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Ciencia

Reescriben el origen de la vida compleja: así era nuestro ancestro microbiano

Un hallazgo genético ha identificado al antepasado común de animales, plantas y humanos. Vivía bajo el mar hace más de 2.000 millones de años y pertenecía a un grupo de arqueas llamadas Asgard. El descubrimiento reescribe el origen de la vida compleja en la Tierra.
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Durante siglos, la pregunta sobre el origen de la vida compleja ha sido una de las más profundas de la biología. ¿Cómo surgieron las células con núcleo, capaces de dar lugar a animales, plantas y hongos? Un nuevo estudio genético ofrece ahora la respuesta más precisa hasta la fecha: todos compartimos un ancestro microbiano marino, diminuto y primitivo, pero decisivo para la historia de la vida.

El hallazgo que une a toda la vida compleja

Un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad de Texas en Austin y Wageningen University ha identificado a un grupo de microorganismos llamados Hodarchaeales, pertenecientes a las arqueas Asgard, como los parientes vivos más cercanos del antepasado común de todos los eucariotas.

Los eucariotas son los organismos cuyas células poseen núcleo: desde un árbol hasta una ballena, pasando por insectos, hongos y seres humanos. El estudio, publicado en Nature, muestra que los eucariotas no forman una rama separada del árbol de la vida, sino que emergen desde dentro del linaje Asgard.

Un árbol genealógico con raíces en el fondo del océano

Las arqueas Asgard fueron descubiertas hace menos de una década en sedimentos marinos profundos. Su nombre, inspirado en la mitología nórdica, no es casual: su importancia evolutiva es enorme. Al secuenciar más de 50 nuevos genomas obtenidos del fondo del mar, los investigadores lograron reconstruir un árbol evolutivo con un nivel de detalle sin precedentes.

El resultado es claro: los Hodarchaeales aparecen como el grupo hermano directo de los eucariotas. Esto implica que el ancestro común de toda la vida compleja era una arquea marina que vivía en un planeta sin oxígeno, hace más de 2.000 millones de años.

El origen de la complejidad celular

Durante décadas, la hipótesis dominante proponía que la vida compleja surgió cuando una célula primitiva incorporó una bacteria que acabaría convirtiéndose en la mitocondria. El nuevo estudio no niega esa simbiosis, pero aclara algo fundamental: quién era esa célula anfitriona.

Según los datos, los Hodarchaeales ya poseían muchas de las herramientas moleculares necesarias para la complejidad. Entre ellas, versiones primitivas de proteínas implicadas en el transporte celular, la organización interna y la regulación genética, rasgos que se creían exclusivos de las células con núcleo.

Además, estas arqueas presentan una elevada duplicación genética, un mecanismo clave para la evolución de nuevas funciones biológicas.

Un legado que sigue vivo

Lejos de ser un linaje extinto, los Hodarchaeales probablemente siguen vivos hoy, ocultos bajo kilómetros de sedimentos oceánicos. Aunque cultivar arqueas Asgard en laboratorio sigue siendo un reto, cada nuevo genoma secuenciado acerca a los científicos a recrear cómo funcionaba la primera célula eucariota.

Este descubrimiento no solo redefine el árbol de la vida. También cambia nuestra percepción de lo que somos. Desde un punto de vista evolutivo, todos los seres complejos compartimos un origen humilde: una arquea marina, microscópica y solitaria, que vivía en la oscuridad del océano primitivo. Sin ella, la vida tal como la conocemos nunca habría existido.

Fuente: MuyInteresante.

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