En colaboración con el Ministerio de Antigüedades de Egipto, investigadores de la Universidad de Bonn descifraron en 2020 una inscripción significativa, que se cree revela el nombre del asentamiento más antiguo conocido en el mundo. Esta inscripción rupestre, que data del surgimiento del estado egipcio a finales del cuarto milenio a.C., contiene cuatro jeroglíficos: «Dominio del Rey Escorpión Horus».
«Este gobernante, conocido como ‘Escorpión’, fue una figura clave en la formación del primer estado territorial del mundo», explica el egiptólogo Dr. Ludwig D. Morenz de la Universidad de Bonn.
Se cree que el Rey Escorpión reinó alrededor del 3070 a.C., aunque las fechas exactas de su gobierno siguen siendo inciertas. Su nombre, junto con otros tres jeroglíficos, fue descubierto en una inscripción rupestre en Wadi Abu Subeira, al este de Asuán. El jeroglífico circular sugiere que representa un nombre de lugar, lo que podría convertirlo en el sitio nombrado más antiguo conocido en la historia, según Morenz.
Un descubrimiento notable
La información sobre las condiciones políticas, sociales y económicas de hace más de cinco mil años es escasa. «Precisamente por eso, el nuevo hallazgo de esta inscripción rupestre es tan valioso», dice el egiptólogo.
El uso temprano de la escritura en este lugar remoto es inusual para el cuarto milenio a.C. A pesar de su brevedad, la inscripción ofrece una ventana al mundo del surgimiento del estado egipcio y la cultura que lo acompaña. Según Morenz, «por primera vez, el proceso de colonización interna en el valle del Nilo se hace más visible a través de la escritura».
Egipto es considerado el primer estado territorial del mundo. «Ya existían sistemas de gobierno en otros lugares, pero eran mucho más pequeños», señala Morenz. Se sabe que la extensión norte-sur de Egipto en ese momento ya era de unos 800 kilómetros. «De hecho, varios centros de población rivales se fusionaron en el nuevo estado central», agrega Morenz. Se fundaron dominios reales en la periferia del imperio para consolidar el poder faraónico.
Ya se conocían varios nombres de entidades económicas a partir de pequeños soportes de texto, como etiquetas para entregas de mercancías, sellos de cilindros y etiquetas de contenedores. Sin embargo, esta inscripción rupestre concreta un dominio real como un lugar arqueológico tangible por primera vez.