Un par de sondas completaron el paso más cercano junto a Mercurio, el planeta menos explorado, y captaron la primera imagen clara de los cráteres de impactos.
BepiColombo logró su cuarta asistencia gravitatoria de Mercurio el miércoles, acercándose a la superficie del planeta a 165 km a las 5:48 p.m. (hora del este). Durante su paso junto a Mercurio la nave captó varias imágenes impactantes que revelan las características singulares del planeta.

Con las tres cámaras de monitoreo la nave captó la superficie de Mercurio desde tres ángulos diferentes. A unos cuatro minutos de haberse acercado a Mercurio, pudieron verse los misteriosos cráteres. Uno de ellos, que mide unos 155 km de diámetro, fue nombrado en este viaje.
“Cuando planeábamos este acercamiento vimos que este cráter sería visible y decidimos que valía la pena nombrarlo debido al potencial interés que tendrá para los científicos de BepiColombo en el futuro”, declaró David Rothery, profesor de geociencias planetarias en la Universidad Open de Reino Unido y miembro del equipo de imágenes M-CAM de BepiColombo. Ahora el cráter se llama Stoddart, por Margaret Olrog Stoddart, artista de Nueva Zelanda conocida por sus pinturas de flores.
Los cráteres de impacto de Mercurio, o cuenca de anillos en pico, se crearon como resultado del impacto de asteroides o cometas que colisionaron con el pequeño planeta. Pero muchos de ellos quedaron tapados por lava volcánica mucho después del impacto inicial. “Los cráteres de Mercurio son fascinantes porque sigue siendo un misterio el detalle de cómo se formaron. Se presume que fue por un proceso de rebote durante el impacto, pero no sabemos desde qué profundidad se levantaron los anillos”.

Un año de 88 días
El sol iluminaba la superficie de Mercurio cuando la nave se acercaba, y por eso las imágenes son tan claras, y muestran las cicatrices que datan de 4,6 mil millones de años, que cuentan la historia de la evolución de Mercurio. “La nave orbita alrededor del sol cada 88 días, un período orbital muy parecido al de Mercurio”, dijo Frank Budnik, que dirige la dinámica de vuelo de BepiColombo.
BepiColombo partió en octubre de 2018 como misión conjunta entre las agencias espaciales de Europa y Japón (ESA y JAXA). Cada una proveyó un orbitador para explorar la superficie, el interior, y el campo magnético de Mercurio.

La misión continúa según lo planeado, y su inserción orbital alrededor de Mercurio estaba programada para diciembre de 2025. Sin embargo, en abril, el módulo de transferencia que genera propulsión falló. Para asegurar que BepiColombo llegue a Mercurio el equipo diseñó una nueva trayectoria que requiere de menor propulsión, lo cual atrasa su llegada al planeta para noviembre de 2026.
Mercurio es el planeta menos explorado del sistema solar interior, en parte porque es tan difícil poder llegar hasta allí.