang ha dominado durante décadas nuestra comprensión del universo. Pero ahora, una teoría alternativa propone algo aún más asombroso: que el nacimiento de todo lo que conocemos no fue una explosión desde la nada, sino un rebote ocurrido dentro de un agujero negro de otro universo más grande.

Más allá de la gran explosión

¿Y si el Big Bang no fue el principio? Una nueva teoría sugiere que venimos de otro universo
© Pixabay.

Enrique Gaztañaga, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio y del ICE-CSIC, cuestiona el enfoque clásico sobre el origen del cosmos. En lugar de partir de una expansión desde un punto de densidad infinita, su teoría arranca desde el colapso de una nube de materia que, en lugar de terminar en una singularidad, se transforma gracias a los efectos cuánticos.

Este “rebote cuántico” detendría el colapso justo antes de alcanzar una densidad infinita, iniciando una nueva fase de expansión: lo que percibimos como el Big Bang. Según el estudio publicado en Physical Review D, el modelo encaja tanto con la relatividad general como con los principios de la mecánica cuántica. Y lo más asombroso: predice un universo como el nuestro, con expansión acelerada y una ligera curvatura.

Agujeros negros como úteros cósmicos

¿Y si el Big Bang no fue el principio? Una nueva teoría sugiere que venimos de otro universo
© Pixabay.

La hipótesis no es completamente nueva, pero sí es radical en su planteamiento: nuestro universo podría haber surgido del interior de un agujero negro, un fenómeno astronómico del cual ni siquiera la luz puede escapar. Ya en 1965, Roger Penrose demostró que estos objetos conducen a singularidades. Pero Gaztañaga introduce un matiz: si incorporamos la física cuántica al análisis, el colapso podría evitar el punto de ruptura y dar paso a una nueva creación.

Este “ciclo cósmico” sugiere que lo que entendemos como origen es, en realidad, continuidad. Un universo dentro de otro. Una especie de parto estelar. Y lo más importante: esta hipótesis genera predicciones comprobables con misiones como Euclid o ARRAKIHS, que Gaztañaga también dirige.

De confirmarse, la idea de que venimos de otro universo abriría una nueva era en cosmología. Ya no seríamos producto de una explosión única, sino de un ciclo eterno de destrucción y renacimiento en los rincones más extremos del espacio-tiempo.

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