Diseño

Ya hemos visto anteriormente que a Realme no le tiembla el pulso a la hora de lanzar diseños atrevidos. Tanto el Realme 11 Pro como el 11 Pro Plus vienen en dos versiones: una en negro, para los que buscan una opción sobria que no llame mucho la atención, y otra en un cuero vegano de color beige que resulta mucho más llamativa. Según tus gustos te convencerá más una u otra, pero de lo que no hay duda es de que ambos son teléfonos tremendamente bien construidos.
No encontrarás diferencia alguna en sus pantallas. Los dos teléfonos cuentan con un gran panel AMOLED de 6,7 pulgadas y 120 Hz que, aunque quizás no esté a la altura de los mejores del mercado, sigue teniendo un excelente desempeño. Acierta con los colores, tiene una tasa de refresco variable para arañar algo más de batería, cuenta con un brillo máximo de 950 nits e incluso incluye certificación HDR10+.
Existen dos detalles que me gustan bastante del diseño de la nueva familia Realme 11 Pro. El primero son los bordes curvos del panel. Sé que hay mucha gente a la que esta característica no le convence tanto, pero me encanta el tacto que tiene al agarrar el teléfono y el sutil desvanecimiento de la propia pantalla. El segundo detalle es que Realme haya conseguido mantener el teléfono en los 183 gramos de peso, unos números interesantes teniendo en cuenta las dimensiones del terminal.
Si tuviese que señalar un aspecto negativo de estos terminales es que ambos tienden a sobrecalentarse ligeramente. No es algo que ocurra habitualmente, pero me han saltado avisos por la temperatura elevada del teléfono cuando he estado haciendo videollamadas largas.