Más que una cirugía: una recuperación integral
Cada año, más de 22.000 mujeres en Argentina reciben un diagnóstico de cáncer de mama, y muchas de ellas enfrentan una doble lucha: contra la enfermedad y contra las secuelas que deja en su cuerpo. La reconstrucción mamaria, que puede realizarse inmediatamente después de la mastectomía o tiempo después, se ha convertido en una herramienta esencial para restaurar tanto la imagen corporal como el bienestar emocional.
“La palabra cáncer aún provoca un impacto muy profundo”, explica la doctora Ana María De Lodovici, psiquiatra y psicoanalista de la Asociación de Psiquiatras de Argentina (APSA). “Más allá del miedo a la enfermedad, la vivencia de la mutilación afecta la identidad femenina, la autoestima y la vida sexual. Muchas mujeres sienten que pierden una parte de sí mismas”.
En este contexto, la reconstrucción no solo restituye volumen o forma: ayuda a sanar la relación con el propio cuerpo.
La cirugía y el protocolo ERABAS: volver a la vida en 24 horas
El cirujano plástico Juan Manuel Seren, creador del Protocolo ERABAS (Enhanced Recovery After Breast Augmentation Surgery), introdujo un enfoque que acelera la recuperación postoperatoria y reduce el dolor.
“El objetivo es que la paciente vuelva a su rutina en menos de 24 horas, sin drenajes ni vendajes, con el mínimo malestar posible”, detalla Seren. El protocolo, basado en los principios de la Fast Track Surgery, se aplicó en 2.906 pacientes entre 2010 y 2020, con un 95% de reincorporación en el primer día.

El especialista destaca que el estándar actual es la reconstrucción con expansor-implante, una técnica menos invasiva y con menor riesgo de complicaciones. En muchos casos, se complementa con injertos grasos autólogos, que mejoran la textura y el resultado estético final.
Mitos y verdades sobre la reconstrucción mamaria
A pesar de los avances médicos, persisten conceptos erróneos que pueden generar miedo o desconfianza.
Mito 1: los implantes interfieren con la detección del cáncer
Verdad: Los implantes actuales no impiden detectar tumores mediante mamografía o ecografía. “La prevención depende de la constancia de los controles”, aclara Seren.
Mito 2: deben cambiarse cada 10 años
Verdad: Esa recomendación pertenece al pasado. Los nuevos implantes tienen una vida útil mucho más prolongada, aunque requieren seguimiento médico periódico.
Mito 3: existen cirugías reconstructivas ‘low cost’ seguras
Verdad: “En cirugía plástica no existe el low cost serio”, advierte Seren. Procedimientos de bajo costo implican riesgos por la baja calidad de materiales o entornos no habilitados.
Mito 4: el resultado será perfecto
Verdad: “Ninguna reconstrucción es perfecta”, reconoce De Lodovici. “El cuerpo cambia y también la identidad. Pero la reconstrucción permite verse bien, sentirse mejor y recuperar la confianza en una misma”.
El valor emocional detrás del procedimiento
La reconstrucción mamaria representa mucho más que una cuestión estética. “Saber que podrán reconstruirse cambia completamente cómo las pacientes enfrentan el tratamiento”, afirma De Lodovici. “Les devuelve esperanza, fuerza y una nueva mirada sobre sí mismas”.

Para Seren, la clave está en el trabajo multidisciplinario entre cirujanos, oncólogos, mastólogos, ginecólogos y psicólogos. La reconstrucción puede realizarse en una sola etapa o en varias, dependiendo del estado del tejido y de los tratamientos oncológicos previos.
Prevención, conciencia y detección temprana
El cáncer de mama sigue siendo la principal causa de muerte oncológica femenina en Argentina. Sin embargo, la detección precoz aumenta las posibilidades de cura en más del 90% de los casos, según el Instituto Nacional del Cáncer.
Pese a ello, solo 6 de cada 10 mujeres saben que la detección temprana puede salvarles la vida. Y un estudio reciente de la Fundación Instituto Natura y Avon reveló que solo el 38% de las argentinas posee información clara sobre cuidados mamarios.
La doctora Alejandra Sánchez Cabezas, presidenta de la Asociación Argentina de Salud Pública, remarca: “La mamografía sigue siendo el método más eficaz. La ecografía es complementaria, pero no la reemplaza”.
Más allá de la medicina: reconstruir la autoestima
La reconstrucción mamaria, hoy más segura y personalizada, simboliza un paso hacia la recuperación integral. No solo restaura una parte física, sino que ayuda a redefinir la relación con el cuerpo después del cáncer.
Como resume De Lodovici:
“La mujer que pasa por una mastectomía no vuelve a ser la misma, pero puede ser una nueva versión de sí misma: más fuerte, más consciente y con una belleza que nace del coraje.”
Fuente: Infobae.